sábado, octubre 10, 2009

La Inmaculada Concepción, ¡Problema resuelto! 1ª Pte.



Son muchos los protestantes que alzan sus criticas contra las doctrinas católicas, hoy vamos a responder a un articulo publicado en una web protestantes con el fin de intentar desmentir las criticas que en este escrito se hacen hacia el dogma católico de la Inmaculada Concepción. Pondremos las objeciones de este autor protestante en color azul.


LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¿ dónde está el problema ?

por Fernando D. Saraví


“La doctrina de la Inmaculada Concepción afirma que por un privilegio excepcional María, la madre de Jesús, fue concebida libre del pecado original.

Tal como la Iglesia de Roma formuló el dogma de la inmaculada concepción (pasiva) de la Bienaventurada María, no puede objetarse en contra de este dogma que María tenía necesidad de redención (como cualquier descendiente de Adán), pues la definición dogmática tiene explícitamente en cuenta este hecho.”

Aclaración #1: Por singular privilegio entendemos como un don gratuito concedido (solo a la Virgen) en atención a que habría sido destinada a ser Madre de Dios, ya que según la ley dentro de la familia humana debería de haber incurrido en el pecado original.

Aclaración #2: concepción (pasiva), se refiere a que desde el mismo instante en que María Santísima es constituida como persona, lo es sin mancha de pecado, a diferencia de la concepción (activa) es decir, el acto de engendrar de parte de sus padres San Joaquín y Santa Ana.

Aclaración #3: cuando se dice que la Iglesia ‘formulo el dogma’ […], entiéndase esto como las palabras que usara Pio IX en la-definición del dogma de la Inmaculada-, ya que los dogmas son verdades de fe ya reveladas y que no se han esclarecido y decretado por un concilio ecuménico o por un pronunciamiento ex-cátedra del sumo pontífice, lo cual implica que son verdades de fe divinamente reveladas las cuales simplemente han tardado en su desarrollo teológico y su definición.

“1. Las Escrituras 

Lo que es por cierto objetable, y la razón por la cual debe ser rechazada por los cristianos, es simplemente que no se enseña en la Biblia, ni de manera explícita ni por clara implicación. Lo primero es reconocido de buen grado por los teólogos católicos; por ejemplo:

"La doctrina de la concepción inmaculada de María no se encuentra explícitamente en la Sagrada Escritura..." (Ludwig Ott, Manual de Teología Dogmática, Ed. Rev. Barcelona: Herder, 1969, p. 315).”

Comentario: El dogma de la Inmaculada Concepción en efecto lo enseñan las Escrituras como declara la Iglesia, «cuando se interpreta la Biblia correctamente». Si la regla para creer en una doctrina tiene primero que estar "explícitamente clara y definida en las Escrituras", cuestionemos entonces con la misma critica las doctrinas protestantes las cuales se definieron mucho tiempo después y no de un solo golpe (puesto que para los primeros cristianos no estaban explícitamente claras en las Escrituras).

Por otro lado, si todas las doctrinas cristianas se hubieran definido en los primeros siglos del cristianismo, entonces con seguridad hoy día no habría conflicto doctrinal alguno entre los mismos protestantes, ni siquiera en la definición misma de la Inmaculada. Por eso es correcto lo que dice el teólogo católico que; "La doctrina de la concepción inmaculada de María no se encuentra explícitamente en la Sagrada Escritura..."

“Por otra parte, la Iglesia Católica cree que la doctrina de la Inmaculada Concepción puede deducirse de las Escrituras. El autor recién citado pasa a decir que según “numerosos teólogos”, la doctrina está implícita en los siguientes textos: Génesis 3:15, Lucas 1:28 y Lucas 1:41 (sic; en realidad se refiere a 1:42). Examinemos, pues, los pasajes en cuestión.


Génesis 3:15


Y enemistad pondré entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; [él] te herirá la cabeza y tú le herirás el talón. Este texto, que es a menudo llamado el “primer evangelio”, anuncia una lucha que se prolongará a través de los siglos. Como parte del veredicto de Dios contra la serpiente, el final de tal combate le será adverso a ésta. La mujer a la que se refiere aquí es Eva (¡no había por entonces otra!). El pronombre masculino singular “él” es permitido (aunque no exigido) por el hebreo, y la Septuaginta pasa del neutro “simiente” (sperma) al pronombre masculino singular autos, “él” (en Génesis 4:25 el término “simiente” , hebreo zera’ también se aplica a un varón particular, en este caso Set).”

Comentario: La doctrina de la Inmaculada se deduce de textos como estos que apoyan el dogma, el cual esta en efecto de una forma implícita en textos como Génesis 3:15; Lucas 1:28; Lucas 1:42, entre otros. Según Saravi, “la mujer a la que se refiere en Gen 3:15 es forzosamente Eva", excluyendo cualquier otra posibilidad de que la mujer descrita aquí pudiera referirse a alguna otra so pretexto ("es que no había por ese entonces otra").

El primer plano en efecto parece señalar que así es, ya que el término hebreo “ish-shaw”, “Mujer” viene antes con un artículo determinado «la», de esto sabemos que es un sujeto concreto. Sin embargo hay otro plano mas profundo elevándose sobre el primero ya que también este vocablo “ish-shaw” señala a cualquier persona del sexo femenino. «Ish-shaw» también es sinónimo de «madre», lo cual nos lleva a pensar que muy bien pudiera aplicarse a María, siendo considerado este pasaje como el “proto evangelio” “primer anuncio”, así lo expresaba el concilio Vaticano II con estas palabras;

“La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento y la venerable Tradición, muestran en forma cada vez mas clara el oficio de la Madre del Salvador en la economía de la salvación y, por así decirlo, lo muestran ante los ojos. Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de la Salvación en la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo al mundo. Estos primeros documentos, tal como son leídos en la Iglesia y son entendidos bajo la luz de una ulterior y mas plena revelación, cada vez con mayor claridad, iluminan la figura de la mujer Madre del Redentor; ella misma, bajo esta luz es insinuada proféticamente en la promesa de victoria sobre la serpiente, dada a nuestros primeros padres caídos en pecado.” (Gn 3,15). (Lumen Gentium 55)

Otra de las razones se encuentra en la partícula “enemistad”, «'êybâh» que como observa F. Asencio, se da en el mayor grado: “habitual, implacable y profunda... que no se satisface sino con el derramamiento de sangre”. (Ver Num 35:21). Por eso, no es una simple enemistad, sino una enemistad perpetua profunda entre ambos. 

Esta mujer prefigurada aquí también pude muy bien referirse a María, la llena de gracia, así como no hay enemistad con la gracia y el pecado y Eva después de la caída quedo en el lado opuesto de la gracia con el pecado, ya que en efecto, la enemistad contraria (en el orden del tiempo) descrito en este pasaje no es contra la simiente “zera” o “sperma”, sino contra la mujer, (enemistad pondré entre ti y la mujer) “La serpiente” «y» “la mujer”. De esto se deduce que es la gracia santificante que se desborda en María, afirmar que esta mujer es solo Eva, seria limitar la Escritura a un solo plano.

En (Apocalipsis 12), donde San Juan hace mención nuevamente a esta serpiente descrita en el libro del Génesis, y todo el contexto apunta a que el Hijo descrito aquí se trata de Cristo, dice San Juan; 

“Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, se puso a perseguir a la mujer que había dado a luz al varón. (Apocalipsis 12: 13). 

Biblistas católicos como Torres Amat reconocen en estos pasajes la figura de María, y algunos comentaristas protestantes también, como el caso de Wiliam Barkley comentando sobre el (Vs 12:2), afirma que dicha cita nos confirma que la mujer es la Madre del Mesías.

“De la plenitud de la revelación presente en el Nuevo Testamento entendemos que esta simiente es Cristo, quien derrotó a Satanás. Como corroboración podemos notar que en Gálatas 3:16-19 Pablo aplica a Cristo la referencia a la simiente (zera’) de Abraham de Génesis 12:7.”

Comentario: En efecto, (zera’) en Gálatas 3:16-19 Pablo la aplica a Cristo como la referencia a la simiente pero también (zera’) se usa en grupos e individuos con una cualidad moral común, este es el caso que se señaló en (Gen 3:15), La «simiente», esta misma referencia se encuentra en (Isaías 65:23) como; «los benditos del Señor en El Mesías, o Siervo Sufriente», o como linaje escogido, «los que creen en Él y le siguen (Isaias 53:10)», la «simiente» fiel (Jeremias 2:21) y «linaje santo»

En cada caso el término habla de quienes tienen a (zera’) como calificativo común. Varios otros pasajes muestran el mismo matiz, de ahí que este pasaje aplica también a María en ambos sentidos, como la Madre de la simiente (zera’) quien es Cristo como ya vimos en Apocalipsis, y como aquellos que comparten junto con el Mesías una cualidad común (zera’) como María, quien conforma los del linaje escogido, pese a que Savari concluya;

“Es en extremo difícil ver cómo la doctrina de la inmaculada concepción pueda estar implícita en este texto.

Entre Eva y Cristo se extiende una larga cadena de descendientes de los cuales María no es sino el último eslabón, lo cual impide pensar que ella (y no el resto de los ascendientes de Cristo según la carne) fuese exceptuada del pecado original por algún decreto divino que no aparece por ningún lado en la Escritura.”

Comentario: Tampoco la larga cadena ascendente de Adán y Eva a Cristo y María pudiera servir como escusa para de alguna forma negar o dañar por así decirlo la veracidad del dogma de la Inmaculada, sino por el contrario, es precisamente el glorioso evento de la Encarnación quien supone que fuese precisamente la carne de María quien estuviese libre de cualquier macula del pecado original, aunque Santo Tomas afirma que “…los padres de la Bendita Virgen fueron limpiados del pecado original”. (Suma Teología Qu.27 a.2).

La cadena ascendente debería romperse en otra mujer perfectible como Eva (antes de la caída) para que el comentario pudiera cobrara sentido mas pleno. Pero… ¿que hay de que no se encuentra por algún lugar de la Escritura por decreto divino la Inmaculada concepción? Analicemos pues los argumentos que siguen sobre los textos siguientes y si es que en realidad pudieran ser tomados en serio.

“Lucas 1:28


Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Estas palabras del ángel Gabriel a María constituyen el saludo previo a la anunciación. Las palabras “llena de gracia” de la Biblia de Jerusalén corresponden al término griego kejaritômenê, del verbo jaritoô, “favorecer” o “colmar de favores”. Los católicos sostienen que esta era una plenitud extensiva e intensiva que, por tanto, debía de incluir la excepción del pecado original. Sin embargo, debe notarse que las palabras del ángel no guardan referencia alguna a la concepción de María ni a su condición previa a la visita del ángel. De hecho, ante la perplejidad de María, en el versículo 30 Gabriel dice: ‘Has hallado gracia delante de Dios’.”

Comentario: Se objeta que la referencia del ángel a María no hace referencia alguna al estado de su inmaculada concepción antes de la Anunciación ni después, y a la vez parece endosar a la perplejidad de María cierta culpabilidad para apuntalar el argumento.

Pero profundizando un poco mas en el termino "Kejaritomene", sabemos que "Kejaritomene" en efecto es la forma femenina verbo jaritoomai = me lleno de gracia (caris = gracia, expositor Vine). Es notorio además considerar aquí que este termino se deriva de la palabra charis (charis -> charitoo ->"Kejaritomene"), que la Reina Valera traduce como "gracia" más del 83% del tiempo, y el léxico griego del Nuevo Testamento de la Biblia Protestante King James lo define como; ("hacer favor” “otorgar gracia"), como su significado primario (cuando el favor es el favor divino, "gracia" es siempre la mejor traducción). Esto esta bien documentado y reconocido por varios eruditos protestantes;

Es admisible, en griego por motivos gramaticales y lingüísticas parafrasear la forma kecharitomene como la más completa, perfectamente, duradera dotada de la gracia." (Blass y DeBrunner, Gramática griega del Nuevo Testamento).

Charitoo: “muy favorecida” como en Lucas 1:28 el sentido es de otorgar gracia sobre alguien... realmente no significa ser imparcial, sino «dar gracia a» [Enciclopedia del Antiguo y Nuevo Testamento, editado por; Zodhiates Spiros , TH.D, 1988 Iowa Falls, Iowa, Bíblica Mundial Publicaciones Inc.Pg. 1739].

Charitoo: Kecharitomene, llena de gracia, Lucas, I. 28 (en el margen de la Biblia Protestante Reina Valera, “dotar de gracia”)" [Diccionario Griego-Inglés del Nuevo Testamento, por WJ Hickie MA, 1945, p. 208].

Charitoo: «conceder gracia sobre», “En Lc 1:28” [Nueva Concordia y Lexico, por Wigram - Green, 1982, p. 915].

Kecharitomene: «otorgar gracia» [Número lingüístico del Nuevo Testamento, los derechos de autor de 1970, impreso por; Zondervan Publishing House, editado por Cleón L. Rogers, JR. 1, pág. 140].

Charitoo: (χαριτόω G5487) relacionado con A, Nº 2; otorgar caris. “Dotada con la gracia” ' "[Diccionario Expositivo Vine].

Χαριτόω: (fut. χαριτώσω; 1 tiempo aoristo ἐχαρίτωσα; tiempo perfecto voz pasiva κεχαρίτωμαι). Favorecer grandemente, «colmar de gracia»: Lc. 1:28. [Lexico griego español A Tuggy].

Charitoō: definicion Thayer

1) to make graceful, (dotar de favor)

1a) charming, lovely, agreeable, (encantador, amoroso, agradable)

2) to peruse with grace, compass with favour, (otorgra gracia) (proteger con favor)

3) to honour with blessings (Honrar con una bendcion).

Luke 1:28: “28. Entrando el ángel le dice a ella, Salve, llena de gracia; el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres. (Nuevo Testamento según Wycliffe)

“Además, en este verbo solamente aparece otra vez en todo el Nuevo Testamento, en Efesios 1:6, y en esta ocasión se refiere a todos los cristianos: “para la alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos colmó de favores (o “nos llenó de gracia”, ejaritôsen) en el Amado”. Si esta expresión implicase por sí misma la concepción inmaculada, entonces este sería un privilegio de todos los creyentes.”

Comentario: La objeción se desploma considerando que no fue esta la intención del vocablo en Efesios 1:6. El erudito lingüista protestante –Vine- nos aclara; Caritoo (χαριτόω G5487) relacionado con A, Nº 2; otorgar caris=gracia. Significaba primeramente hacer gentil, y vino a denotar, en griego helenístico, hacer encontrar favor Lc 1:28; sin embargo en Eph_1:6, se traduce «nos hizo aceptos en el Amado» (Besson: «nos favoreció»); no significa aquí dotar de gracia=caris. Gracia implica más que favor; la gracia es un libre don, en tanto que el favor puede ser merecido o ganado. (Claro esta pues que en Efesisos 1:6 se usa en una forma diferente que en Lc 1:28.) [enfatización final añadida]

“Lucas 1:42


y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno».


Estas palabras pronunciadas por Isabel, llena del Espíritu Santo, son tomadas por los católicos en el sentido de que la bendición de Dios sobre María y sobre Jesucristo a la vez implicaba que tanto la madre como el Hijo compartían el privilegio de ser libres de pecado desde la concepción. Pero de esto no hay ni jota en el texto ni en el contexto. Además, que tal bendición supusiese una bendición suprema y singular exclusiva de María es contradicho por las palabras del mismo Señor.


En el mismo Evangelio de Lucas leemos: Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan». (Lucas 11:27-28) En otras palabras, según Jesús, la bienaventuranza de quienes oyen y obedecen a Dios es mayor que la de haber llevado a Cristo en el vientre y haberlo amamantado.”

Comentario: En este comentario esta ausente la referencia donde conste el comentario de que (“las palabras pronunciadas por Isabel, llena del Espíritu Santo, son tomadas por los católicos en el sentido de que la bendición de Dios sobre María y sobre Jesucristo a la vez implicaba que tanto la madre como el Hijo compartían el privilegio de ser libres de pecado desde la concepción”). De cualquier forma lo que si comenta San Beda es que “Santa Isabel saluda a María con las mismas palabras que el arcángel para que se vea que debe ser honrada por los ángeles tanto que por los hombres y con razón se ha de anteponer ante todas las mujeres.”

Savari dice no encontrar “ni jota” de apoyo ni en el texto ni contexto que aluda a la condición inmaculada de nuestra madre bendita María, claro que si hay mucha evidencia en este texto y todo el contexto mismo de la Anunciación, que se intente negarlo con un comentario falaz y sin fundamento es otra cosa. Y para rematar, Savari concluye que «es mayor la bienaventuranza de quienes oyen y obedecen a Dios es mayor que la de haber llevado a Cristo en el vientre y haberlo amamantado», otra descabelles sin mucho apoyo.


En María hay que distinguir dos tipos de santidad:

1- En primer lugar una santidad objetiva o consagración que significa la toma de posesión de un ser por parte de Dios que en textos como, Exo 28:3; Exo 29:43; Num 8:17; Job 1:5; Isa 5:16; Jer 1:5, etc., aparece en su raíz primaria como; ser (caus. hacer, pronunciar u observar como) limpio (cerem. o mor.):-apartar, celebrar, consagrar, dedicar, preparar, prometer, purificar, santificar, santo, señalar, o transmitir santidad por contacto como en (Eze 44:19).

2- Una santidad subjetiva que se desarrolla en virtud de las disposiciones personales y de los méritos del individuo, como lo declara Dios en Lev 11:44 "Porque yo soy Yahvé, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. Y Jesús; “Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” Mat 5:48.

Evidentemente ambos tipos de santidad se hallan en íntima conexión en María puesto que la consagración aporta un punto de partida a la vida de la gracia y a la santificación subjetiva, como dice Pablo” “El nos eligió antes de la constitución del mundo, para que fuésemos santos e inmaculados;” Efe 1:4. A esta consagración inicial hay que añadir la producida por el Espíritu Santo cuando descendió sobre María para operar en Ella la Encarnación.

María ha sido puesta, (en su carne y en su alma), bajo el más radical dominio de Dios y esta consagración la hacía apta para cumplir su misión materna, de ahí que el favor divino en María estuvo antes, durante y después de la Encarnación del Verbo de ahí la expresión “Kecharitomene” que en efecto como otros apologetas católicos ya han señalado este término está en el tiempo perfecto, indica una perfección de la gracia que es intensiva y extensiva. Esto significa que la gracia de María no era una consecuencia de la visita del ángel, y no sólo "completo" o fue aun más completa la gracia en María en un momento dado. Así como lo expresa la Escritura y se distingue como una bendición especial de parte de Dios en algunos casos concretos.

“…dígnate, pues, bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia, pues tú, Señor Yahvé, has hablado y con tu bendición la casa de tu siervo será eternamente bendita." 2ª de Samuel 7:29.

“…y ahora te has dignado bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia. ¡Oh Yavé! Tú eres el que bendice y mi casa, pues, será bendita para siempre.” 1ª Crónicas 17:27


Textos marianos complementarios para reflexionar:

“Eres la más hermosa de las personas, la gracia se derrama por tus labios, por eso Dios te bendice para siempre.” Salmo 45:3.

“Eres toda hermosa, amada mía, en ti no hay ningún defecto.” Cantar 4:7

“Yo dormía, velaba mi corazón. ¡La voz de mi amado que llama!: “¡Ábreme, hermana, amiga mía, paloma mía sin tacha!" Cantar 5:2

“Antes de ponerse de parto ha parido; antes de que la sobrevinieran los dolores dio a luz un varón." Isa 66:7.

Comentario: Este es un texto Mesiánico haciendo referencia a María, la ausencia de dolores en el parto hace alusión a la ausencia del pecado original en María.

“El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí;” Lc 1:49.

“Porque a los que de antemano conoció, a ésos los predestinó;” Rom 8:29.

Comentario: Estos dos textos hacen alusión a la santidad objetiva de María, como observa Santo Tomas; “Dios da a cada uno su gracia en conformidad con la misión para la que le elige. Y como Cristo, en cuanto hombre, fue predestinado y elegido para ser Hijo de Dios con poder de santificar (Rm 1,4), poseyó como propio tener tal plenitud de gracia que se derramase sobre todos, de acuerdo con lo que se dice en (Jn 1,16) : De su plenitud hemos recibido todos. Ahora bien, la Santísima Virgen María poseyó tal plenitud de gracia, que fue la más próxima al autor de dicha gracia, hasta el extremo de recibir en sí misma al que está lleno de toda gracia y, al darlo a luz, hacer llegar la gracia a todos.” (Suma Teología III Q.27 a.5)

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