sábado, octubre 16, 2010

Fuera de la Iglesia Católica ¡ No Hay Salvación !



Extra Ecclesia nulla salus


Por el hermano Raúl Alonso

Este es uno de los temas más controvertidos con los protestantes o sectarios. Por un lado entiendo este sentir, ya que la primer impresión es que es una sentencia muy áspera, en obviedad del desconocimiento del trasfondo del dogma. Y claro, muchos de nosotros tenemos amigos o parientes militando en otras denominaciones, así que claro queremos que todos se salven.
Veamos la declaración dogmatica:

Del Concilio de Florencia-Basel-Ferrara llevado a cabo en los años 1431-1445, nos viene el siguiente decreto:

(El Concilio) "Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica".


Y de aquí pueden surgir preguntas como:

¿Qué sucede con las almas que nunca han escuchado de DIOS o son ignorantes de los mandamientos? ¿Automáticamente todos ellos son condenados?, Qué sucede con las almas que están aisladas de la civilización y el Evangelio no les ha sido predicado? ¿Son ellos condenados, sin tener culpa propia, de algo que no tenían ningún control?


Y bueno una más que algunos utilizan para declararse agnósticos:

¿Tenemos un Dios regionalista? ¿Si alguien nace en China está condenado por ello? “La Iglesia peca de soberbia!” Dirían algunos.

Y los mas ilustrados pensaran que es una contradicción! Si está escrito que Dios quiere que todos nos salvemos, San Pablo en 1 Tim 2,4: (Dios) que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.

¿Cómo se reconcilia este deseo de Dios y el hecho de que tanta gente muere sin conocer a Jesús? ¿Cómo es posible que la Iglesia diga que solo dentro de ella está la Salvación?


Veamos entonces lo que enseña la Santa Iglesia al respecto, cito el catecismo:

"Fuera de la Iglesia no hay salvación"

846 ¿Cómo entender esta afirmación tantas veces repetida por los Padres de la Iglesia? Formulada de modo positivo significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por la Iglesia que es su Cuerpo:

El santo Sínodo [...] «basado en la sagrada Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación. Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia. Él, al inculcar con palabras, bien explícitas, la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que entran los hombres por el Bautismo como por una puerta. Por eso, no podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella» (LG 14).

847 Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia:

«Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna (LG 16; cf DS 3866-3872).

848 «Aunque Dios, por caminos conocidos sólo por Él, puede llevar a la fe, "sin la que es imposible agradarle" (Hb 11, 6), a los hombres que ignoran el Evangelio sin culpa propia, corresponde, sin embargo, a la Iglesia la necesidad y, al mismo tiempo, el derecho sagrado de evangelizar» (AG 7).

Aquellos que sin culpa, no conocen a Cristo y a su Iglesia. Es claro pues que aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de conocerle estarían exentos de ese dogma, ya que la Iglesia no exige imposibles. Aquellos que nacieron antes de que viniera Jesús, o aquellos que nacieron en un país musulmán, o budista, taoísta o una denominación sectaria como en los testigos de Jehová que a pesar del lavado de cerebro que tienen no atacan a la Santa Iglesia y no tuvieron la oportunidad de conocer a Cristo y a su Iglesia. Es de suma importancia recalcar que la condición para se clame a la “ignorancia invencible” es que no haya tenido la oportunidad de conocer a Cristo Y a su Iglesia, la cual no aplicaría a aquellos que ya estuvieron en ella y por decisión propia deciden apostatar (salir de la comunión de la Iglesia).


Una pregunta típica en este argumento es:

¿Qué pasa con mis primos que son mormones (como ejemplo) y que ellos nunca han sido católicos y que su círculo está rodeado por estos pseudo cristianos?

En ese caso probablemente su juicio seria en ignorancia invencible, pero al final será Jesús quien decida su destino, ¿Están en riesgo? Si claro, lo mejor es orar por su conversión.

¿Qué pasa con mi cuñado que apostato de la Iglesia Católica (fue bautizado católico y se “rebautizo” como evangélico, y ahora despotrica contra de la Iglesia?

En este caso muy probablemente podría estar en peligro su salvación, será Jesús quien decida su destino, pero si fuera un caso real pediría mucho por su conversión.

Espero les haya servido para entender mejor esta definición de la Santa Iglesia en su debido contexto.
Para terminar les dejo este extracto de lo que el Concilio Vaticano II dijo en referencia a este tema... Un extracto de Lumen Gentium...


La Constitución Dogmática de la Iglesia del Concilio Vaticano Segundo

14. El sagrado Concilio pone ante todo su atención en los fieles católicos y enseña, fundado en la Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrina es necesaria para la Salvación. Pues solamente Cristo es el Mediador y el camino de la salvación, presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, y El, inculcando con palabras concretas la necesidad de la fe y del bautismo (cf. Mc., 16,16; Jn., 3,5), confirmó a un tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como puerta obligada. Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, rehusaran entrar o no quisieran permanecer en ella. 

A la sociedad de la Iglesia se incorporan plenamente los que, poseyendo el Espíritu de Cristo, reciben íntegramente sus disposiciones y todos los medios de salvación depositados en ella, y se unen por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos, del régimen eclesiástico y de la comunión, a su organización visible con Cristo, que la dirige por medio del Sumo Pontífice y de los Obispos. Sin embargo, no alcanza la salvación, aunque esté incorporado a la Iglesia, quien no perseverando en la caridad permanece en el seno de la Iglesia "en cuerpo", pero no "en corazón". No olviden, con todo, [12] los hijos de la Iglesia que su excelsa condición no deben atribuirla a sus propios méritos, sino a una gracia especial de Cristo: y si no responden a ella con el pensamiento, las palabras y las obras, lejos de salvarse, serán juzgados con mayor severidad. [ 13] Los catecúmenos que, por la moción del Espíritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, se unen a ella por este mismo deseo; y la madre Iglesia los abraza ya amorosa y solícitamente como a hijos.


15. La Iglesia se siente unida por varios vínculos con todos lo que se honran con el nombre de cristianos, por estar bautizados, aunque no profesan íntegramente la fe, o no conservan la unidad de comunión bajo el Sucesor de Pedro. [14] Pues conservan la Sagrada Escritura como norma de fe y de vida, y manifiestan celo apostólico, creen con amor en Dios Padre todopoderoso, y en el hijo de Dios Salvador, [15] están marcados con el bautismo, con el que se unen a Cristo, e incluso reconocen y reciben en sus propias Iglesias o comunidades eclesiales otros sacramentos. Muchos de ellos tienen episcopado, celebran la sagrada Eucaristía y fomentan la piedad hacia la Virgen Madre de Dios. [16]

Hay que contar también la comunión de oraciones y de otros beneficios espirituales; más aún, cierta unión en el Espíritu Santo, puesto que también obra en ellos su virtud santificante por medio de dones y de gracias, y a algunos de ellos les dio la fortaleza del martirio. De esta forma el Espíritu promueve en todos los discípulos de Cristo el deseo y la colaboración para que todos se unan en paz en un rebaño y bajo un solo Pastor, como Cristo determinó. [17] Para cuya consecución la madre Iglesia no cesa de orar, de esperar y de trabajar, y exhorta a todos sus hijos a la santificación y renovación para que la señal de Cristo resplandezca con mayores claridades sobre el rostro de la Iglesia.


16. Por fin, los que todavía no recibieron el Evangelio, están ordenados al Pueblo de Dios por varias razones. [18] En primer lugar, por cierto, aquel pueblo a quien se confiaron las alianzas y las promesas y del que nació Cristo según la carne (cf. Rom., 9,4-5); pueblo, según la elección, amadísimo a causa de los padres; porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (cf. Rom., 11,28-29). Pero el designio de salvación abarca también a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que confesando profesar la fe de Abraham adoran con nosotros a un solo Dios, misericordiosos, que ha de juzgar a los hombres en el último día. Este mismo Dios tampoco está lejos de otros que entre sombras e imágenes buscan al Dios desconocido, puesto que les da a todos la vida, la inspiración y todas las cosas (cf. Act., 17,25-28), y el Salvador quiere que todos los hombres se salven (cf. 1 Tim., 2,4). Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en cumplir con las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna..[19]

La divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a los que sin culpa por su parte no llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo, se esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una vida recta. La Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero, que entre ellos se da, como preparación evangélica [20] y dado por quien ilumina a todos los hombres, para que al fin tenga la vida. pero con demasiada frecuencia los hombres, engañados por el maligno, se hicieron necios en sus razonamientos y trocaron la verdad de Dios por la mentira sirviendo a la criatura en lugar del Criador (cf. Rom., 1,24-25), o viviendo y muriendo sin Dios en este mundo están expuestos a una horrible desesperación. Por lo cual la Iglesia, recordando el mandato del Señor: "Predicad el Evangelio a toda criatura (cf. Mc., 16,16), fomenta encarecidamente las misiones para promover la gloria de Dios y la salvación de todos.

Bendiciones en Cristo y María Santísima Theotokos

Tomado de: www.catolicosfirmesensufe.org

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