domingo, junio 17, 2012

La inquisición y las Leyendas Negras.


A la vista de que quedo inconclusa mi aportación sobre la Inquisición me decido a traer aportaciones acá para revelar el origen, auge y caída de la Inquisición. Así como las Leyendas Negras que popular alrededor de ella. Para ello me hare de bastante bibliografía tanto católica como no católica para demostrar que los mitos difamantes de los enemigos de la Iglesia son solo eso, mitos y fabulas, cuentos chinos que ya en ni en China creen.


Para entender la Inquisición, hay que saber cuatro cosas:

  • La Inquisición viene desde tiempos de los Apóstoles.
  • La Inquisición era usada por la Iglesia y por el Estado.
  • La Inquisición que mataba era la Inquisición del Estado, la Inquisición Eclessial jamas actuaba sin permiso del Estado Gobernante.


Desde la Reforma Protestante se esta exagerando enormemente la Inquisición. Basta con ver que muchos traen pinturas y cuadros del siglo XVII y XVIII de las Inquisición Protestantes, y las hacen pasar como si fuesen parte de la Inquisición Católica.

Así pues, una vez comprendido esto, podremos iniciar un claro estudio de lo que fue la Santa Inquisición y porque yo siempre he estado orgulloso de ella.


Parte I. ¿Desmemoria y Rendicion?... ¡No! Memoria y Reconciliación.

El Dr. Antonio Caponnetto ya lo decía:

"El "mea culpa" que, con motivo del Jubileo, ha entonado la Jerarquía de la Iglesia parece oportuno y a la vez honesto formular tres aclaraciones. Todas las cuales -necesarias en sí mismas- se vuelven perentorias por el agravante de la horrenda e intencional falsificación llevada a cabo desde algunos medios de comunicación, o el silencio que, en otros casos, ha lastimado tanto como la tergiversación."


Con justa razón el Card. Ratzinger dijo:

"La Iglesia del presente no puede constituirse como un tribunal que sentencia sobre el pasado. La Iglesia no puede y no debe expresar la arrogancia del presente. El protestantismo ha creado una nueva historiografía de la Iglesia con el objetivo de demostrar que no sólo está manchada por el pecado, sino que está totalmente corrompida y destruida. La situación se agravó con las acusaciones de la Ilustración, que desde Voltaire hasta Niezstche, ven en la Iglesia el gran mal de la humanidad que lleva consigo toda la culpa que destruye el progreso. Necesariamente hubo de surgir una historiografía católica contrapuesta para demostrar que , a pesar de los pecados, la Iglesia sigue siendo la Iglesia de los santos: la Santa Iglesia. No se pueden cerrar los ojos ante todo el bien que la Iglesia ha hecho en estos últimos dos siglos devastados por las crueldades de los ateísmos."

Cardenal Joseph Ratzinger, 7 de Marzo del 2000, con ocasión de presentar en la Sala de Prensa de la Santa Sede, el documento Memoria y Reconciliación.

Y así fue y así ha sido desde que la Prensa Liberal y Amarillista uso el "Mea Culpa" para señalar con el dedo a la Iglesia de Cristo de todo pecado y corrupción. Pero nada mas lejos de la Verdad. Verdad histórica que el mismo documento de la Comisión Teológica señala debe buscarse.

Por eso señalo tres cosas que no se han dicho sobre el Mea Culpa:

1.- El Santo Padre Juan Pablo II juzgo como loable a la Inquisición y exigió mas investigación histórica:

Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición:

“El magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva.” (1)


2.- La Hermenéutica Histórica debe hacerse a favor del Evangelio y nunca contra el Evangelio:

“Una hermenéutica histórica es, por tanto, necesaria más que nunca, para hacer una distinción adecuada entre la acción de la Iglesia y la acción de la sociedad. Es justo por otra parte, que la Iglesia contribuya a modificar imágenes de sí falsas e inaceptables, especialmente en los campos en los que, por ignorancia o por mala fe, algunos sectores de opinión se complacen en identificarla con el oscurantismo y la intolerancia" (2)

3.- El Católico debe entender que se pidió perdón a Dios, y nunca a los enemigos de la Iglesia.

“Su petición de perdón (el de la Iglesia) no debe ser entendida como retractación de su historia bi-milenaria, ciertamente rica en el terreno de la caridad, de la cultura y de la santidad.” (3).


En otras palabras la Iglesia Católica Romana:

  • No es culpable de el Cisma Oriental ocasionado por las pretensiones imperiales de un Patriarca xenófobo y soberbio.
  • No es culpable de la división en la Cristiandad Occidental ocasionado por el Protestantismo.
  • No es culpable de las acciones de los heresiarcas antes y después de la Reforma Protestante contra otros protestantes.
  • No es culpable ni de la esclavitud o el menoscabo de las mujeres; ni de los crímenes del capitalismo, como el abandono de los pobres o el desprecio por necesitados; ni de las aberraciones del materialismo como el aborto; ni de los atropellos del imperialismo, del neo-paganismo y del sionismo, como la persecución a razas y etnias, ni de las atrocidades del marxismo, como las campañas genocidas y anticristianas.
  • No sólo no es culpable la Iglesia, sino que es víctima de todos aquellos que creyéndose superiores a la Iglesia misma pasaron a ser victimarios ruines y miserables. Lo preocupante es ver como dice el Dr. Caponneto como pseudo-intelectuales malinterpretan este pedido de perdón, imprudente de por sí, torcido por los medios, capitalizado por los innúmeros calumniadores de la Fe católica sin aclaraciones condignas y autorizadas, instale artificialmente -para desconcierto de todos- la dialéctica de una Iglesia pre-meaculpa y pos-tmeaculpa, de consecuencias tan dañinas como otras divisiones dialécticas ya probadas.


Ir al tema ii. —>  Antecedentes de la Inquisición

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Notas

(1). Memoria y Reconciliación. IV.
(2). Ibid. I, 4
(3). Ibid. Conclusión.

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