viernes, marzo 12, 2010

El culto a las imágenes




Critica al Dr. Fernando Saraví sobre las imágenes.

En algunas paginas no-católicas y en algunos foros protestantes ha circulado el siguiente articulo de Fernando Saraví, hoy he querido dar algunos puntos sobre el mismo sin el afán de ofender a los hermanos no-católicos ni a nadie, ni al Sr Saravi. El articulo comienza así; (Los comentarios de Saravi serán en Azul

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1. Prohibición del culto a las imágenes en la Biblia

“Es bien conocido el hecho de que en el Antiguo Testamento se prohíbe que los israelitas se hagan imágenes y que les rindan culto (Éxodo 20:4-5; Deuteronomio 5:8-9). Los profetas, en particular Isaías y Jeremías, ridiculizan el culto a las imágenes idolátricas: Isaías 44: 9-20; Jeremías 10: 1-16.

“El episodio del becerro de oro (Exodo 32), como los de Jeroboam (1 Reyes 12: 26-33) ilustran las consecuencias de la transgresión. Cabe subrayar que lo que se prohíbe de manera absoluta es que el hombre se haga imágenes por su propia iniciativa con el objeto de rendirles culto.”

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No podemos estar mas de acuerdo con esta aseveración de Saraví, el reconocer que el hacernos imágenes “por nuestra propia convicción e iniciativa” y con fines “idolátricos” es un culto indebido prohibido por Dios, ya desde el libro del Éxodo. La pregunta seria, ¿Si acaso de los muchos protestantes que usan dichos textos para acusar al católico de idolatra, saben que la Iglesia Católica misma condena el uso de figurillas e imágenes rituales para hacer de ellas un dios falso? Lamámoslo en el catecismo;

“El primer mandamiento condena el politeísmo (muchos dioses). Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los "ídolos, oro y plata, obra de las manos de los hombres", que "tienen boca y no hablan, ojos y no ven..." Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: "Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza (Ps 115,4-5 Ps 115,8). Dios, por el contrario, es el "Dios vivo" (Jos 3,10 Ps 42,3, etc. Ps ), que da vida e interviene en la historia.” 

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“Por tanto, no está prohibida para los cristianos la hechura de imágenes con fines didácticos, recordatorios u otros diferentes del culto.” 

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Es sobre este contexto que el concilio de Nicea contra los iconoclastas justifico y aprobó el uso de las imágenes religiosas, es decir con fines didácticos, recordatorios u otros diferentes del culto, como bien menciona Saraví.

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“La mayoría de los cristianos toma fotografías de los seres queridos y admite la erección de monumentos públicos y esculturas. Empleamos imágenes para enseñar a nuestros niños y vemos películas y videos donde Jesús y los Apóstoles son representados.”

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No solo eso, agregamos además que son ya muy comunes encontrarlas en rótulos, pancartas, camisetas, revistas y folletos, nos permitimos incluso hacer adornos en nuestros coches, en nuestros templos, católicos y templos protestantes, etc… Y no hay ningún problema, el problema viene cuando quien las usan en los templos o hogares son personas católicas, pues ya no es didáctico o recordatorio el fin, sino rendirles culto, -según los protestantes-.

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“Aunque el judaísmo tardío entendió la prohibición de las imágenes de manera absoluta, tal actitud no está justificada por los datos bíblicos. En efecto, Dios mismo mandó hacer imágenes bordadas, talladas y esculpidas para el tabernáculo, como también la serpiente de bronce (Números 21:9) que según Jesús enseñó era un tipo de su muerte redentora (Juan 3:14). Lo que evidentemente estaba proscripto era rendir culto a las imágenes, como lo demuestra la aprobación divina ante la destrucción de la serpiente de bronce cuando ella se tornó en un objeto de culto para los israelitas." (2 Reyes 18:4).

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Cabe decir además que una "imagen" en el pensamiento antiguo no sólo es algo que “tiene una apariencia”, como una estatua o una imagen, sino algo que sirve como (punto focal) de la “presencia y el poder de una deidad”. Así, por ejemplo, antiguos gobernantes de Egipto, Babilonia, y en otros lugares se conoce como la "imagen" de una deidad determinada, no porque se parecía a la divinidad, sino porque el poder de la deidad y la autoridad fue pensado para funcionar “a través de ellos”.

Pero en algo que no nos cansaremos de enfatizarles a nuestros hermanos no-católicos respecto a las imágenes, es que para nosotros no son “puntos focales de adoración” menos adoración de latría, debida y dirigida solamente a Dios. Claro que pudieras objetar; ¿Acaso los católicos no tributan latría a la Cruz de Cristo y a las especies eucarísticas? Respondo junto con santo Tomas que si, pero es culto de latria  relativo, es decir, no damos a la cruz (objeto de madera) el culto de "latría" en cuanto objeto de madera sino en cuanto representa a Cristo y en cuanto estuvo en contacto con su cuerpo y con su sangre, es decir, en razón de Cristo. Esto quiere decir que la adoración de latría va dirigida a Cristo y no a un pedazo de madera. 

Respecto al Sacramento de la Santa Eucaristía tributamos culto absoluto, nos dice el concilio de Trento; “No queda, pues, motivo alguno de duda en que todos los fieles cristianos hayan de venerar a este santísimo Sacramento, y prestarle, según la costumbre siempre recibida en la Iglesia católica, el culto de latría que se debe al mismo Dios.” (CAP. V. Del culto y veneración que se debe dar a este santísimo Sacramento.)

Pero también tendríamos que no pasar por alto este hecho narrado en (Números 21:9) sobre la serpiente de bronce, la cual su fabricación fue mandato directo de Dios, y con fines religiosos, y no solo eso, también fue usada como símbolo para recordar la ley de Dios dado a los Israelitas, y para sanar por medio de esta imagen erigida por manos de hombre, nada menos que por Moisés, (Cf. Sabiduría 16:5-7).

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2. El uso de imágenes en la Iglesia subapostólica 

“Los primeros cristianos dejaron testimonios de su fe por medio de las imágenes que hasta hoy se conservan en las catacumbas. Sus representaciones, mayormente pictóricas, incluían episodios de la Biblia, símbolos como el pez (griego YCHTHYS, acrónimo de Iesous Christos , Theou Hyious, Soter = Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador), y del Buen Pastor. Sin embargo, no existe evidencia de que existiese ningún tipo de culto hacia tales imágenes recordatorias.”

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Resultaría inverosímil si en realidad existiera evidencia de que los primeros cristianos hubieran dejado testimonios de culto alguno “hacia las imágenes recordatorias”, me refiero a los símbolos como el pez, o el “Ychthys” acrónimo de Iesous Christos, o a las imágenes pictóricas del buen Pastor. La razón es muy simple, pues ellos querían deja testimonios de su fe, no mostrar su fe hacia tales imágenes, tal como lo continuamos haciendo hoy día los católicos, ¿acaso usted ha visto a un católico hincado frente a la figura de un pez?

Pero valdría la pena preguntarnos ¿Qué tipo de cristianos eran ellos? pues no solo dejaron registros pictóricos de Jesús, y de episodios de la Biblia, sino también dejaron su fe mostrada hacia María Santísima, ¡Pero los protestantes no honran a María como estos cristianos primitivos! Y rara vez la dibujan o la representan en sus revistas y folletos o sus templos, salvo si es para atacar a los católicos de idolatras por que para nosotros los católicos también queremos dejar pintada nuestra fe, y nuestro amor hacia María.

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“Adrian Fortescue escribe en la Catholic Encyclopedia: 

"Diferente de la admisión de imágenes es la cuestión del modo en que eran tratadas. ¿Qué signo de reverencia daban los primeros cristianos a las imágenes de sus catacumbas, si es que daban alguno? Para el primer período no tenemos información. Hay tan pocas referencias en absoluto a las imágenes en la literatura cristiana más primitiva que difícilmente hubiésemos sospechado su ubicua presencia si no estuviesen realmente allí en las catacumbas como el argumento más convincente. Pero estas pinturas de las catacumbas no nos dicen cómo eran tratadas. Podemos dar por sentado, por una parte, que los primeros cristianos entendían perfectamente que las pinturas no tenían parte alguna en la adoración debida sólo a Dios. Su monoteísmo, su insistencia en el hecho de que servían solamente al todopoderoso e invisible Dios, su horror ante la idolatría de sus vecinos, la tortura y muerte que sufrían los mártires antes de derramar una pizca de incienso ante la estatua del numen del emperador son suficientes para convencernos de que no estaban disponiendo filas de ídolos propios. Por otra parte, el lugar de honor que le dan a sus símbolos y pinturas, el cuidado con el que decoran, indica que trataban a las representaciones de sus creencias más sagradas con el menos una decente reverencia. Es a partir de esta reverencia que toda la tradición de venerar las imágenes sagradas se desarrolló gradual y naturalmente." (s.v. Images, Veneration of . En The Catholic Encyclopedia , Volume VII, 1910; negritas añadidas de Saravi, [y subrrallado mio]). 

 Tal vez las escasas alusiones a las imágenes no nos proporcione información de cómo eran tratadas, pero este mismo hecho testimonia que su papel en la vida cristiana era modesto, y en modo alguno tenía la importancia indebida que adquirió luego.

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He resaltado en amarillo algo que omite resaltar Saravi, y que también dice Fortescue, quien hace notar que  los primeros cristianos entendían perfectamente que estas pinturas no tenían parte algún en la adoración debida solo a Dios. Si la importancia indebida hoy día de parte de la Iglesia fue el tener mas imágenes de las mismas y con los mismos fines didácticos y recordatorios, por supuesto que no es ninguna importancia indebida, ya que aun hoy entendemos perfectamente que las pinturas didácticas y recordatorias siguen teniendo la misma finalidad religiosa, y entendemos perfectamente que no tienen parte en la adoración debida solo a Dios, si no me crees ve a una Misa.

Cito ahora a continuación lo que comenta Fortescue en The Catholic Encyclopedia, donde notamos el porque de este “desarrollo gradual” en el uso de las imágenes, y además, como se tergiversa y se manipula el desarrollo del articulo para hacerlo decir lo que no dice. Juzgue el lector:

“…es desde esta reverencia que se desarrolla gradual y naturalmente toda la tradición de venerar las imágenes. Después de la época de Constantino es todavía principalmente por conjeturas que podemos deducir la manera en que eran tratadas esas imágenes. La etiqueta de la corte Bizantina evolucionó gradualmente hacia elaboradas formas de respeto, no solamente hacia la persona del César sino aún hacia sus estatuas y símbolos. Filostorgio (quien fue un Iconoclasta mucho antes del siglo octavo) dice que en el siglo cuarto los ciudadanos Cristianos Romanos en el Este ofrecían presentes, incienso y aún oraciones, a las estatuas del emperador (Hist. eccl., II, 17). Sería natural que gente que se inclinaba, besaba, prendía incienso a las águilas imperiales y a las imágenes de Cesar (con ninguna sospecha de nada parecido a la idolatría), quienes prestaban elaboradas reverencias a un trono vacío como su símbolo, otorgara las mismas señales a la cruz, las imágenes de Cristo, y al altar. Por tanto, en los primeros siglos Bizantinos crecieron tradiciones de respeto que gradualmente se fueron fijando, como lo hace todo ceremonial, Tales prácticas se derramaron en alguna medida a Roma y al Oeste, pero su hogar fue la Corte de Constantinopla. Mucho después los obispos Francos en el siglo octavo todavía no eran capaces de comprender formas que en el Este eran naturales y obvias, pero para los Germanos parecían degradantes y serviles (Sínodo de Frankfort, 794; ver Iconoclasia IV).También es significativo que, aunque Roma y Constantinopla acordaron completamente el principio de honrar a las imágenes santas con signos de reverencia, los descendientes de los subyugados del emperador Oriental fueron aún mucho más lejos que nosotros en el uso de tales signos.

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3. Los Padres de los primeros siglos condenan la veneración de imágenes 

De hecho, diversos escritores cristianos primitivos (siglos II y III) fueron explícitos acerca de la prohibición de imágenes en el culto, ya que veían claramente el peligro de idolatría que esto suponía. El autor católico citado, Fortescue, reconoce que ellos no sólo denunciaron la adoración, sino incluso la manufactura y posesión de las tales imágenes, y menciona a Atenágoras en su "Legación a favor de los cristianos", Teófilo en su "Carta a Autólico", Minucio Félix en su "Octavio", Arnobio en "Contra los Gentiles", Tertuliano en "Sobre la Idolatría" y Cipriano en "La vanidad de los ídolos".

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Es obvio que, Teófilo y Arnobio Minucio Félix (denunciaron la adoración), e incluso (tener imágenes idolátricas), si el fin era adorarlas, ¿no lo harían los obispos católicos hoy día, si los católicos empezáramos de repente a adorar imágenes, y hacerse todo tipo de fetiches para adorarles y darles culto?

Es interesante que Saravi cite a Tertuliano como “padre de la Iglesia” cuando la Iglesia no le reconoce como tal. También nos dice que Antagoras en su; "Legación a favor de los cristianos", el cual defiende a los cristianos de las tres principales acusaciones que contra ellos se lanzaban desde la parte pagana; ateísmo, antropofagia e incesto y que por ningún lado condene las imágenes religiosas en su escrito, por el contrario comenta; “Entre nosotros fácilmente podréis encontrar gentes sencillas, (artesanos) y viejezuelas, que si de palabra no son capaces de mostrar con razones la utilidad de su religión, muestran con las obras que han hecho una elección buena”.

Por otro lado Teofilo Obispo católico tampoco condena las imágenes en el culto en su apología a Autólico, de quien se dice que no era propiamente un personaje real, sino que encarna más bien a un tipo de pagano que no debía de ser raro a finales del siglo II, sobre este hecho sabemos el porque Teofilo enfatiza sobre el culto a los dioses paganos, mas no dice tampoco nada sobra las imágenes católicas.

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“A esto podríamos agregar el testimonio de Orígenes (m. 254): 

"Son los más ignorantes quienes no se avergüenzan de dirigirse a objetos sin vida ... y aunque algunos pueden decir que estos objetos no son sus dioses sino tan sólo imitaciones de ellos y símbolos, sin embargo se necesita ser ignorante y esclavo para suponer que las manos viles de unos artesanos puedan modelar la semejanza de la Divinidad; os aseguramos que el más bajo de los nuestros se ve libre de tamaña ignorancia y falta de discernimiento." (Contra Celso, 6:14; negritas añadidas).

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Aquí se esta sacando fuera de contexto este fragmento de Orígenes, si tenemos en cuenta que Orígenes esta replicado a Celso, quien pensaba que los cristianos estaban mal por tener imágenes, y los compara con dioses paganos. Es decir, Celso mismo atestigua que ya desde entonces los cristianos usaban imágenes, pero toma la postura protestante que piensa que se esta dirigiendo el culto a la misma imagen, pero es respondido por Orígenes que afirma; "afirmamos que los últimos de los nuestros están libres de esta incultura e ignorancia, mientras los más inteligentes entienden y comprenden la divina esperanza." Leamos el fragmento de Celso al que esta respondiendo Orígenes;

2. “Su doctrina tiene un origen bárbaro. No es que pensemos imputárselo como una falta o un delito: los Bárbaros, ciertamente, son capaces de inventar dogmas; pero la sabiduría bárbara vale poco en sí misma, si no la corrige, depura y ultima el logos o la razón griega, de la cual Roma se siente heredera. Los peligros que los cristianos afrontan por sus creencias, supo Sócrates afrontarlos por las suyas con un coraje inabarcable y una serenidad maravillosa. Los preceptos de la moral de los cristianos, en lo que contienen de perfección, antes que ellos los enseñaron los filósofos, y especialmente los estoicos y los platónicos. Sus críticas a la idola¬tría, [critica de los cristianos] consistentes en sostener que estatuas marmó¬reas o broncíneas, hechas por hombres a veces des¬preciables, no son dioses, fueron antes incontables veces expuestas. Así escribe Heráclito: «Dirigir preces a imágenes, sin saber lo que son los dioses y los héroes, y vale tanto como hablar con las piedras1.». (Celso, Discurso verdadero contra los cristianos).”

También no es demás agregar que las críticas de Celso van contra los cristianos que él ha conocido: posiblemente predicadores ambulantes casi sin preparación. de ahí que Orígenes recla que; “los más inteligentes entienden y comprenden la divina esperanza.Y además agregaba;

“Ahora bien, Moisés y los profetas, que sabían estos misterios y otros semejantes, prohiben se tome el nombre de otros dioses en una boca que se ocupa en orar al solo Dios supremo, ni los recuerden en trn corazón al que se enseña a conservarse limpio de toda vanidad de pensamientos y palabras (Ex 23,13; Ps 15,4). Por eso estamos prontos a soportar cualquier tormento antes que confesar que Zeus es Dios. Porque no creemos que Zeus y Sabaoth son el mismo; es más, ni siquiera creemos que Zeus tenga nada de divino, sino que algún demon gusta de que se le llama así, un demon, digo, enemigo de los hombres y del Dios verdadero. Y si los egipcios nos presentaran a Amón para adorarlo, amenazándonos de muerte, moriríamos antes que proclamar Dios a Amón, nombre que se emplea, como es natural, en ciertos conjuros egipcios que invocan a este demon. Digan también en hora buena los escitas que Papeo es el Dios supremo; afirmamos ciertamente al Dios supremo, pero no lo llamamos, como si fuera su nombre propio, con el de Papeo, que es como gusta llamarse el demon a quien cupo en suerte la soledad de la Escitia, su nación y su lengua. No peca, en efecto, quien llama a Dios con el nombre que lo designa en lengua escita, en egipcio o en cualquiera otra en que cada uno se ha educado. (Origenes contra Celso 546).

Veamos a ver la cita Original de Orígenes citada y cortada por Saravi para leerla en su contexto y como es que era Ceslo el que llamaba a los cristianos incultos e idolatras y no Origenes;

14. Los cristianos no son un hatajo de incultos

Celso, a la verdad, llama incultísimos, esclavos e ignorantes a los que ignoran, creo, sus propios temas y no están instruidos en las ciencias de los griegos; nosotros, empero, tenemos por la gente más inculta a los que no se avergüenzan de hablar a seres inanimados (…), invocan para salud a lo enfermo, piden vida a lo muerto y suplican socorro de lo más impotente. Y si hay quienes sostienen que eso no son los dioses, sino imitaciones y símbolos de los verdaderos dioses (cf. III 40; VII 62), no por eso dejan de ser incultos, esclavos e ignorantes los que se imaginan que de manos de artesanos puedan salir imitaciones de la divinidad (cf. I 5); y afirmamos que los últimos de los nuestros están libres de esta incultura e ignorancia, mientras los más inteligentes entienden y comprenden la divina esperanza. Pero también decimos no ser posible comprenda la divina sabiduría quien no se haya ejercitado en la humana; lo que no empece para que confesemos que, en parangón con la divina, toda humana sabiduría es necedad.

Además por el año 170 ni siquiera un cristiano corriente era capaz de establecer límites claros entre ortodoxia herejía, por eso no podemos sacar a relucir el pensamiento de los primeros Padres como doctrina 100% ortodoxa.

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Javier Gonzaga narra la siguiente ilustrativa anécdota: 

"Cuando los soldados de Diocleciano [emperador que lanzó la última gran persecución contra los cristianos] irrumpieron en una iglesia en Nicomedia [en] el año 297 mostraron su ignorancia total del cristianismo al sorprenderse de no encontrar ninguna representación de lo que los cristianos adoraban allí. Esto era precisamente lo que diferenciaba a una iglesia cristiana de un templo pagano." (Concilios. Grand Rapids: International Publications, 1965; 1: 237). 

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Por supuesto que los soldados de Diocleciano no encontrarían nada, porque los cristianos celebraban la Eucaristía, bautizaban, leían las Escrituras, como parte central de su culto, y no el de adorar imágenes, ¿y como no iba a diferenciar esto con los templos paganos? ¿No lo cree usted?

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Por la misma época del acontecimiento recién narrado, Lactancio (240-320) escribió: 

"Es indubitable que en donde quiera que hay una imagen no hay religión. Porque si la religión consiste de cosas divinas, y no hay nada divino más que en las cosas celestiales, se sigue que las imágenes se hallan fuera de la esfera de la religión, porque no puede haber nada de celestial en lo que se hace de la tierra ... no hay religión en las imágenes, sino una simple imitación de religión." (Instituciones Divinas 2:19; negritas añadidas).

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Es precisamente esta simple imitación de religión la que permite que tengamos imágenes, que mimen o imiten el modelo original, ¿Acaso no usamos las imágenes para mimar lo que para nosotros es religión? es decir, a Jesús mismo y nuestras practicas religiosas? Por supuesto que en una imagen no hay religión, ni se trata de hacer religión de ellas. ¡Pura lógica! Ademas la teología de Lactancio es muy inferior en los aspectos estrictamente teológicos. También por esta razón, Lactancio no es contado en el número de los Padres de la Iglesia, sino en el de los escritores eclesiásticos. Ademas si se quisiera ser consecuente, ?porque se omite esta otra cita de Lactancio?;

"Por lo tanto, solo la Iglesia Católica mantiene la verdadera adoración. Esta es la fuente de la verdad, el domicilio de la fe, el templo de Dios. Todo aquel que no entre en ella y que no salga de aquí, es un extraño a la esperanza de la vida y la salvación... Porque, aunque, todos los diferentes grupos de herejes están confiados en que ellos son los Cristianos, y piensan que la de ellos es la Iglesia Católica, que se sepa: que la verdadera Iglesia, es aquella en la que hay confesión y penitencia, y la que toma un cuidado integral de los pecados y las heridas a los cuales está sujeta la débil carne." (Lactancio... Las Instituciones Divinas, 304 D. C).

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En 305 ó 306 un concilio reunido en Elvira, cerca de la actual Granada, estableció en su canon 36: "Ordenamos que no haya pinturas en la Iglesia, de modo que aquello que es objeto de nuestra adoración no será pintado en las paredes." En el pasado, apologistas católicos como Baronio y Bellarmino cuestionaron este sínodo español, pero su ortodoxia es hoy generalmente admitida.

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(Placuit picturas in ecclesia esse non debere en quod colitur et adoratur in parietibus depngatur) esta fraseologia se ha mostrado a menudo como un elemento en contra de la veneración de las imágenes como una práctica de la Iglesia Católica. Binterim, De Rossi y Hefele interpretan esta prohibición como algo contrario al uso de imágenes en los templos grandes únicamente, para evitar que los paganos pudieran burlarse de las escenas sagradas ahí representadas y de lo que significan, Con Funk, Termel y Dom Leclerq opinan que el concilio no se pronuncia sobre la ilicitud o ilicitud del uso de las imágenes, sino que se trata de una medida administrativa que simplemente las prohíbe, para evitar que los conversos del paganismo incurran en cualquier riesgo de recaer en la idolatría, o se escandalicen ante algunos excesos supersticiosos que, de darse, no están aprobados de ninguna manera por la autoridad eclesiástica. (Ver Von Funk en “Tübingen Quartaldchrift”, 1883, 270-78; Nolte en “Rev. des Sciences ecclésiastiques”, 1877, 482-84; Turmel en “Rev. du clergé français”, 1906, XLV,508). 

Además otra cosa para recordar, es que las prácticas o costumbres pueden cambiar, pero las doctrinas, que la Iglesia define como dogmas no cambian. Hubo 21 Concilios Ecuménicos de la Iglesia Católica.


(1) Primer Concilio de Nicea (325 dC)
(2) Primer Concilio de Constantinopla (381 dC)
(3) Concilio de Éfeso (431 dC)
(4) Concilio de Calcedonia (451 dC)
(5) Concilio de Constantinopla (553 dC)
(6) Tercer Concilio de Constantinopla (680 dC)
(7) Concilio de Nicea (787 dC)
(8) Cuarto Concilio de Constantinopla (869 dC)
(9) Primer Concilio de Letrán (1123 dC)
(10) Segundo Concilio de Letrán (1139 dC)
(11) Tercer Concilio Laterano (1179 dC)
(12) Cuarto Concilio de Letrán (1215 dC)
(13) Concilio de Lyón (1245 dC)
(14) Concilio de Lyón (1274 dC)
(15) Concilio de Vienne (1311 dC)
(16) Concilio de Constanza (1414 dC)
(17) Concilio de Florencia (1438-1443)
(18) Quinto Concilio de Letrán (1512-1517)
(19) Concilio de Trento (1545-1563)
(20) Concilio Vaticano I (1869-1870)
(21) Concilio Vaticano II (1962-1965)


Cualquier enciclopedia moderna Católica le dará esta lista de Concilios. Los cuatro primeros son aceptadas por la mayoría de los protestantes (evangélicos, al menos) y los siete primeros son compartidas por católicos y ortodoxos orientales.

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"Eusebio de Cesárea habla de una estatua de Cristo existente en Paneas que tuvo ocasión de ver, y comenta: "Y no es extraño que hayan esto aquellos paganos de otro tiempo que recibieron algún beneficio de nuestro Salvador, cuando hemos indagado que se conservaban pintadas en cuadros las imágenes de sus apóstoles Pablo y Pedro, e incluso del mismo Cristo, cosa natural, pues los antiguos tenían por costumbre honrarlos de este modo, sin miramiento, como a salvadores, según el uso pagano vigente entre ellos." (Historia Eclesiástica 7,18:4; negritas añadidas)."

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No se puede concluir de este texto y otros de Eusebio un rechazo general de la iconografía cristiana, tampoco se excluyen las representaciones alegóricas y pictóricas de las cuales ya tenemos muchos testimonios de la época de Eusebio, mas bien se trata de un rechazo a una replica exacta a la fisionomía de Cristo ya que según Eusebio (no se deja atrapar) como El era en realidad. Ademas padres y escritores eclesiásticos testimonian algunas de dichas representaciones en la época de Eusebio: Ireneo (Adv Haer, I, 25) Lampridio (Alex Sev, 29), Tertuliano (De pudicitia, VII, 10).

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Asimismo Epifanio (315-403), obispo de Salamina en Chipre, quien era un acérrimo enemigo de las enseñanzas de Orígenes, concuerda con éste contra las imágenes, según una carta a Juan, obispo de Jerusalén , conservada por Jerónimo. Epifanio fue a una iglesia de Palestina a orar y, según dice: "hallé allí una cortina colgada en las puertas de la citada iglesia, teñida y bordada. Tenía una imagen de Cristo o de uno de los santos; no recuerdo precisamente de quién era la imagen. Viendo esto, y oponiéndome a que la imagen de un hombre fuese colgada en la iglesia de Cristo, contrariamente a la enseñanza de las Escrituras, la desgarré ..." Epifanio aconseja además a Juan que instruya a los responsables para que no se cuelguen cortinados de esa clase en ninguna Iglesia de Cristo, "opuestos como están a nuestra religión" , y continúa: "Un hombre de tu rectitud debiera ser cuidadoso en quitar una ocasión de ofensa, indigna por igual de la Iglesia de Cristo como de aquellos cristianos que están confiados a tu cargo." (Jerónimo, Epist. 51:9; negritas añadidas). 

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Tampoco podemos deducir la negación de las imágenes basado en una sola cita de Epifanio. Ademas notese que especifica "nuestra religión" es decir, la Iglesia Católica, ¿Y qué si Epifanio estaba en contra de las imágenes? No es la Iglesia entera. Ni siquiera representaba el sentimiento de su propia comunidad, en este caso aislado. El historiador protestante Philip Schaff escribió acerca de este incidente llamando a Epifanio un "estrecho fanático", y toma una postura bastante diferente:

"Esta conducta arbitraria, sin embargo, despertó grande indignación, y Epifanio se vio obligado a restaurar el daño a la iglesia del pueblo por otra cortina. El espíritu predominante de la época ya muy decididamente a favor de este material como una representación poderosa ayuda a la virtud y a la devoción, especialmente para las clases sin educación, donde el uso de imágenes de hecho procedió principalmente”. (Philip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana, volumen III: Nicea y Post-Nicea cristianismo, 5th ed, 1910, [reeditado por Eerdmans, 1974], páginas 566-567).

Por otra parte, Schaff nos informa que:

"El consejo iconoclasta en Constantinopla en el año 754 antes de varias obras de Epifanio contra las imágenes, la autenticidad de las cuales sin embargo es sospechoso". (Schaff, ibid, página 566).

San Basilio el Grande murió 24 años antes de Epifanio, en 379. Schaff cita este Padre:

".... He recibido también a los santos apóstoles y profetas y mártires. Sus retratos venero y beso con un homenaje, porque se transmiten de los santos apóstoles y no están prohibidos sino que por el contrario, pintados en todas nuestras iglesias. " (Basilio, Ep 205, Comp su Oratio en Barlaam, Opp 1, 515, citada en la Schaff, ibid, página 567; y expresiones similares en Gregorio Naz, Orat 19).

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"En uno de sus escritos contra los maniqueos, Agustín de Hipona admite que algunos adoran imágenes, pero no reconoce a los tales como a verdaderos cristianos: "No reúnas contra mí a los profesantes del nombre cristiano, quienes ni conocen ni dan evidencia del poder de su profesión... Sé que hay muchos adoradores de tumbas y de pinturas ... Ni es sorprendente que entre tantas multitudes [de cristianos] hayas de encontrar algunos por la condenación de cuya vida puedas engañar a los incautos y seducirlos [para sacarlos] de la seguridad católica." (De Moribus Eccl. Cath., 34:75). 

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Por supuesto, lo mismo haría cualquier Obispo católico hoy día, y diría lo mismo, me refiero al caso de que hubiera algún “adorador de Imágenes” cualquier Obispo diría que no es cristiano.

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“El obispo de Hipona, como Orígenes antes que él, refutó de antemano el argumento de Santo Tomás acerca de que no se le rinde culto a la imagen, sino a lo que representa: 

"¡Avergüéncense todos los que sirven a una escultura, los que se glorían en los ídolos! Pero avanza uno que se cree docto y dice: ‘Yo no adoro a una piedra ni esta imagen que no tiene sentimientos; porque no es posible que vuestros profetas hayan imaginado que tenían ojos y no veían, y que yo sea ignorante hasta el punto de no saber que la imagen no tiene alma y no ve por sus ojos y no oye por sus oídos. Yo no adoro esto; sino que me inclino ante esto que veo y sirvo a aquel a quien no veo’, ‘¿quién es éste?’. ‘Algún poder invisible -se nos dice- que radica en esta imagen.’ Mediante esta clase de explicación acerca de sus imágenes, piensan que son muy listos y que en modo alguno se les puede contar entre los adoradores de ídolos." (Sobre Salmos 96, 2; negritas añadidas). 

 De este modo, la enseñanza unánime de los Padres de los primeros siglos, la cual la iglesia de Roma se precia de respetar y venerar, es radicalmente adversa al uso de imágenes en el culto. Adicionalmente, como notó Agustín, tampoco los paganos, salvo los muy incultos, tomaban a las imágenes como algo más que representaciones; pero son precisamente tales representaciones lo que los escritores cristianos antiguos prohíben como contrarias a las Escrituras y por tanto opuestas al cristianismo.”

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Impresiona aquí el argumento al traer a colación a Agustín una autoridad por supuesto pero en un contexto histórico diferente y en una teología de Santo Tomas mas madura, ¿No seria al revés que Santo Tomas refuto a Agustín y a Orígenes en su comprensión teológica mas avanzada? 

Además esta fraseología agustiniana únicamente prueba que la práctica de adoración no estaba generalizada, sólo aplica entre los abusos de los ignorantes quienes si incurrieron en algún tipo de adoración tipo pagano, que de entrada no es ninguna novedad, sino una verdad evidente que tiene en todo tiempo y lugar. En otra parte San Agustín escribe:

"Un pueblo cristiano celebra conjuntamente en la solemnidad religiosa el memorial de los mártires, para así fomentar ser imitados y para que podamos participar en sus méritos y ser ayudados por sus oraciones. Pero se hace de tal manera que nuestros altares no son establecidos para cualquiera de los mártires – aunque solo en su memoria -, sino a Dios mismo, el Dios de los mártires”. (Agustín, Contra Fausto el maniqueo, c. 400 dC, 20,21, Jurgens, la fe de los primeros Padres, volumen 3, página 59).

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Rechazo del culto a las imágenes por un obispo de Roma 

A partir del siglo IV y sobre todo del V, luego de que el cristianismo devino la religión oficial del Imperio y de que vastas multitudes de paganos incultos ingresasen a la iglesia, el empleo de imágenes comenzó a generalizarse. La razón invocada fue que las imágenes eran los libros de los analfabetos, y que eran necesarias para la enseñanza. 

A fines del siglo VI el papa Gregorio Magno censuraba al obispo de Marsella, Sereno, por haber destruido las imágenes de las iglesias de su diócesis: 

"Hemos sabido, hermano, que habiendo observado a algunas personas adorando imágenes, habéis destruido y arrojado esas imágenes de las iglesias. Os alabamos por haberos mostrado celoso ya que nada hecho de manos debe ser adorado, pero somos de la opinión que no debíais haber roto estas imágenes. La razón por la que se usan las representaciones en las iglesias es la de que aquellos que son iletrados puedan leer en las paredes lo que no pueden leer en los libros. Por tanto, hermano, debíais haberlas conservado, prohibiendo al mismo tiempo al pueblo que las adorase." (Epístola 7,2:3). 

En una epístola posterior a Sereno escrita en 600, Gregorio Magno reitera su posición; "tomad todas las medidas para evitar la adoración de las imágenes" (Epístola 9,4:9). He aquí un destacadísimo obispo de Roma que, a fines del siglo VI y principios del VII, desconoce todo culto lícito a las imágenes y las considera exclusivamente de valor didáctico. Como en la época de Gregorio aún no se había inventado la artificial distinción entre el culto de latría y el de dulía, es obvio que él se refiere a todo tipo de culto. 

Ludwig Ott escribe, tratando de atenuar la fuerza de las enseñanzas de los Padres primitivos: "Por efecto de esa prohibición existente en el Antiguo Testamento, vemos que el culto a las imágenes solamente se forma una vez que el paganismo gentílico está totalmente vencido... " (Manual de Teología Dogmática, Ed. Rev. Barcelona: Herder, 1969, p. 480).

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De el rechazo de En occidente por parte de Gregorio Magno no hay mucho que se pueda argüir, ya que el rechazaba la adoración de las imágenes pero es obvio que el no distingue entre douleía y latreía (veneración de las imágenes y adoración de Dios mismo). que definirá el Concilio de Nicea. Sin embargo como ya notamos, Gregorio Magno pone de relieve sobre todo el valor pedagógico de las imágenes «Lo que es para los lectores la escritura, eso es para los ojos de los incultos la imagen pues en ella ven aun los incultos lo que deben imitar, en ella leen los que no saben leer» (Ep. 11, 13). Una tesis mediadora fue formulada por Nilo: Las imágenes deben exponerse «a fin de que quienes no saben escribir y no pueden leer ni siquiera las sagradas Escrituras, por su contemplación recuerden la rectitud de los auténticos servidores del verdadero Dios y sean estimulados a la imitación de las grandiosas obras de virtud, por las que aquéllos permutaron la tierra por el cielo, prefiriendo lo visible a lo invisible» (Epist. ad Olymp. Eparch. 4, 61; PG 79, 577). Según estas teorías la i. determinaba las relaciones con Dios. El auge del culto de las i. contribuyó a que estallara la controversia en torno a ellas.

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5. Desarrollo tardío del culto a las imágenes por influencia pagana 

El tiempo mostraría que el paganismo distaba de estar vencido y que el temor de Sereno de Marsella era muy fundado. Se descuidó la catequesis y la predicación, y pronto proliferó el culto a las reliquias e imágenes, de puro linaje pagano. Ott admite: "Primitivamente, las imágenes no tenían otra finalidad que la de instruir: La veneración a las mismas (por medio de ósculos, reverencias, cirios encendidos, incensaciones) se desarrolló principalmente en la iglesia griega desde los siglos V al VII" (l.c., negritas añadidas). Es decir que, como lo reconoce este autor católico, no se trata de una práctica trazable a los apóstoles, y ni siquiera a la Iglesia de los primeros siglos.

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Aquí nuevamente se entrelaza las falacia gratuitas, (como su nombre indica, se comete cuando no se da razón de las propias afirmaciones).No hay ningún dato conciso de esta supuesta “transición pagana de las reliquias”, ¿Cuáles reliquias paganas? Por la información nula del autor es imposible rastrearlas. Por otro lado, Seguro que Ott no esta admitiendo en su escrito que se pudiera trazar una “línea apostólica” de el culto de las imágenes, pero aun así no se puede acomodar el texto a capricho para decir que Ott esta descalificando su uso en cualquier etapa apostólica y sub-apostólica, ya que claro recala; "Primitivamente, las imágenes no tenían otra finalidad que la de instruir, pregunto; ¿Ha cambiado radicalmente su uso? No.

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“Tal verdad, es decir que el culto a las imágenes es una costumbre tardía, de raigambre pagana y carente de base doctrinal, es reafirmada por Fortescue, en el artículo de la Catholic Encyclopedia ya citado: 

"El desarrollo fue entonces un asunto de moda general más que de principio. Para el cristiano bizantino de los siglos V y VI las postraciones, besos e incienso eran las formas naturales de mostrar honor a cualquiera; él estaba habituado a tales cosas, aún aplicadas a sus superiores civiles y sociales; estaba acostumbrado a tratar a los símbolos del mismo modo, dándoles el honor relativo que era obviamente en realidad dirigido a sus prototipos. Y así llevó sus hábitos normales a la iglesia. La tradición, el instinto conservador que en asuntos eclesiásticos insiste siempre en la costumbre, gradualmente hizo estereotipos de tales prácticas hasta que se inscribieron como rúbricas y se hicieron parte del ritual... 

Al mismo tiempo uno debe reconocer que justo antes del surgimiento del iconoclasmo [reacción violenta contra las imágenes] las cosas habían ido muy lejos en la dirección de la adoración de las imágenes. Aunque es inconcebible que nadie, excepto quizás el más estúpido campesino, pudiese haber pensado que una imagen podía oír las oraciones o hacer nada por nosotros. Y sin embargo, la forma en que algunos trataban a sus íconos sagrados indica más que el honor meramente relativo que se les enseña a los católicos a observar hacia éstos. En primer lugar, las imágenes se habían multiplicado enormemente en todas partes, las paredes de las iglesias estaban cubiertas por dentro de piso a techo con íconos, escenas de la Biblia [y] grupos alegóricos (un ejemplo de esto es Santa María Antigua, construida en el siglo VII en el foro romano, con su disposición sistemática de pinturas que recubren toda la iglesia). Los íconos, especialmente en el Oriente, eran llevados como protección en los viajes, marchaban a la cabeza de los ejércitos, y presidían las carreras en el hipódromo; colgaban en un lugar de honor en cada habitación, sobre cada comercio; cubrían copas, vestimentas, muebles, anillos; dondequiera que se encontrase un espacio, era llenado con un cuadro de Cristo, nuestra Señora, o un santo. Es difícil entender lo que aquellos cristianos bizantinos de los siglos VII y VIII pensaban acerca de ellos. El ícono parece haber sido en cierto modo el canal a través del cual se aproximaban al santo; tiene un valor sacramental ... en aquellos que lo miraban; por y a través del ícono Dios obraba milagros; el ícono hasta parece haber tenido una especie de personalidad propia en la medida en que ciertas imágenes eran especialmente eficaces para [obtener] ciertas gracias. Los íconos eran coronados con guirnaldas, se les quemaba incienso, eran besados. Delante de ellos ardían lámparas y se cantaban himnos en su honor. Los enfermos eran puestos en contacto con ellos, eran atravesados en el camino de un fuego o una inundación para detenerlos por una especie de magia. En muchas oraciones de este tiempo la inferencia natural de las palabras sería que se dirigían a la imagen misma." 

"Si tanta reverencia se le brindaba a las imágenes ordinarias "hechas con las manos", cuánta más se le daba a las milagrosas "no hechas con manos" (eikones acheiropoietai). De éstas habían muchas que habían descendido milagrosamente del cielo o -como la más famosa de todas en Edesa- habían sido producidas por nuestro mismo Señor por la impresión de su rostro en una tela (la historia del retrato de Edesa es la forma oriental de nuestra leyenda de la Verónica). El emperador Miguel II (820-829) , en su carta a Luis el Piadoso, describe los excesos de los iconolatras: 

«Ellos han sacado la santa cruz de las iglesias y la han reemplazado por imágenes delante de las cuales queman incienso... Cantan salmos delante de estas imágenes, se postran ante ellas, imploran su ayuda. Muchos visten a las imágenes en ropajes de lino y las escojen como padrinos para sus hijos. Otros que se hacen monjes, abandonando la antigua tradición -según la cual el cabello que es cortado es recibido por alguna persona distinguida- lo dejan caer en las manos de alguna imagen. Algunos sacerdotes raspan la pintura de las imágenes, la mezclan con el pan y el vino consagrados y se lo dan a los fieles. Otros ponen el cuerpo del Señor en las manos de imágenes , de donde es tomado por los comulgantes. Aún otros, despreciando las iglesias, celebran el servicio divino en casas privadas, empleando una imagen como altar (Mansi, XIV, 417-422).» 

Estas son las palabras de un vehemente iconoclasta y deben, sin duda, ser recibidas con cautela. De todos modos, la mayor parte de las prácticas descriptas por el emperador pueden establecerse por otra evidencia irrefutable." (negritas añadidas). 

Es interesante que este autor romanista, al tiempo que intenta eximir a los católicos de aquello que achaca a los orientales, presenta como paradigma de la profusión de imágenes a una iglesia de Roma. Del mismo modo, para cualquiera que, como quien esto escribe, viva en un país de tradición católica, el retrato que hace de los excesos de los orientales resulta dolorosamente familiar.

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Solo faltaba que Saravi intente tendenciosamente poner “de piques” a la Iglesia occidental y oriental sobre esa cuestión. Pero que diferente es cuando se quita el resaltado arbitrio y se lee todo lo de la Enciclopedia católica en su contexto;

"El desarrollo fue entonces un asunto de moda general más que de principio. Para el cristiano bizantino de los siglos V y VI las postraciones, besos e incienso eran las formas naturales de mostrar honor a cualquiera; él estaba habituado a tales cosas, aún aplicadas a sus superiores civiles y sociales; estaba acostumbrado a tratar a los símbolos del mismo modo, dándoles el honor relativo que era obviamente en realidad dirigido a sus prototipos. Y así llevó sus hábitos normales a la iglesia. La tradición, el instinto conservador que en asuntos eclesiásticos insiste siempre en la costumbre, gradualmente hizo estereotipos de tales prácticas hasta que se inscribieron como rúbricas y se hicieron parte del ritual... 

Al mismo tiempo uno debe reconocer que justo antes del surgimiento del iconoclasmo [reacción violenta contra las imágenes] las cosas habían ido muy lejos en la dirección de la adoración de las imágenes. Aunque es inconcebible que nadie, excepto quizás el más estúpido campesino, pudiese haber pensado que una imagen podía oír las oraciones o hacer nada por nosotros. Y sin embargo, la forma en que algunos trataban a sus íconos sagrados indica más que el honor meramente relativo que se les enseña a los católicos a observar hacia éstos. En primer lugar, las imágenes se habían multiplicado enormemente en todas partes, las paredes de las iglesias estaban cubiertas por dentro de piso a techo con íconos, escenas de la Biblia [y] grupos alegóricos (un ejemplo de esto es Santa María Antigua, construida en el siglo VII en el foro romano, con su disposición sistemática de pinturas que recubren toda la iglesia). Los íconos, especialmente en el Oriente, eran llevados como protección en los viajes, marchaban a la cabeza de los ejércitos, y presidían las carreras en el hipódromo; colgaban en un lugar de honor en cada habitación, sobre cada comercio; cubrían copas, vestimentas, muebles, anillos; dondequiera que se encontrase un espacio, era llenado con un cuadro de Cristo, nuestra Señora, o un santo. Es difícil entender lo que aquellos cristianos bizantinos de los siglos VII y VIII pensaban acerca de ellos. El ícono parece haber sido en cierto modo el canal a través del cual se aproximaban al santo; tiene un valor sacramental ... en aquellos que lo miraban; por y a través del ícono Dios obraba milagros; el ícono hasta parece haber tenido una especie de personalidad propia en la medida en que ciertas imágenes eran especialmente eficaces para [obtener] ciertas gracias. Los íconos eran coronados con guirnaldas, se les quemaba incienso, eran besados. Delante de ellos ardían lámparas y se cantaban himnos en su honor. Los enfermos eran puestos en contacto con ellos, eran atravesados en el camino de un fuego o una inundación para detenerlos por una especie de magia. En muchas oraciones de este tiempo la inferencia natural de las palabras sería que se dirigían a la imagen misma." 

"Si tanta reverencia se le brindaba a las imágenes ordinarias "hechas con las manos", cuánta más se le daba a las milagrosas "no hechas con manos" (eikones acheiropoietai). De éstas habían muchas que habían descendido milagrosamente del cielo o -como la más famosa de todas en Edesa- habían sido producidas por nuestro mismo Señor por la impresión de su rostro en una tela (la historia del retrato de Edesa es la forma oriental de nuestra leyenda de la Verónica). El emperador Miguel II (820-829) , en su carta a Luis el Piadoso, describe los excesos de los iconolatras: 

«Ellos han sacado la santa cruz de las iglesias y la han reemplazado por imágenes delante de las cuales queman incienso... Cantan salmos delante de estas imágenes, se postran ante ellas, imploran su ayuda. Muchos visten a las imágenes en ropajes de lino y las escojen como padrinos para sus hijos. Otros que se hacen monjes, abandonando la antigua tradición -según la cual el cabello que es cortado es recibido por alguna persona distinguida- lo dejan caer en las manos de alguna imagen. Algunos sacerdotes raspan la pintura de las imágenes, la mezclan con el pan y el vino consagrados y se lo dan a los fieles. Otros ponen el cuerpo del Señor en las manos de imágenes , de donde es tomado por los comulgantes. Aún otros, despreciando las iglesias, celebran el servicio divino en casas privadas, empleando una imagen como altar (Mansi, XIV, 417-422).» (negritas no añadidas). Juzgue el lector; http://ec.aciprensa.com/v/veneracionimagenes.htm

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6. La controversia sobre las imágenes 

Las costumbres paganas se arraigaron de tal forma en la iglesia de Cristo, que para el siglo VIII la veneración de imágenes era considerada no sólo aceptable sino buena y piadosa.

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Curioso que un no católico diga llame a la Iglesia Católica “Iglesia de Cristo”.

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Cuando el emperador León III Isaurio emitió decretos contra las imágenes, el papa Gregorio III (731-741), pasando por alto las enseñanzas de su tocayo y predecesor ya citado, convocó un sínodo que excomulgó a los adversarios de las imágenes. "El emperador por toda respuesta arrebató los obispados griegos de la Italia meridional y Sicilia de la superintendencia del papa, trasladándola a la del patriarca de Constantinopla. Mientras tanto en Roma, el papa ordenaba la multiplicación de las imágenes en los templos, construyendo también una capilla especial para la veneración de reliquias ‘sagradas’." (Gonzaga, o.c., 1: 242).”

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Mientras Boettner, Gonzaga y otros no-catolicos intentan retratar el emperador León III, como “el tipo bueno" en la controversia iconoclasta, que sólo “quería limpiar" la Iglesia de su idolatría, es evidente que Leo tenía su propia agenda y fue su despiadado hijo Constantino V, quien llamo el "Conciliábulo de Constantinopla" (en el Hiereia) en el año 754 para conseguir alguna "sanción eclesiástica" para destruir todas las imágenes. Esa pseudo-consejo fue anulado y refutado por el Séptimo Concilio Ecuménico (Nicea II) en el año 787 AD.

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Más de 300 obispos concurrieron a un concilio convocado en Hiereia por Constantino V, hijo y sucesor de León III en 754. Allí tras escuchar y discutir los argumentos de los partidarios de las imágenes, se estableció que los únicos símbolos del culto cristiano eran el pan y el vino de la Eucaristía. Los iconolatras fueron excomulgados, y se prohibió el uso de imágenes tanto privado como público.

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Aunque hubo un gran número de padres y obispos en este Consejo, casi todos de los cuales fueron iconoclastas, no fue aceptada por la Iglesia en general y las sedes principales no eran ni siquiera representadas. El emperador dirigía el programa. Según diversas fuentes, en este pseudo-concilio.

".... después fue desautorizado como un pseudo-sínodo de los herejes. El número trescientos treinta obispos subordinados bajo la presidencia del Arzobispo Teodosio de Efeso (el hijo de un antiguo emperador) ... pero los patriarcas de Jerusalén, Antioquia , y Alejandría, que bajo el dominio musulmán, no pudieron asistir, la sede de Constantinopla estaba vacante, y el Papa Stephen III hizo caso omiso de la citación imperial ". (Schaff, volumen 4, p 457).

".... un consejo en el que 338 teólogos fueron forzados a tomar parte ". (Enciclopedia de Religión editado por Mircea Eliade, vol 7, p 1).

"Roma, Alejandría, Antioquía y Jerusalén se negó a enviar delegados, ya que estaba claro que los obispos fueron convocados sólo para llevar a cabo las órdenes del emperador. El evento demostró que los patriarcas habían juzgado correctamente. Los obispos en el sínodo servilmente aceptaron todas los demandas de Constantino. " (Enciclopedia Católica [1913], p vol 1, 621).


Sin embargo, más tarde la emperatriz regente, Irene, ardiente partidaria de las imágenes, depuso al patriarca de Constantinopla y nombró a un hombre de su confianza en su lugar. Convocó a un concilio ecuménico que se reunió en Nicea en 787; solamente pudieron concurrir obispos partidarios de las imágenes, entre ellos los representantes del papa Adriano (772-795).Como no podía ser de otro modo, el concilio anuló los decretos imperiales contra las imágenes, como asimismo las decisiones de Hiereia. Los acuerdos del sínodo fueron firmados por la regente Irene y su hijo Constantino VI. 

Fue en este concilio que se "introdujo"; [termino muy común entre los protestantes para decir que la Iglesia católica invento (...) algo y por ende no es valido] la arbitraria distinción entre el culto de latría, debido sólo a Dios, y el de dulía, que sería lícito para los santos. También se habló de un culto "terminativo", dirigido a la persona, y otro "relativo" dirigido a la imagen que la representa. Desde luego, tales bizantinismos (strictu sensu!) son por completo ajenos a las Escrituras, donde hay un solo culto válido, el que se dirige al Trino Dios. 

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¿No es acaso más arbitrario decir afirmar sin base alguna que algo es arbitrario por el hecho de que no nos gusta lo que la Iglesia católica en determinado momento definió? Por nada Cristo delego a su Iglesia autoridad para atar y desatar (Mt 16:18). Además la Escritura claramente distingue estos tipos de honor.

λατρεία latreia; Ministración de Dios, i.e. adoración:-culto, oficio, servicio. ".. el culto llamado por Dios, y dado exclusivamente a Él como Dios, es designado por el nombre griego latreia (latinizado, Latria)".

Δουλεύω douleúo; Ser esclavo a (literalmente o figurativamente, involuntario o voluntario):-servicio, servir, esclavitud, esclavizar, esclavo.Reverencia hacia otra persona (Dulía. Strong G1398 δουλεύω) Un término que indica el sometimiento de una persona a otra persona. Término teológico que significa el honor tributado a los santos.

Con recordar lo que los decretos conciliares y alzar el dedo no cambia ni una tilde de los cánones, se aceptan o no tan sencillo.

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Este concilio niceno, de infausta memoria, (...) al no poder fundamentar escrituralmente el culto a las imágenes, declaró la insuficiencia de las Escrituras y lanzó un anatema contra quienes no estaban dispuestos a aceptar doctrinas sobre la autoridad de la tradición y de los concilios, si las tales no tenían claro fundamento bíblico . La importancia de esta novedad para las progresivas desviaciones romanas de la doctrina escritural debiera ser obvia. Así escribieron los partidarios del culto a las imágenes, en una ruptura flagrante con la Escritura y la enseñanza de los Padre antiguos: 

"Porque de esta manera se mantiene la enseñanza de nuestros santos Padres, o sea, la traidición de la Iglesia Católica, que ha recibido el Evangelio de un confín a otro de la tierra; de esta manera seguimos a Pablo, que habló en Cristo [2 Corintios 2:17] y al divino colegio de los Apóstoles y a la santidad de los Padres, manteniendo las tradiciones [2 Tesalonicenses 2:14] que hemos recibido... 

Así, pues, quienes se atrevan a pensar o enseñar de otra manera; o bien a desechar, siguiendo a los sacrílegos herejes, las tradiciones de la Iglesia, e inventar novedades, o rechazar alguna de las cosas consagradas a la Iglesia: el Evangelio o la figura de la cruz, o la pintura de una imagen, o una santa reliquia de un mártir; o bien a excogitar torcida y astutamente con miras a trastornar algo de las legítimas tradiciones de la Iglesia Católica ... si son obispos o clérigos, ordenamos que sean depuestos; si monjes o laicos, que sean separados de la comunión." (Denzinger 303-304). 

Nótese que los obispos iconólatras no pudieron ni siquiera apelar a la supuesta tradición apostólica, pues ninguna había para apoyar el culto a las imágenes. Esgrimieron en cambio una espuria "tradición de la iglesia católica" cuando, en realidad, todos los escritores cristianos de los primeros siglos que trataron el tema se opusieron por completo a semejante abominación. Y esto para no reiterar la clara enseñanza de las Escrituras. 

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Varias otras falacias se alzan aquí;

Que; “El concilio niceno, al no poder fundamentar escrituralmente el culto a las imágenes, declaró la insuficiencia de las Escrituras”.

Sin embargo; ¡En ningún canon se lee eso de que el concilio declarara “insuficiencia!

Que; los Obispos partidarios del culto a las imágenes, hizo una ruptura flagrante con la Escritura y la enseñanza de los Padre antiguos.

Sin embargo; Primero, tenemos que recordar una vez mas, que los concilios no ocupan de apelar directamente a las Escrituras para llegar a una definición, cuando tal no la contradice. Temeos los concilios sobre la definición del canon por ejemplo, el Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en el año 397 y 419, Concilio de Trento, Concilio Vaticano I y por el Concilio Vaticano II (Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la Sagrada Escritura) No usaron ningún verso de la Biblia para definir el canon.

Que; “los pares conciliares no pudieron ni siquiera apelar a la supuesta tradición apostólica, pues ninguna había para apoyar el culto a las imágenes”.

Sin embargo; Como ya quedo demostrado, existía mucha evidencia en los padres quienes citaron también (2ª Tes 2,14) constatando que en efecto había una “tradición”; (“Porque de esta manera se mantiene la enseñanza de nuestros santos Padres, o sea, la tradición de la Iglesia Católica, que ha recibido el Evangelio de un confín a otro de la tierra…” (Dz 303).

Que; los Obispos reunidos eran iconólatras (adoradores de imágenes).

Sin embargo; Los Obispos dejaron muy claro en los cánones que; “…el honor de la imagen, se dirige al original» (2), y el que adora una imagen, adora a la persona en ella representada. (Dz 302).

Que; “…todos los escritores cristianos de los primeros siglos que trataron el tema” se opusieron por completo a semejante abominación.

Sin embargo; Se ignora la progresiva reflexión teológica expresada sobre todo en los Concilios cristológicos y por otro lado el impacto cultural en el cristianismo en los primeros siglos de la cultura judáica: prohibía todas las representaciones, pero usaba algunas imágenes, Cultura griega, Cultura romana, El ícono como tal nace en el arco de tiempo que va de Constantino (306-337) a Justiniano (527-565). Desde la batalla del Puente Milvio se sustituyen las insignias del ejército con el chrismón.

Para estos padres no era ninguna “abominación”; an Ambrosio (397 DC) describe en una carta cómo, una noche se le apareció San Pablo, y que él lo reconoció por su parecido a sus pinturas (Ep. ii, en P. L., XVII, 821). San Agustín (430 DC) se refiere varias veces a las pinturas de nuestro Señor y los santos en las iglesias (e. g. "De cons. Evang.", x en P. L., XXXIV, 1049; "Contra Faust. Man.", xxii 73, en P. L., XLII, 446); dice que algunas personas hasta las adoran ("De mor. eccl. cath.", xxxiv, P. L., XXXII, 1342). (Tomado de Catolic. net)

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7. Conclusión 

En conclusión, el culto a las imágenes, prohibido en la Biblia y rechazado unánimemente con horror por los maestros cristianos primitivos, y prohibido por el obispo de Roma Gregorio I y por los trescientos obispos reunidos en Hiereia, se introdujo por la puerta trasera de la Iglesia de manera gradual y creció hasta proporciones descomunales. La sanción dogmática de tan repugnante doctrina fue un estigma que permaneció hasta su cuestionamiento y firme rechazo durante la Reforma del siglo XVI. 

Así que, queridos católicos y orientales, les invito a rechazar a los falsos maestros que los extravían y a volver a las Escrituras y a la práctica de la Iglesia primitiva. Esto será sin duda agradable a Dios.”

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Muy bien hermanos orientales y occidentales, volquémonos, y olvidémonos de todo esto de la iconografía e imágenes en nuestra liturgia de hoy día y volvamos a lo rudimentos antiguos, pintemos en cuevas, adornemos lo sarcófagos de nuestros fieles difuntos, dejemos nuestra fe plasmada en ricos mosaicos y canteras, honremos la reliquias de nuestros mártires y embalsamemos su cuerpos con besos y flores, y dejemos que el mundo moderno invente de nuevo nuestras catedrales, el arte barroco, la madona, el pez y el Ychthys, y todo lo demás que hemos heredado al mundo entero.

Dios te bendiga.


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Notas;

Catecismo católico # 2112
Suma Teología III Qu. 25 a.2; a.3, a.4).
http://www.filosofia.org/mor/cms/cms1275.htm
http://ec.aciprensa.com/v/veneracionimagenes.htm
http://www.franciscanos.net/patristica/textos/Atenagoras.htm
http://www.mercaba.org/TESORO/427-14.htm.
http://www.bringyou.to/apologetics/num55.htm
http://www.bringyou.to/apologetics/a121.htm
http://www.es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/574/1447/articulo.php?id=18710

2 comentarios:

J.Aguirre dijo...

muy interesante tu articulo, es costumbre ya de algunos citar a los padres fuera de contexto y en situaciones puntuales para acomodar su punto de vista, cuando es el concenso en los padres el que origina la doctrina y no la opinion separada de un de ellos pues como hombres podian equivocarse o a lo mejor errar por demasiado celo, sin embargo no citan cuando los padres inequivocamente se refieren a la iglesia catolica como depositaria de la fe, San Agustin, San Ignacio de Antioquia entre otros, mucho cuidado hay que tener tambien cuando se cita a tertuliano pues tiene un periodo en que se adhiere al montanismo, cabe destacar que los lideres del montanismo fueron excomulgados pues se le consideraba hereje debido a su tendencia apocaliptica y su exagerado enfasis en las profecias recibidas en extasis las lenguas, bueno ademas me gustaria destacar que algunos dicen que la iglesia "cuela el mosquito y deja pasar el camello" debido al tema de las imagenes, cierto es que las exageraciones son condenables, es cierto tambien que nadie me ha instituido como juez de los que tal hacen para anatematizarlos, es menester señalar que en otras denominaciones veo mas este colado del mosquito y dejan pasar el camello, pues se acepta sin mas, doctrinas como "la confesion positiva" "maldiciones generacionales", "excesivo enfasis en los carismas", "teologia de la prosperidad", que son realmente nocivos y aveces resultan frustrantes para los cristianos

Saludos!!

Dios te bendiga

Veni Domine Iesu dijo...

Hola hermano J. Aguirre, gracias por su comentario y gracias por visitar este blog.

Totalmente de acuerdo contigo, en cuanto a que muchos protestantes gustan de sacar los escritos de los padres fuera de contexto, y es lamentable, porque muchos son confundidos por tener poca formación en este sentido y no investigar realmente la verdad, poniendo en jaque su fe, y muchos protestantes son diestros en torcer y acomodar sus escritos con tal de sembrara la duda.

Dios te bendiga.