lunes, diciembre 10, 2012

El celibato.






El celibato como norma eclesiástica de la Iglesia Católica, ha sido duramente criticado por diversas corrientes ideológicas, por diferentes grupos protestantes, quienes ven en esta practica la causa principal de los abusos sexuales cometidos por parte de algunos clérigos católicos. Y no solo esto, también es frecuente escuchar por parte de laicos católicos desorientados que la Iglesia Católica debería permitir el matrimonio para los sacerdotes, argumentando de que al tener mujer, los sacerdotes no se verían tentados a cometer este tipo de inmoralidades, ¿será esto así? 

Aunado a lo anterior, tenemos los clérigos disidentes, como el Padre Alberto Cutie, el ex-sacerdote católico José Nicolás Alessio, el cura Vicente Reale, y otros cismáticos que con el afán de justificar sus imprudencias e intereses personales, ahora no tienen empacho en critican a la Iglesia Católica de retrograda y pasada de moda sobre este tema, y alegan de que la Iglesia debería abolir por siempre el celibato como norma para el sacerdocio pues es la raíz de los abusos sexuales. 

Antes de entrar en detalle dejo claro que mi intención aquí no es de ningún modo defender al cura pedófilo, o al sacerdote impúdico, o al Obispo tapadera, (aceptando de entrada la evidencia), sino mas bien tratar de dar una respuesta oportuna a algunas de las cuestiones ya mencionadas con antelación, y hacer una breve apología a favor del celibato en el la Iglesia. 


Al defender la disciplina católica del celibato sacerdotal, es importante asegurarse primero que como apologista católico quien sabe lo que la Iglesia enseña en realidad en esta materia. El celibato no es un dogma de fe, esto es algo que debe ser aclarado desde un principio, es una regla eclesiástica reformable. Y la siguiente cita del catecismo echa por tierra la objeción de que el celibato es una “impostura” para el sacerdote: 

“En la Iglesia latina, el sacramento del Orden para el presbiterado sólo es conferido ordinariamente a candidatos que están dispuestos a abrazar libremente el celibato y que manifiestan públicamente su voluntad de guardarlo por amor del Reino de Dios y el servicio de los hombres.” (1) 


A continuación me gustaría publicar otros documentos de la Iglesia que tratan sobre el tema del celibato 

“No es una mera disciplina eclesiástica impuesta por la autoridad; por el contrario, es ante todo gracia, don inestimable de Dios para la Iglesia, valor profético para el mundo actual, fuente de vida espiritual intensa y de fecundidad pastoral, testimonio del Reino escatológico, signo del amor de Dios a este mundo, así como del amor indiviso del sacerdote a Dios y a su Pueblo.(58)” (2) 

“…el celibato sacerdotal no se puede considerar simplemente como una norma jurídica ni como una condición totalmente extrínseca para ser admitidos a la ordenación, sino como un valor profundamente ligado con la sagrada Ordenación, que configura a Jesucristo, buen Pastor y Esposo de la Iglesia, y, por tanto, como la opción de un amor más grande e indiviso a Cristo y a su Iglesia, con la disponibilidad plena y gozosa del corazón para el ministerio pastoral. (3) 


“El celibato también se prescribe para los diáconos que llegaran al sacerdocio. Y los diáconos casados, una vez muerta su mujer, son inhábiles para contraer un nuevo matrimonio” (4) 

“La virginidad y el celibato por el Reino de Dios no sólo no contradicen la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y la confirman. El matrimonio y la virginidad son dos modos de expresar y de vivir el único Misterio de la Alianza de Dios con su pueblo. Cuando no se estima el matrimonio, no puede existir tampoco la virginidad consagrada; cuando la sexualidad humana no se considera un gran valor donado por el Creador, pierde significado la renuncia por el Reino de los cielos.” (5) 

“En realidad, todo renacido en Cristo está llamado a vivir, con la fuerza proveniente del don del Espíritu, la castidad correspondiente a su propio estado de vida”. (6) 


“Pero el Bautismo no implica por sí mismo la llamada al celibato o a la virginidad, la renuncia a la posesión de bienes y la obediencia a un superior, en la forma propia de los consejos evangélicos. Por tanto, su profesión supone un don particular de Dios no concedido a todos, como Jesús mismo señala en el caso del celibato voluntario (cf. Mt 19,10-12).” (7) 

“…Los presbíteros, pues, por la virginidad o celibato conservado por el reino de los cielos, se consagran a Cristo de una forma nueva y exquisita, se unen a El mas fácilmente con un corazón indiviso, se dedican mas libremente en El y por El al servicio de Dios y de los hombres, sirven mas expeditamente a su reino y a la obra de regeneración sobrenatural y, así, se hacen mas aptos para recibir ampliamente la paternidad en Cristo.” (8) 

“Nótese, sin embargo, que el mandato de Dios: “Procread y multiplicaos” (Gn 1,28), únicamente pretende explicar el porqué de la institución matrimonial, sin que deba entenderse como un precepto absoluto para todos los hombres. Una vez que el género humano se ha multiplicado suficientemente, no sólo no subsiste ley alguna que obligue a todos a contraer matrimonio, sino, al contrario, la virginidad se nos recomienda particularmente, y toda la Sagrada Escritura la presenta como un estado superior al matrimonio; dotado de mayor perfección y santidad.” (9) 


El celibato es, en verdad, un don de Dios, dado por El gratuitamente y libremente por el hombre. La autoridad eclesiástica no puede imponerlo a nadie, pero sí puede establecerlo como condición para acceder al sacerdocio (10) 

"Si alguno dijere que el estado conyugal debe anteponerse al estado de virginidad o de celibato y que no es mejor y más perfecto permanecer en virginidad o celibato que unirse en matrimonio (Cf. Mt 19,11 s.; 1Co 7,25 7,38 7,40), sea anatema" (11) 

“Todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha "revestido de Cristo" (Gálatas 3: 27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.” 

Veamos ahora algunas razones de conveniencia sobre el celibato, siguiendo el esquema de la Encíclica Sacerdotalis coelibatus. 


Razones cristológicas: 

1). Con el celibato los sacerdotes se entregan de modo mas excelente a Cristo, uniéndose a El con corazón indiviso; 

2). el contenido y la grandeza de su vocación, lleva al sacerdote a abrazar en su vida esa perfecta continencia, de la que es prototipo y ejemplo la virginidad de Cristo Sacerdote. 

3). si se considera que Cristo no quiso para sí otro vinculo nupcial que el que contrajo con todos los hombres en la Iglesia, se ve en qué medida el celibato sacerdotal significa y facilita esa participación del ministro de Cristo en el amor universal de su Maestro. 


Razones eclesiológicas: 

1). Con el celibato, los sacerdotes se dedican más libremente, en Cristo y por Cristo, al servicio de los demás hombres; 

2). la persona y la vida del sacerdote son posesión de la Iglesia, que hace las veces de Cristo su esposo, 

3). el celibato dispone al sacerdote para recibir y ejercer con amplitud la paternidad de Cristo. 

En consecuencia, la Iglesia no pone el celibato como norma para el sacerdocio sin fundamento alguno, sino que lo hace con razones cristológicas y eclesiológicas de peso. 


El celibato Antes del Nuevo Testamento 

Vivir en celibato dentro del matrimonio no era desconocido en la tradición judaica. Se dice que Moisés, que era casado, permaneció casto el resto de su vida después de la orden dada de abstenerse de tener relaciones sexuales (Cf. Éxodo 9: 15). Moisés escogió permanecer casto por el resto de su vida con la total aprobación de Dios. Los rabinos explicaron que esto se debió a que Moisés supo que él estaba designado a comunicarse personalmente con Dios, no únicamente en el Monte Sinaí, sino en general a través de cuarenta años de permanencia en el desierto. Por esta razón, Moisés se quedó "separado de mujer", permaneciendo en la santidad de separación para estar al servicio de Dios en todo momento; (Midrash Exodus Rabbah 19:3 y 46.3). Sabemos también que Elías y Eliseo fueron célibes toda su vida. 

Philo Judaeus (20 a.C.-50 d.C.), un filósofo judío, describió a mujeres judías que eran vírgenes que se habían conservado castas no a la fuerza, como algunas sacerdotisas griegas, sino por su propia voluntad por su ardiente deseo de Sabiduría. "Deseosas de tener Sabiduría para sus hermanos, despreciaron los placeres de la carne y no desearon descendencia, sino aquellos niños que solamente el alma que es querida por Dios pueda hacer nacer" (Philo, Cont.68; también ver Philo, Abr. l00). 


El celibato en el Nuevo Testamento. 

Son muchos los célibes del Nuevo Testamento, el mas conocido fue el mismo Jesús nuestro Señor, y algunos de sus apóstoles, que decidieron permanecer en castidad por el resto de sus vidas para así poder consagrase de entero al apostolado y al santo servicio a Dios dejándolo todo por amor al Reino. (Mat 19:27). 

Mat 19:12 Pues hay eunucos que son así de nacimiento; los hay castrados por los hombres y los hay que se han castrado por el reinado de Dios. El que pueda con ello que lo acepte. 

Aquí Jesús nos dice que el celibato es un don de Dios, y el que puede soportar esto debería soportarlo. Jesús alaba y recomienda el celibato para los ministros a tiempo completo en la Iglesia. Debido a que el celibato es un don de Dios, los que critican la práctica de la Iglesia sobre el celibato están criticando a Dios y este don maravilloso que concede a sus elegidos. 


Mat 19:29 Y todo el que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna. 

Aquí nuevamente nuestro Señor nos dice que dejar todo por el y por amor al Reino, recibirá una gran recompensa, porque se requiere sacrificio el aceptar el celibato para toda la vida como un don de Dios. 


Mat 22:30 Cuando resuciten, no se casarán ni los hombres ni las mujeres, sino que serán como ángeles en el cielo. 

¿Qué de malo hay en querer vivir ya aquí en el mundo el celibato por amor a Dios, con un corazón que no esta dividido como el de los ángeles, que dan gloria a Dios siempre? 


Otro de los célibes conocidos además de San Juan bautista es San Pablo, quien recomienda el celibato como mejor opción para servir a Dios sin preocupaciones mundanas o maritales, y quien dice: “Me gustaría que todos fueran como yo; (i.e.., célibe) pero cada uno recibe de Dios su propia gracia, unos de una manera y otros de otra.” 1ª Cor 7:7 Y continua: “A los solteros y a las viudas les digo que estaría bien que se quedaran como yo.” 1ª Cor 7:8. Aquí de nuevo San Pablo nos informa que el celibato en efecto es una gracia de Dios. Prosigue San Pablo: 

1ª Cor 7:32-35 Yo quisiera verlos libres de preocupaciones. El que no se ha casado se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle. No así el que se ha casado, pues se preocupa de las cosas del mundo y de cómo agradar a su esposa, y está dividido. De igual manera la mujer soltera y la virgen se preocupan del servicio del Señor y de ser santas en su cuerpo y en su espíritu. Mientras que la casada se preocupa de las cosas del mundo y de agradar a su esposo. 

La conclusión de Pablo es esta: El que se casa "le va bien, y el que se abstenga del matrimonio le va a hacer mejor en las cosas de Dios" 


Alguien me dijo: "¡El celibato es una disciplina impuesta por el Vaticano, ya es hora que el Vaticano haga una reforma y elimine el celibato!" 

Y yo reparé: ¿Pero porque habría el Vaticano de hacer tal cosa? ¿Mas aun si entendemos el verdadero alcance del termino; “disciplina”. Si yo voy pido empleo en una Empresa donde como norma este prohibido fumar, deberé entonces luchar con mis debilidades de vicioso del cigarrito para poder cumplir con tal norma. 

En otras palabras, las disciplinas o normas se imponen en las instituciones para ser respetadas por quienes piensan o se han adherido a ellas, mas no se forzó a nadie ni se le impone injustamente a nadie tal norma, la persona la acepta con plena conciencia y libertad, lo mismo la disciplina del celibato. No es culpa de la norma ni de la institución, sino de la persona misma que agarro al toro por los cuernos y le resulto muy cornudo. 

Pero permitir a los sacerdotes casarse, ¿no pondría fin a la pedofilia? Esto completamente falso, porque la incidencia de casos de pedofilia es mayor en personas casadas que célibes o solteras. En realidad, el permitir que los sacerdotes se casen no remedia nada, ni pone fin a la pedofilia. De hecho, un niño tiene muchas más probabilidades de ser abusados ​​sexualmente por un pariente casad@ (padre, tío o hermano mayor) que por un hombre soltero, o célibe.


Dios te bendiga.
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Bibliografía.

(1) Catecismo Iglesia Católica # 1599
(2) Ecclesia in Europa 35
(3) Pastores dabo vobis 50
(4) Sacrum diaconatus ordinem de Pablo VI.
(5) Familiaris consortio ES 16
(6) Vita consecrata ES 1030
(7) Ibid
(8) Presbyterorum Ordinis 16
(9) Catecismo Romano ES 2700.
(10) cfr. Álvaro del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, Ed. Palabra, pp. 83-101.
(11) C. Trid., ses. XXIV, cn. 10: DS 980.
(12) Catecismo # 2348

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