miércoles, enero 23, 2013

Necesidad de la apologética




Es un hecho que la apologética o defensa de la fe, siempre ha sido algo primordial en la Iglesia en su tarea de evangelización. Cristo nuestro Señor uso frecuentemente la apologética. Pablo llego a ser un gran defensor de la fe cristiana luego de su conversión (Hch 9:22), así como los demás Apóstoles y discípulos.

Posteriormente en los primeros siglos de la Iglesia, surgieron también grandes defensores católicos: los padres apologistas, tras el surgimiento de sectas que amenazaban y ponían en peligro la fe recibida de Cristo y los Apósteles. En los siglos siguientes, nuevas sectas y nuevas ideologías irían a surgir, y de nuevo no faltaron grandes hombres piadosos y llenos de celo por defender la verdadera fe católica, de una forma tenaz y valiente.


Los católicos de hoy, nos enfrentamos a nuevas y antiguas oleadas de ideologías que cuestionan y atacan nuestra fe desde diferentes ángulos, y por todos los medios posibles. Sectas, ateísmo, indiferentismo, anti-catolicismo, feminismo, homosexualismo, mohametanismo, protestantismo, hedonismo, y otra larga lista de “ismos”. Por eso los católicos de hoy, no podemos permanecer pasivos ante esta marejada de adversarios de la fe, que confunden al pueblo de Dios, cuestionando sus principios, y dividen nuestras familias.

Dios requiere de cada uno de nosotros para continuar en la edificación de su Reino, (Ef 4:12), haciendo uso de los dóndes que El Mismo nos dio, (Rom 12:6; 1ª Cor 14:12). Respondamos pues al llamado de Dios y de la Iglesia, para ser mejores cristianos católicos, capacitándonos cada vez mas en el conocimiento de nuestra doctrina católica, para dar una razón solida de nuestras fe, a quienes nos la pidan, 1 Ped 3:15.


“En la exhortación apostólica Ecclesia in America afirmé que "es necesario que los fieles pasen de una fe rutinaria (...) a una fe consciente, vivida personalmente. La renovación en la fe será siempre el mejor camino para conducir a todos a la Verdad, que es Cristo" (n. 73). Por eso, es esencial desarrollar en vuestras Iglesias particulares una nueva apologética para vuestro pueblo, a fin de que comprenda lo que enseña la Iglesia y así pueda dar razón de su esperanza (cf. 1P 3,15). En un mundo donde las personas están sometidas a la continua presión cultural e ideológica de los medios de comunicación social y a la actitud agresivamente anticatólica de muchas sectas, es esencial que los católicos conozcan lo que enseña la Iglesia, comprendan esa enseñanza y experimenten su fuerza liberadora. Sin esa comprensión faltará la energía espiritual necesaria para la vida cristiana y para la obra de evangelización.” (Juan Pablo II. Discursos 2002. 129)


Naturaleza y división de la apologética.

La ciencia que prueba las razones de la fe Católica se llama “apologética”, del griego “apología”, “defensa” o “justificación”.

La apologética busca responder a tres interrogantes:


1. ¿Por qué adoramos a Dios?

2. ¿Por qué debemos ser cristianos?

3. ¿Por qué debemos ser cristianos católicos?


En la defensa de nuestra fe, tenemos cuatro calases de oponentes:

1. Ateos y materialistas, positivistas: Son aquellos que niegan la existencia de Dios, Creador de todo cuanto existe. 
2.    indiferentes, agnósticos, panteístas: Son aquellos que no niegan la existencia de Dios, pero rechazan que deba haber una sola Religión, o que Dios pueda ser conocido sensiblemente, o lo opuesto a esto: que el mundo es Dios. 
3.  Judíos, cismáticos, mahometanos, deístas, Son aquellos con los cuales compartimos algunos principios fundamentales de religión,  y entre ellos hay quienes también niegan el origen divino de la Iglesia. El deísta afirma la existencia de Dios, pero sin determinaciones concretas reveladas ni carácter personal.

4.   Protestantes, herejes, sectarios: Son quienes niegan uno o mas artículos de la Religión Católica con contumacia. [1] Es en el dialogo con este ultimo grupo de adversarios de la fe es que va dirigido mas bien este trabajo.

Se dice que la apologética pretende quitar todos los obstáculos de la mente del escéptico o objetante de manera que no le quede ninguna objeción, y que sea su propia conciencia quien le reproche si intenta negar la fe, o alguno de sus artículos.


Consejos prácticos para defender mejor la fe:

Humildad: Para que nosotros podamos avanzar en la apologética, es necesario acceder a ella en espíritu de humildad y dependencia. Nuestra actitud hacia Dios debe ser como aquel ciego que dijo: “Señor, que vea”, pues nuestra lucha “no es contra carne ni sangre”, Efe 6:12. 
Pedir sabiduría a Dios: Necesitamos constantemente acudir a la gracia de Dios, para que se nos abra nuestro entendimiento a los misterios de la fe, nos de luz para comprender y explicar la fe católica con elocuencia y destreza, usando nuestras potencialidades racionales,  por la gracia del Espíritu. “Si alguno de vosotros carece de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se la dará.” Santiago 1:5.  
Estar en estado de gracia: Nuestros argumentos serán mas eficaces si estamos en estado de gracia, esto es, libres del pecado mortal por la confesión sacramental, ya que nuestras palabras estarán ungidas por el Espíritu y imprimirán su sellos en el corazón de quien nos toque dialogar.  
Estudio diario: El estudio es clave en la apologética, pues solo teniendo un amplio repertorio de la fe, y de las distintas creencias nos permitirán estar listos para enfrentar cualquier ataque, y poder responderlo con sustento. Se deberá de buscar un horario adecuado para el estudio, dependiendo del horario de cada quien.  
Conocer las bases bíblicas: Conocer lo básico de la Biblia y su modo correcto de interprétala es crucial en la apologética,  esto se logra entendiendo como es que la Iglesia católica la interpreta y los métodos interpretativos que ella usa. Por tanto es muy recomendable tener en nuestra librería personal los documentos de la Iglesia donde se trata el tema (Citar ejemplos) como algunas otras herramientas de estudio bíblico, p.ej, diccionario bíblico, diccionario de concordancias, entre otros. Estas herramientas pueden ser descargadas en un programa gratuito popular como e-sword.     
Aprovechar de la tecnología moderna: Existen algunos sitios en internet en los culés podemos encontrar material variable en formatos diferentes, audios y sermones en mp3, pdf, video etc… Este tiempo de archivos pueden ser descargados y almacenados en nuestros reproductores de audio, cuales podemos escuchar en nuestro tiempo libre, en el coche, o cuando salimos a correr.

Además, no solo se trata de que nuestros argumentos sean solidos y racionales y elocuentes, sino que además necesitamos aprender a ser persuasivos[2].

Sin embargo es tiempo perdido para quien no quiere escuchar nuestras razones, y infructuoso el dialogo con quien es renuente en defender un absurdo. “Para quien quiere creer tengo mil pruebas, para quien no, no tengo ninguna” decía San Agustín. 


· Proverbios 23:9 A oídos de necio no hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.

· Proverbios 26:4 No respondas al necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él.


Quien se adentra en el terreno de la defensa de la fe, se convierte en un soldado de Cristo y de su Iglesia. Como todo buen soldado, necesitamos ciertas armas u herramientas para poder cumplir mejor nuestro misión, en esta guerra sin cuartel entre los hijos de la oscuridad y los hijos de la Luz.

¿Pero no es mejor dejar que cada quien crea lo que quiera creer y no gastar el tiempo en discusiones triviales apologéticas sobre Dios, sobre la religión, porque mejor no buscar la paz?

No dudamos que las intenciones de la pregunta anterior sean buenas. Pero aquí hay que distinguir entre, ser pacifistas y ser indiferentes. Claro que seria inútil la apologética si su principal enfoque fuera atacar al que cree distinto, o no compagina con ciertas creencias católicas. Sin embargo, podemos ser pacifistas y a la ves defender nuestra fe, como lo hacia Cristo, como lo hacían los apóstoles, sobre todo si por medio de su uso podemos clarificar malos entendidos entre los mismos católicos con respecto a cuestiones de fe. Pero también puede ser una herramienta útil por la cual el Espíritu Santo pudiera sembrar su luz en el entendimiento de personas de otras creencias.   


Siguiendo algunos consejos de San Pablo:

 “…revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación.” 1ª Tes 5:8

Estamos en tiempo de guerra espiritual, por tanto, hay que armarse con el poder espiritual (Ef 6:11-17), no solo intelectual. Necesitamos hacernos de las armas de Dios (Rom 13:12), para poder resistir contra las asechanzas del diablo. Fe esperanza y caridad, son las virtudes que debemos inflamar, en la oración, buenas obras y sacramentos. Bajar la guardia es dejar un flanco abierto a favor del enemigo, porque “…el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. (1ª Ped 5:8).

Tentando a los hombres a pecar, y manteniendo al creyente en un adormecimiento espiritual o en el error, el diablo consigue atenuar la luz de Dios entre los hombres. El demonio sabe que “una casa dividida no se mantendrá en pie” (Mateo 12:25), por consiguiente, emplea gran esfuerzo en sembrar su cizaña en el corazón de las personas, en las familias, en las comunidades parroquiales, y en la sociedad.  Debemos pues vivir en guardia, revisando nuestro equipo de guerra, revistiéndonos de la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación.” para defender la fe, y esperando la gloriosa manifestación del General.

“Dios no nos ha destinado para la ira…” 1ª Tes 5:9

Debemos tratar siempre con caridad a los que no piensan igual que nosotros, y mostrar un poco de humildad intelectual. Decir: “No se la respuesta” no es signo de debilidad en el dialogo apologético, ni aparecerán las letras; –Ignorante– en nuestra frente, al contrario, nuestro oyente se dará cuenta de que nuestro fin es hablar con la verdad, antes de dar una respuesta insegura. Recordando además que siempre podremos agregar: “Pero en cuanto sepa la respuesta te la hare saber”.  El mantener un estado de tranquilidad y seguridad en el dialogo con los no-católicos dejara en ellos la impresión de que somos personas que tenemos control de nuestros sentimientos, pues al final del día, nosotros somos solo sembradores y segadores, pero es Dios quien hace crecer, 1ª Cor 3:5,7. Debemos pues ejercitar siempre la caridad, mas no la indiferencia. Evitar decir, “pues creamos lo que queramos creer, al fin que es el mismo Dios, y donde quiera esta Dios.”

“Por esto, confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros, como ya lo hacéis.” 1ª Tes 5:11

En nuestras reuniones de estudio, en nuestros grupos parroquiales, debemos siempre tratar de hacer una corrección fraternal a aquel hermano que anda desviado de la fe, y tratar de no desviarnos nosotros con lo que enseñemos, con el fin de que como Iglesia nos edifiquemos mutuamente, antes de que grupos heterodoxos vengan y siembren la duda por doctrinas extrañas en el corazón de nuestro hermano en la fe, y llegue a abandonar la Iglesia. No olvidar que cada hermano es un “edificio” en construcción continua (Cf. Flp3:12-16), cuyo fundamento es Cristo y las doctrinas apostólica, cuyas piedras que se van poniendo en el muro son las obras buenas de cada uno (Cf. 1ª Cor 3:9-12; Efe_2:20-21), pudiendo no sólo contribuir a la “edificación” de nosotros mismos, sino también a la de los demás (Cf. Efe 4:12-15). “Según la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como buen arquitecto, he puesto el fundamento. Otro levanta sobre él el edificio. Pero mire cada cual cómo edifica...” 1ª Cor 3:10-13.

“Os pedimos, hermanos, que tengáis en consideración a los que trabajan entre vosotros, os presiden en el Señor y os amonestan.” 1ª Tes 5:12

La obediencia al Papa y a nuestros Obispos, párrocos o lideres parroquial en materia de religión, nos evitara caer en el sectarismo. Ellos “nos presiden en el Señor”, fueron escogidos por el para pastorear y guiar su Iglesia, por tanto, debemos sumisión y respeto. Pero también debemos amonestarles nosotros si su enseñanza se ha desviado, o no actúan como lo manda la Iglesia y nuestro Señor, siendo causa de escandalo para la Iglesia.

La enseñanza del Magisterio nos llega por nuestro párroco, por nuestros lideres. Pero también esta accesible en el catecismo, y en las encíclicas de los papas y en los concilios, los cuales debemos leer, para estar al día. Otros escritos nos ayudaran en la evangelización, como Evangelii Nuntiandi, de Pablo VI.

“Os exhortamos asimismo, hermanos, a que amonestéis a los que viven desconcertados, animéis a los pusilánimes, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos.” 1ª Tes 5:14

Tal ves nos topemos con soldados que no quieren permanecer en las filas, después de algunas batallas con el enemigo, que se les haga tedioso la jornada, o pesada la armadura, o se les ha acabado el filo a su espada, y su escudo esta muy magullado. La comunidad parroquial es como una familia, como círculo pastoral en el que cada uno es responsable de la salvación de los demás, como vimos en el v.11.

“Estad siempre alegres.” 1ª Tes 5:16

La alegría es un ingrediente esencial en la apologética. No se trata de una alegría bullanguera, ni de la alegría efímera de quien se pone cualquier elemento externo que le aliena –droga, alcohol, comilonas, etc.– y le deja más hundido que antes. La alegría cristiana brota de dentro y se alimenta de Dios.

“En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros.” 1ª Tes 5:18

El alimento espiritual del apologeta es la acción de gracias de la Santa Misa…

“No extingáis el Espíritu” 1ª Tes 5:19

Con la envidia, la lujuria, la soberbia, y demás pecados y concupiscencias que apagan la luz de nuestra alma.
  
“…Examínenlo todo y quédense con lo bueno.” 1ª Tes 5:21

Examinando antes todo con lo que realmente la Iglesia enseña, quedándonos con lo bueno,  y viendo si los que hablan son de verdad profetas, o solamente ilusos: (Cf. 1ª Cor12:3; 14:29; Gal 1:8-9). Porque ser profeta en nuestros días es anunciar a Cristo,  y no anunciar cosas nuevas, como las sectas con el fin del mundo. Nuestro amor y conocimiento debe aumentar cada vez más en conocimiento y en sensibilidad, para poder discernir los verdaderos valores, (Flp 1:9 s) y cuál es la voluntad de Dios; (Rom 2:2). Distinguir entre la verdad y el error, y a encontrar en cada situación histórica lo que conviene y lo que Dios quiere.

“…orad sin cesar .” 1ª Tes 5:17.

Si Jesús necesitaba salir y orar, ¿cuánto más no lo necesitamos nosotros? Orar sin embargo no debe ser algo que hacemos por obligación rutina. Para combatir la herejía, sin lugar a dudas que la oración es muy poderosa y no se debe de subestimar. Santiago 5:16-18 declara:"... La oración del justo es poderosa y eficaz”.

Oración para comenzar a estudiar.

Oh inefable Creador nuestro, que de los tesoros de Tu sabiduría dispusiste las tres jerarquías de ángeles,y con orden admirable, las colocaste sobre el cielo empíreoy hermosamente estableciste las partes del universo.Tú, que eres llamado verdadera fuente de la luz y de la sabiduría,y además principio supereminente:dígnate infundir, sobre las oscuridades de mi intelecto,un rayo de tu claridad que remueva de mílas dos tinieblas con las que he nacido:el pecado y la ignorancia.Tú, que haces elocuentes las lenguas de los niños,instruye la mía, e infunde en mis labiosla gracia de tu bendición.Dame agudeza para entender, capacidad para retener,modo y facilidad para aprender,sutileza para interpretar, gracia copiosa para hablar.Dispón el comienzo, dirige el progreso,y llévala a su plenitud.Tú, que eres verdadero Dios y verdadero hombre,que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén

“Absteneos de todo género de mal.” 1ª Tes 5:22

Porque el mal abunda donde quiera, y por ello hace falta estar alerta para no caer en liviandades que nos aparten de Dios en nuestra vida diaria por causa del mal.

Dios te bendiga.



[1] Fr. John Laux. A course in Religión. Pg. 14.
[2] Ser persuasivos significa impresionar a nuestro oponente de una forma que le haga cambiar de parecer.

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