viernes, diciembre 31, 2010

¿Porque debemos ir a Misa?


Muchas personas se han hecho estas preguntas: ¿Por qué debo ir a misa? ¿Para qué voy si la mayoría de los que van, nada más salen, y siguen igual? ¿Si creo en Dios porque tengo que ir a Misa si puedo hablar con él siempre, si Dios me escucha y esta en todas partes? ¿Me cae mal el sacerdote de mi templo, aún así debo ir? ¿Por qué la Iglesia dice que es pecado mortal no ir a Misa en domingo y llegar a la mitad de la Misa es también pecado grave y pecado venial distraernos y salirnos antes de la bendición final?


La Misa es un mandamiento divino.

Yo debo ira a Misa porque es uno de los mandamientos de la ley de Dios; «El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor» (Ex 31,15). Y porque como católico la Iglesia me lo exige; -Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar-. Por tanto, para cumplir con mi obligación como hijo de Dios e hijo de la Iglesia debo ir a Misa.


“Es que a mí la Misa no me dice nada”.

Esto solo lo puede decir una persona que no tiene cultura religiosa y no sabe lo que es una Misa. Por eso no sabe apreciar lo que es una misa. Para saber apreciar un museo, por ejemplo, hace falta tener cultura. El que no tiene cultura se aburre y no sabe apreciar lo que valen los cuadros o las esculturas de un museo. El cristianismo es cuestión de valores, lo mismo que una madre puede ser que no tenga ganas de atender a su niño enfermo. Pero si su hijo es un valor para ella, la madre se desvive por el niño, y lo atiende con gusto, porque el hijo es su valor. Cuando obramos por valores, los valores son superiores a los sentimientos.


“Pero yo en la misa me aburro mucho”.

Yo voy a clase, no porque me divierta ir a clase, sino porque tengo obligación de ir a clase. Yo voy a trabajar, no porque me divierta trabajar, sino porque tengo obligación de trabajar. Porque si sólo voy a clase cuando tenga ganas: me suspenden. Si sólo voy a trabajar cuando tenga ganas: no cobro, y no pago los biles. Lo que es obligatorio no depende de las ganas, mucho menos depende de que me divierta, depende de que es obligatorio. Y tengo que hacer lo que es obligatorio, tenga ganas o no.

Como criaturas inteligentes, creados por Dios, todos tenemos obligación de dar culto a Dios. Porque somos personas. Las piedras no conocen a Dios, dan culto a Dios siendo piedras. Las plantas tampoco conocen a Dios, no tienen que dar culto a Dios como nosotros. Los animales no conocen a Dios, no tienen obligación de dar culto a Dios. Pero los humanos si podemos conocer a Dios y amarle, y tenemos obligación de dar culto a Dios, a quien conocemos y porque con ese propósito nos creo, para amarlo y darle gloria (Gen 1:26).

“Pero yo soy buena persona y no le hago mal a nadie”

Algunos diran: “Pero yo rezo mucho en mi casa y soy buena persona, y ademas yo rezo todas las noches.” ¡Muy bien! Tú rezas por la noche, que bueno, das culto privado a Dios, ¡Muy bien! Pero es que además del culto privado, tenemos obligación de dar culto público. Porque todos formamos parte de la comunidad cristiana desde nuestro bautismo, somos miembros del pueblo de Dios, Y por tanto tenemos obligación de unirnos al pueblo de Dios para dar culto a Dios. Y el acto oficial de culto comunitario a Dios es la Misa. Es el acto donde todos nos reunimos. Todo el pueblo de Dios se reúne para, colectivamente, comunitariamente, dar culto a Dios. Y en este culto colectivo que da el pueblo de Dios, yo tengo obligación de participar por ser bautizado.


“Pero es que aveces no tengo ganas y aveces me levanto muy cansado”

A veces las ganas no coinciden con la voluntad. Yo puedo ir de buena voluntad a Misa. Quizás no tenga ganas, pero voy de buena voluntad; porque sé que es una cosa buena que debo hacer. Lo mismo que a veces no te apetece ir al dentista, pero vas voluntariamente al dentista. Necesitas ir al dentista, comprendes que debes ir al dentista, y vas al dentista. Y no vas de buena gana, porque y bien te pueden tumbar una muela; pero vas voluntariamente; porque vas a hacer una cosa que crees que tienes que hacer. Lo mismo: a lo mejor de repente no tengas ganas de ir a Misa, pero debes ir voluntariamente, puedes ir a gusto a cumplir como católico, aunque no tengas ganas, porque sabes que es una cosa que debes hacer.

Ahora, lo lógico, es ir a misa de buena gana, porque cuando uno va a mostrar su amor al Padre, lo lógico es que lo haga de buena gana. Si yo voy a Misa, es para manifestar a Dios que le quiero, y a agradecerle lo poco o mucho que me ha dado. Y cuando un hijo da una muestra de amor a su padre, lo lógico, es que lo haga de buena gana, y el papa puede que le premie su buen carácter y buena voluntad, Jesus nos dijo que el Padre cuanto mas nos daría siendo Dios amoroso y dueño de la vida.



¿Entonces, la Misa es lo mas grande que hay para darle culto a Dios?

Así es, la Santa Misa es lo mas grande que existe en el mundo para darle culto a Dios como se merece. El P. Antonio Royo Marín, uno de los mejores teólogos que tenemos en España dice: «Una sola misa glorifica a Dios más que toda la gloria que le dan todos los santos del cielo, incluida la Santísima Virgen, durante toda la eternidad.»

Razón: porque toda la gloria que le dan todos los santos del cielo, incluida la Santísima Virgen, es gloria de criatura. Son criaturas. Los santos, la Virgen, son criaturas. La Virgen, la primera de las criaturas. Pero criatura, al fin y al cabo. Y la gloria que da a Dios Padre su Hijo Unigénito sacrificado en la cruz, es más que lo que venga de criaturas.

La Misa es una acción divina, que santifica al mundo. Hay en ella mucho más de lo que veo, de lo que toco, de lo que siento. De manera que la Misa me sirve mucho más de lo que puedo darme cuenta, es más, no sólo me sirve, la necesito para tener vida eterna.

Con la asistencia a la Misa, rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor Jesucristo. Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de Ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.


¿Qué es la Misa?

Es una repetición de la muerte de Cristo en la cruz. Una repetición de la redención de la humanidad. Se repite en la Santa Misa lo mismo que se hizo en el Calvario. Luego si en la Santa Misa estamos repitiendo la redención de la humanidad por Cristo en la cruz, esta oblación de Cristo por la humanidad vale mucho más que todo lo que puedan hacer todas las criaturas. Porque la diferencia de la criatura a Cristo-Dios es infinita. Por eso, como en la Santa Misa repetimos la redención de la humanidad por Cristo-Dios en la cruz, por eso la Misa tiene un valor infinito: es lo que más vale en el mundo entero.

Por tanto, ir a Misa es lo mismo que ir al Calvario. Esta la Trinidad presente, el Padre presente ofreciendo a su Hijo, esta el Espíritu presente cambiando el pan y el vino en la Sangre de Cristo, esta el Hijo ofreciendo al Padre una oblación pura en cada Misa que no es otra cosa que la continuación en el tiempo de su misterio pascual.

“Desde donde sale el sol hasta el ocaso, en cambio, todas las naciones me respetan y en todo el mundo se ofrece a mi Nombre tanto el humo del incienso como una ofrenda pura. Porque mi Nombre es grande en las mismas naciones paganas, dice Yavé de los ejércitos.” Malaquias 1:11.


¿Que ganamos los hombres al asistir a Misa y participar devotamente?

Y una misa que nosotros oímos, que nosotros ofrecemos, es lo más grande que podemos hacer en la vida. Por eso, cuando uno sabe lo que vale una misa, no la deja por nada. Por nada del mundo. No podemos hacer nada, cada día, más grande que oír la misa.

-A la hora de tu muerte, tu mayor consolación serán las Misas que hayas oído durante tu vida. Cada Misa que oíste, te acompañará al Tribunal Divino, y abogará para que alcances el Perdón.

-Con cada Misa, puedes disminuir el castigo temporal que debes por tus pecados, en proporción con el Fervor con que la oigas.

-Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el Cielo.

-Santa Teresa suplicaba un día al Señor, le indicara cómo podría pagarle todas las mercedes que le había dispensado y le contestó "oyendo una Misa".

-El calvario fue el primer Altar, el Altar verdadero, después todo el Altar de la Misa se convierte en Calvario, por tanto es estar ahi, con la Vrirgen y los apostoles y San Jose y todos los santos.

-No hay en el mundo lengua con que poder expresar la grandeza y el valor de la Santa Misa. Si la verdad es que Cristo se ofrece al Padre Eterno todos los días en la Santa Misa por la salvación de los hombres, por la salvación de todo el mundo ¿vamos a dejarlo sólo?.

-La Santa Misa tiene por sí misma un valor tan grande que no hay nada en la creación que valga tanto, ni todo el oro junto, ni todas las piedras preciosas, ni nada que alguien te pudiera dar en toda tu vida.

-Una sola gota de la Preciosa Sangre contenida en el cáliz podría bastar para salvar millones de mundos más culpables que el nuestro. Esto es así porque siendo la Misa substancialmente el mismo sacrificio de la cruz, aunque incruento, es el mismo Jesucristo, Hijo de Dios, el que como Sacerdote eterno se inmola a sí mismo como Víctima inmaculada y santa a su Padre por la redención del mundo. Por lo tanto, el sacrificio del Calvario tiene un valor infinito en razón de la infinita dignidad de Jesucristo.

-Es en la Misa en el Sacrificio del Altar donde, unidos a Cristo sacerdote y víctima, podemos cumplir nuestro deber de adoración y gratitud como en ninguna otra parte, donde ofrecemos un sacrificio expiatorio suficiente, donde podemos obtener las gracias que necesitamos.

-Es el más perfecto acto de adoración. Nada puede glorificar a Dios tanto y de tan perfecta manera como la Misa.

-Es mas agradable a Dios que todo lo que le desagradan todos los pecados juntos.

-Por la Misa no sólo podemos ofrecer a Dios un sacrificio digno de Él, sino además conseguir para nuestros humildes y pobres sacrificios una nueva calidad que los hace gratos y aceptables a Dios cuando se los ofrecemos - y a nosotros mismos con ellos - en unión a la Víctima que se ofrece en la Misa, ya que entonces quedan incorporados a su sacrificio. De este modo quedamos incorporados a la Redención.

-Todas las obras buenas juntas ni pueden compararse con el sacrificio de la Misa, pues son obras de hombres, mientras que la Misa es obra de Dios.

-La Misa tiene un valor de impetración, es decir, nos consigue de Dios tales gracias que sólo el desconocimiento de lo que se puede alcanzar con la Misa explica el poco empeño que tantos católicos ponemos en aprovecharnos de ellas.

-En cuanto alabanza y acción de gracias tiene un valor infinito, pues tienen a Dios como referencia y ahí no hay límite para la acción de Cristo; pero no ocurre igual con la satisfacción y la impetración. Es cierto que Cristo no pone límites a su acción, pero el hombre si pone obstáculos que la impidan.

-Puesto que en todo pecado hay culpa que merece una pena, la misa, en lo que tiene de sacrificio que satisface por el pecado, afecta en su aplicación a la culpa y a la pena, a saber, expiando la culpa y satisfaciendo por la pena, (pero no absolutamente), sino en la medida que lo permite la capacidad de recepción que existe. Su efecto depende de la disposición que tenga el fiel.

-Cuando participamos de la Eucaristía experimentamos la espiritualización deificante del Espíritu Santo, que no sólo nos conforta con Cristo, sino que nos “cristifica” por entero, asociándonos a la plenitud de Cristo.

-Mientras que el Sacramento Eucarístico sólo aprovecha a quien lo recibe, pues un alimento (y la Eucaristía lo es para el alma) sólo aprovecha a quien lo toma, la Misa es un sacrificio, una Víctima que se ofrece a Dios, y que puede ofrecerse por otros para beneficio de otros.

-La participación en la Misa nos obtiene las gracias espirituales y temporales que nos son necesarias, o simplemente convenientes, para nuestra salvación.

-La Misa no es un acto puramente personal del sacerdote o de cada fiel, sino eminentemente social, pues es la Iglesia quien lo ofrece, y la Iglesia es un Cuerpo en el que todos sus miembros son solidarios, el cristiano que se beneficia de la Santa Misa no se debe beneficiar sólo para él, sino también para otros.


Por todo esto y mas, debemos preguntarnos el lugar que ocupa la Santa Misa en nuestra vida de cristianos. Busquemos la media hora diaria para unirnos a Jesús en la Santa Misa, para adorar al Padre y darle el honor que se merece, para darle gracias por tantos favores recibidos, para aplacar su ira irritada por tantos pecados y darle plena satisfacción por ellos e implorar gracia y misericordia para todos los hombres del mundo, en fin, para agrandar el Cielo y hacer más Gloriosa la Pasión de Cristo.

A tí, que tanto te gusta hacer el bien, ¿ vas a dejar pasar diariamente la ocasión de unirte a la obra más grande que se realiza en la Tierra por el mismo Cristo?


Resumiendo lo anterior:


No se trata de "sentir" la Misa, sino de "valorar".

La Misa no es una diversión, sino una obligación del cristiano.

Una obligación puede ser grata, pero no depende de esto, el cumplirla.

Tenemos obligación de dar culto a Dios, todos los que conocemos a Dios.

No es suficiente con el culto privado de cada uno, sino que tenemos obligación de dar culto público a Dios (Santa Misa)

Vamos a Misa porque amamos a Dios, pero para valorar la Misa hay que conocer lo que significa.

La Misa vale más que todo en el mundo, porque el mundo es limitado.

El valor de la Misa es infinito.

En la Santa Misa celebramos la muerte en la cruz para redimir a la humanidad.

En la Misa actualizamos este acto maravilloso de la redención.

Una Misa da mas gloria a Dios, que toda la gloria que dan a Dios todos los santos del cielo, incluida la Santísima Virgen.


La Misa según los santos

El santo cura de Ars, San Juan María Vianney: 
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.

"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella".

"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa". 

"La Misa es la devoción de los Santos".

"Todas las buenas obras del mundo reunidas, no equivalen al Santo Sacrificio de la Misa, porque son obras de los hombres, mientras que la Misa es obra de Dios. En la Misa, es el mismo Jesucristo Dios y Hombre Verdadero el que se ofrece al Padre para remisión de los pecados de todos los hombres y al mismo tiempo le rinde un Honor Infinito".

San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”



Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".

San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote". 

Santa Teresa de Jesús: "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".

En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “Asistid a una Misa”.

San Alfonso de Ligorio: "El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa". 

Padre Pío de Pieltrecina: 
"Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa"

La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Angel lo que es la misa, y El les contestará, en
verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Angel, mil Angeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".

San Lorenzo Justino:
"Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas. 



San Leonardo de Port Maurice:
 "Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?".

"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ".

“una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…

San Felipe Neri:
"Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ".

San Pedro Julián Eymard:
"Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ". 

San Bernardo
"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".

San Francisco Javier Bianchi: "Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar la Misa, cuéntenme como muerto". 

San Buenaventura: 
"La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido".

"Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo."



San Gregorio el Grande: "El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas". 



Cuando Santa Margarita María Alacoque asistía a la Santa Misa, al voltear hacia el altar, nunca dejaba de mirar al Crucifijo y las velas encendidas. Por qué? Lo hacía para imprimir en su mente y su corazón, dos cosas: El Crucifijo le recordaba lo que Jesús había hecho por ella; las velas encendidas le recordaban lo que ella debía hacer por Jesús, es decir, sacrificarse consumirse por El y por las almas."

San Andrés Avellino: "No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús".


¿Cuáles son las fiestas religiosas de precepto?

1º de enero: La Maternidad divina de la Virgen María.

29 de junio: San Pedro y San Pablo (día del Papa).

1º de noviembre: Todos los Santos.

8 de diciembre: La Inmaculada Concepción de la Virgen María.

25 de diciembre: La Navidad del Señor.

Que Dios te bendiga.


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Sitios web de referencia:

http://www.churchforum.org/valor-efectos-misa.htm
http://www.corazones.org/sacramentos/eucaristia/santos_misa.htm
www.iglesiaviva.net

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