domingo, abril 08, 2012

Presencia real en la Eucaristía.




Preámbulo.

Los protestantes suelen sentirse mas cómodos con un aspecto meramente simbólico de los sacramentos, sobre todo por su fe, que es ante todo verbal, y no sacramental. Después de todo: Solo Biblia, Solo por la fe, deja un margen demasiado estrecho para una sacramentaria como la católica y la del cristianismo oriental.

Debemos sin embargo hacer una distinción, y no cometer el error de marcarlos con la misma etiqueta. Las tradiciones mas antiguas de la reforma como la luterana y anglicana y metodista, conservan una tradición sacramentaria muy parecida a la Católica, se acepta una “cierta presencia de Cristo en la Eucaristía”, a diferencia de otros grupos protestantes y sectas modernos.

De acuerdo a este punto de vista fundamentalista, no hay ninguna Presencia Real, ni una gracia transmitida por ninguno de los sacramentos, y la presencia de Cristo se acepta pero solo en una forma espiritual en los creyentes (Jn 14:16; 16:7,13; Mat 28:20).


Los puntos que siguen, son la enseñanza de la Iglesia respecto a la Santa Eucaristía.

1. La Eucaristía es un Sacramento de la Nueva Alianza instituido por Cristo. (1)

2. En la Hostia consagrada y en el Vino se encuentra sustancialmente presente el Mismo Cristo: Su cuerpo, Su sangre,  Su alma, y su divinidad, bajo las apariencias (accidentes), del vino y el pan. (2)

3. Su presencia es por la transustanciación, esto es, por el cambio en las sustancias del vino y el pan que se da por el efecto de la consagración por la acción del Espíritu al ser pronunciadas las palabras (forma) por el sacerdote católico. (3)

4. Cristo esta realmente presente en cada una de las sustancias consagradas, es decir, el vino y el pan, y aunque las especies se dividan, continua estando presente enteramente en cada división. (4)

5. La presencia comienza después de la consagración, termina cuando por la acción de la descomposición cambia la sustancia del pan o el vino, o continua si se guarda y se reserva. (5)

6. A el Pan consagrado, se le debe el culto mas alto, (latría) que se le da solo a Dios. (6)


Pruebas/razones teológicas.

La Eucaristía es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza en cuanto a que reúne los tres requisitos de todo sacramento verdadero:

1. Que haya sido instituido por Jesucristo nuestro Señor,

2. Que sea un signo sensible,

3. Y que confiera verdaderamente la Gracia divina.


1. La Eucaristía ha sido instituido por Jesucristo nuestro Señor: (Lc 2: 7-20; Mt 26:17-29; Mc: 14,12-25; 1ª Cor: 11,23-26). Instituir es sinónimo de: instaurar, principiar, establecer, fundar etc. Observemos la institución de la Eucaristía leyendo el Evangelio de San Lucas:

Lucas 22:19,20 Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío." De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros.

Es aquí donde se instituye la nueva Pascua, no como algo simbólico, sino real, pues todo el contexto de la cena pascual es real y solemne, tal como lo exige la pascua Judía. Tal acto por lo tanto debía de omitir y eliminar cualquier ambigüedad, que pudiera llevar a los apóstoles y a la Iglesia a mal interpretar las palabras que Cristo habría de pronunciar en aquella tarde santa.


El puesto del cordero pascual de la Antigua Alianza viene a ocuparlo el cuerpo de Jesús, (“Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros”). Del mismo modo su Sangre viene ahora a ocupar la sangre con la que Moisés sello el pacto con los Israelitas en el Antiguo Pacto, (Ex 24:8). ("Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros…”). El hecho que Cristo haya escogido consagrar el pan antes que el vino, indican que Cristo estaba ofreciendo su cuerpo en sacrificio, ya que cuando la sangre es separada del cuerpo se produce la muerte.

Seguidamente Jesús confiere a sus apóstoles el carisma del Orden Sacerdotal con las siguientes palabras: “Hagan esto en conmemoración mía”.  De esta manera, los apóstoles y a quienes ellos heredarían el mandato del Señor por la imposición de las manos, podría hacer participes en su convenio o en su Nuevo Pacto a todas las personas que por los apóstoles y por ellos habrían de creer en El, y en su doctrina. El Pacto ya no seria renovado año tras año, como en el Antiguo Testamento, sino semana tras semana, día tras día.

La sangre de Cristo es nuevamente presentada al Padre “escondida” en las apariencias del Pan y del Vino consagrado por un sacerdote válidamente ordenado, la justicia de Dios Padre luego es satisfecha, y los que participamos del cuerpo y la sangre de Cristo renovamos nuestras alianzas con el Novio, y renovamos el Nuevo Pacto con Dios. 


2. La Eucaristía es un signo sensible.

"Sentado a la derecha del Padre" y derramando el Espíritu Santo sobre su Cuerpo que es la Iglesia, Cristo actúa ahora por medio de los sacramentos, instituidos por él para comunicar su gracia. Los sacramentos son signos sensibles (palabras y acciones), accesibles a nuestra humanidad actual. Realizan eficazmente la gracia que significan en virtud de la acción de Cristo y por el poder del Espíritu Santo. (7)

Los seres humanos nos comunicamos por medio de signos y símbolos, nuestra vida diaria y común. “Signos del mundo de los hombres. En la vida humana, signos y símbolos ocupan un lugar importante. “El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios.” (8)  Luego, era propicio establecer ciertos signos naturales para que Dios a través de ellos comunicara su gracia hacia el hombre.

Dios sin embargo no eligió una realidad material o un medio cualquiera, sino aquella materia que en el plano natural sirve para un fin similar al que Dios quiere producir sobrenaturalmente. El agua por ejemplo el hombre la usa para lavar el cuerpo, luego es muy apta para el bautismo, para significar el lavado de los pecados. De la misma manera el pan y el vino en la Eucaristía, que significan en el ámbito natural lo que realizan en el espiritual.

Santo Tomas dice que la vida del espíritu tiene una cierta semejanza con la vida corporal, como en general, todas las cosas corporales tienen una semejanza con las espirituales. Enseña que el perfeccionamiento directo de la vida corporal tiene tres etapas, que tienen su relación con la vida del espíritu en la vivencia y participación de cada uno de los sacramentos instituidos por Cristo.

La primera es la generación, por la que el hombre comienza a ser y a vivir. Y a esta etapa corresponde en la vida espiritual el bautismo, que es una regeneración espiritual, según lo que se dice en Tit 3,5: por el baño de la regeneración, etc. La segunda etapa es el crecimiento, por el que uno llega a la plenitud de su estatura y de su fuerza. Y a esta etapa corresponde, en la vida del espíritu, la Confirmación, en la que se nos da el Espíritu Santo para robustecernos, por lo que Jesús dice a los discípulos ya bautizados, en Lc 24,49: “Permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos con la virtud de lo alto”. La tercera es la nutrición, con la que el hombre conserva la vida y el vigor, y a ésta corresponde, en la vida espiritual, la Eucaristía, por lo que dice el Señor en Jn 6,54: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. (9)

 Luego de la encarnación, Dios empezaría a entablar una relación mas directa con la humanidad, dando pauta a establecer luego una relación mas intima y directa por la gracia del Bautismo y particularmente en La Eucaristía, donde se encuentra completa y sustancialmente Cristo en todo Su Yo.


3. La Eucaristía confiere verdaderamente la Gracia divina.

Si nuestra naturaleza humana fuera igual que una naturaleza angélica, sin duda que Dios podría comunicarnos su gracia solamente de una forma espiritual, pero no somos ángeles. Por tanto, usar medios propios de nuestra naturaleza para comunicarnos su gracia, a diferencia de los ángeles. 

De ahí precisamente uno de los motivos de la Encarnación. Claro que Dios pudo haber dicho: “Voy a transmitirles a los hombres mi gracia atreves de una forma espiritual nada mas como a mis siervos los ángeles, sin tener que prescindir de un medio natural”, (y de hecho a veces lo hace, pero ordenado todo al cuerpo de Cristo que es su Iglesia) Sin embargo quiso valerse de medios naturales.


En la Escritura podemos ver claro que Dios se vale de medios naturales para transmitir su gracia ya desde el Antiguo testamento.

2ª Rey 20:7 Isaías dijo entonces: "Traigan una torta de higos". La trajeron y se la pusieron en la úlcera, y el rey sanó.

2ª Rey 2:18-22 Cuando regresaron donde él en Jericó, les dijo: "¿No les dije que no fueran?"  La gente de la ciudad dijo a Eliseo: "Aquí se está bien, como mi señor lo puede ver, pero el agua es malsana y las mujeres de la zona son estériles". Les dijo: "Denme un plato nuevo y pongan en él sal". Se lo pasaron. Se dirigió a la fuente y echó la sal en el agua, luego dijo: "Esto dice Yavé: He sanado esta agua, de ella ya no saldrá más ni muerte ni esterilidad". Y el agua siguió sana hasta el día de hoy, según la palabra que había pronunciado Eliseo.

Comentario: En este ultimo ejemplo, vemos ya ciertas realidades de lo que vendrían a ser los sacramentos de la Nueva Alianza, i.e., materia: Objeto o gesto exterior visible y palpable. Ej. Agua en el bautismo, y la forma, ej. “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo”.

2ª Rey 13:20  Murió Eliseo y lo enterraron. Bandas de moabitas incursionaban cada año en el país, y sucedió que unas personas que llevaban a enterrar a un difunto, divisaron a una de esas bandas. Depositaron entonces al muerto en la tumba de Eliseo y se pusieron a salvo. Cuando el hombre tocó los huesos de Eliseo, revivió e inmediatamente se puso de pie.


Luego en el Nuevo Testamento, Jesús se valió de medios sensibles naturales para transmitir su gracia:

Mar 8:23,25  Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Después le mojó los ojos con saliva, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" El ciego, que empezaba a ver, dijo: "Veo como árboles, pero deben ser gente, porque se mueven. Jesús le puso nuevamente las manos en los ojos, y el hombre se encontró con buena vista; se recuperó plenamente y podía ver todo con claridad.

Mat 8:3 Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: "Quiero, queda limpio. Al momento quedó limpio de la lepra.

Jn 9:6 Dicho esto, hizo un poco de lodo con tierra y saliva, untó con él los ojos del ciego.

Jn 20:22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo:"

Asimismo ordeno a sus apóstoles a que curaran los a los enfermos ungiéndolos con óleo, como consta por Mc 6,13; “Expulsaban a muchos espíritus malos y sanaban a numerosos enfermos, ungiéndoles con aceite”. Y posteriormente les manda a celebrar la Eucaristía y administrar el bautismo con aquellos medios naturales que el había previsto.


Los milagros de Jesús anteriores a su pascua prueban que en la Eucaristía Cristo se torna en nuestro alimento, en nuestro cordero pascual de la Nueva Alianza.

Jesús nuestro Seños, días antes de su ofrecimiento vicario por los pecados del mundo, preparó y adentro paulatina  a sus discípulos en el misterio eucarístico que El mismo deseaba prolongar en las edades venideras, y celebrarlo con sus discípulos (Lc 22:15), y para ello, realizo grandes prodigios y milagros como preludio a la ultima Cena y a su Pasión.

De esto podemos nosotros trazar una línea de eventos milagrosos que nos indican claramente que en verdad aquella tarde en el cenáculo, Cristo en verdad se convierto en alimento para beneficio nuestro, en nuestro Mana, en el verdadero Pan del cielo que da vida eterna, (Juan 6:32).

Veamos pues este itinerario de signos relacionados con el pan, los peces: (acrónimo y símbolo de Cristo), hasta el milagro que iría a realizar en la ultima Cena.

Juan 6:4-14 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: "¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?" Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco." Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?" Dijo Jesús: "Haced que se recueste la gente." Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda." Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente el signo que había realizado, decía: "Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo."

Juan destaca aquí desde el principio, que “estaba cercana la Pascua, la fiesta de los judíos.  Esto parece hacer una referencia subyacente a la pasión de Jesús, que pondría el milagro de los panes en relación con la pascua de la muerte.


Ahora veamos la segunda multiplicación de los panes en el Evangelio de San Marcos.

Mr 8:1-10; 15-22  Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: "Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos." Sus discípulos le respondieron: "¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?" Él les preguntaba: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos le respondieron: "Siete." Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió. Él les hacía esta advertencia: "Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes." Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: "¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?" "Doce", le dicen. "Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?" Le dicen: "Siete." Y continuó: "¿Aún no entendéis?"

En ambos relatos vemos algunas constantes en relación a la ultima Cena con sus apósteles, y la institución de la Eucaristía.

1. Jesús toma el pan pronuncia la bendición dando gracias,

2. El pan es partido y repartido,

3. A pesar de la multitud, el alimento sobra en abundancia.



Siguiendo estos indicios, es lógico que la próxima vez que Jesús bendijera y partiera y repartiera el pan, ocurriría otro milagro.

Mr 14:22,24 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: «Tomad, este es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos.

Mt 26:26,28 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.


Análisis del griego.

Lucas 22:19 kai labwn arton eucaristhsaV eklasen kai edwken autoiV legwn touto estin to swma mou to uper umwn didomenon touto poieite eiV thn emhn anamnhsin Byzantine Majority. (Texto bizantino). (10)

 La transliteración de las palabras: –“Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes”–, es: “touto estin to swma mou to uper umwn didomenon”. Así como muchos lenguajes, los adjetivos griegos tienen genero, (i.e., femenino, masculino, neutro), que están en relación con sus sustantivos, (el sustantivo es la palabra que usamos para nombrar a los objetos, a las personas, a los países, etc.

Igual que los adjetivos, tienen género (femenino o masculino), y número (singular o plural). La palabra “touto” (Esto) es un adjetivo neutral. La palabra “artos” (Pan), es un sustantivo masculino. Esto significa que el adjetivo “Esto” no se refiere a el pan, porque sus géneros no corresponden, uno es neutro y el otro es masculino.


A la vista de dicha estructura gramática, Jesús no dice: “este pan es mi cuerpo”, ya que ha habido ahora un cambio en la sustancia, después de que el pan ha sido bendecido, y  partido* Por eso “esto” (touto) se refiere a “swma” (cuerpo), a lo que se podría traducir: “esta [nueva sustancia] es mi cuerpo”. Es interesante también como en Mt 26: 28, se usa una construcción gramatical idéntica en relación a la sangre de Cristo. (11)

San Pablo hace aun una conexión mucho mas directa respecto “esto” (touto) y el cuerpo (swma) de Cristo en su epístola a los corintios 11:24.  “touto mou estin to swma”. Como podemos ver aquí, (mou) “de mi­”, viene inmediatamente después de (touto) “esto”. Una traducción directa es: (τουτο) Esto (μου) de mí (εστιν) es (το) el (σωμα) cuerpo. (12)

La Iglesia usa el termino transustanciación para expresar el cambio que se da en las sustancias del pan y del vino cundo se hace la consagración por la acción del Espíritu. Es una incorporación del concepto aristotélico de sustancia y accidentes adoptado por Santo Tomas. En lpalabras de Rainero Cantalamessa: 

"Al ver a una señora salir de la peluquería con un peinado completamente nuevo, es espontáneo exclamar: «¡Qué transformación!». Ninguno sueña con decir: «¡Qué transustanciación!». Exactamente: han cambiado de hecho la forma y el aspecto externo, pero no el ser profundo y la personalidad. Si antes era inteligente, lo es ahora; si no lo era, tampoco ahora lo es. Han cambiado las apariencias, no la sustancia. En la Eucaristía sucede exactamente lo contrario: cambia la sustancia, pero no las apariencias. El pan es transustanciado, pero no (al menos en este sentido) transformado; las apariencias de hecho (forma, sabor, color, peso) siguen siendo las de antes, mientras que ha cambiado la realidad profunda, se ha convertido en el cuerpo de Cristo. Se ha realizado la promesa de Jesús escuchada al comienzo: «El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo»." 


Encontramos ejemplos de transustanciación en la Biblia. El milagro de las bodas de cana, donde Jesús transformo el agua en vino, es un ejemplo de transustanciación, una sustancia cede paso a una sustancia nueva.

Juan 2:7,9 Les dice Jesús: "Llenad las tinajas de agua." Y las llenaron hasta arriba. "Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala." Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua (convertida) en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio.

La palabra “convertida” en griego “ginomai” (γίνομαι),  denota venir a ser, indicando cambio de estado de la sustancia. En nuestro metabolismo también sucede un cambio de sustancia en los alimentos que consumimos, por efectos de la digestión, que pasan luego a ser sangre y musculo, si nuestro cuerpo es capaz de realizar esto, cuanto mas Dios, quien es creador de todo cuanto existe.

Dios te bendiga.

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Notas:
  1. Trento DS 1601 
  2. Trento DS 1651 
  3. Trento DS 1652 
  4. Trento DS 1653 
  5. Trento DS 1654 
  6. Catecismo Iglesia Católica # 2096-2097 
  7. Ibid. # 1084 
  8. Ibid. # 1146.
  9. Suma Teológica III Qu.65 a.1 
  10. http://www.greeknewtestament.com/B42C022.htm#V19
*Jesús es el cordero degollado que aparece en el libro del apocalipsis, (5,6.9.12) y ese Cordero degollado, ahora, para siempre, preside ante el Padre la liturgia celestial. Cristo al Partir el pan quiso significar esto, y por esto es que se significa en la Misa también, porque en el cielo su sangre continua expiando y mediando por nosotros.

     11. Biblia Interlineal Griega Tischendorf
     12. The biblical basis for the Eucharist, John Salza Pg. 98



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