martes, marzo 17, 2009

Hablemos del dolor...Primera parte.

Nos es fácil hablar del dolor o iniciar un dialogo sobre uno de los problema mas desconcertantes y misterioso de la vida, y menos aun en esta sociedad moderna del comodísimo, y realización personal que a diario nos inundan con imágenes donde todo trabajo debería ser realizado con el “click” de un botón.


El sufrimiento parece casi inefable e intransferible, quizá al mismo tiempo ninguna otra cosa exige en su —«realidad objetiva»— ser tratada, meditada, concebida en la forma de un explícito problema; y exige que en torno a él hagan preguntas de fondo y se busquen respuestas. Como se ve, no se trata aquí solamente de dar una descripción del sufrimiento. Hay otros criterios, que van más allá de la esfera de la descripción y que hemos de tener en cuenta, cuando queremos penetrar en el mundo del sufrimiento humano.

El terreno del sufrimiento humano es mucho más vasto, mucho más variado y pluridimensional. El hombre sufre de modos diversos, no siempre considerados por la medicina, ni siquiera en sus más avanzadas ramificaciones. El sufrimiento es algo todavía más amplio que la enfermedad, más complejo y a la vez aún más profundamente enraizado en la humanidad misma. Por ello no es fácil redactar y poner al día un índice de todos los males que afligen a los seres humanos a lo largo de su peregrinación terrena ya que el dolor es algo muy subjetivo y personal, experimentado según la peculiar naturaleza de cada uno.

De cualquier forma, la ley es cierta; es constante y absoluta, es el común denominador de toda existencia humana, el dolor acompaña a todos los hombres a lo largo de su vida en la tierra. Los seres humanos pues se dividen en dos categorías, los que ya han sufrido y los que están por sufrir, las lagrimas son la herencia de todos, tampoco tu vivirás sin ellas, el dolor se cruzara inexorablemente en tu camino cada vez que trates de ahuyentarlo o de huir de el.

Dentro de cada sufrimiento experimentado por el hombre, y también en lo profundo del mundo del sufrimiento, aparece inevitablemente la pregunta: ¿por qué? ¿Por qué el mal? ¿Por qué el mal en el mundo? Estas preguntas son difíciles cuando las hace el hombre al hombre, los hombres a los hombres, como también cuando el hombre las hace a Dios. En efecto, el hombre no hace esta pregunta al mundo, aunque muchas veces el sufrimiento provenga de él, sino que la hace a Dios como Creador y Señor del mundo.

Será quizá porque en nuestra naturaleza original el ser humano no fue creado para sufrir, de ahí que el dolor sea uno de los misterios mas profundos que nos desconcierta y nos desborda parece el absurdo mas grande, tengamos en cuenta sin embargo que misterio y absurdo no son la misma cosa, el misterio es una verdad que supera la razón pero no la contradice en cambio el absurdo es una contradicción en los términos y por tanto algo irracional y sinsentido en este contexto la pregunta debería ser articulada entonces ¿Para que?

“Suplo en mi carne -dice el apóstol Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento- lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia Col 1, 24. Estas palabras parecen encontrarse al final del largo camino por el que discurre el sufrimiento presente en la historia del hombre e iluminado por la palabra de Dios. Si por hipótesis se pudiera llegara a comprender completamente la razón profunda del misterio del dolor, no nos hallaríamos mas en el campo de la fe sino en el de la visión en el de la contemplación, que según dicen las Sagradas Escrituras no son propias de esta vida terrena. Frente al misterio del dolor no hay explicaciones humanas satisfactorias y razonables y por consiguiente solo pueden adoptarse dos actitudes:

-O se considera bajo la luz de la fe, con la certeza de que todo cuanto acontece queda encuadrado en una visión superior cuya racionalidad solo Dios conoce.

-O se debe proclamar que hay muchas cosas que son absurdas, especialmente el dolor, que se opone abiertamente al las aspiraciones humanas y naturales del ser humano.

Lo anterior no implica dejar de buscar de intentar penetrar este misterio, es cierto que debemos hacer todo lo posible para superar el sufrimiento, pero extirparlo del mundo por completo no está en nuestras manos, simplemente porque no podemos desprendernos de nuestra limitación, y porque ninguno de nosotros es capaz de eliminar el poder del mal, sólo un Dios que, haciéndose hombre, entrase personalmente en la historia y sufriese en ella. No olvidemos aquella hermosa escena del Getsemaní el Señor frente al dolor y sufrimiento pide a su Padre; “Abba si es posible aparta de mi este cáliz”.


Donde encuentran sus raíces el dolor y el sufrimiento?

Para intentar dar respuesta a esta pregunta echemos mano a la revelación. Esta nos abre amplios horizontes y nos anuncia verdades luminosas a la vez que nos oculta lo que solo en el paraíso nos será totalmente revelado; “Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó”, 1Co 2:9.

Las primeras paginas de la Biblia nos hablan que poco después de la creación del pecado de nuestros primeros padres, Adán vivía feliz con su compañera en el paraíso terrenal, Dios le honraba con sus visitas y conversaba con el, sin embargo como sucede hoy en día el quiso ser dios frente a Dios, quien le había concedido cierto tipo de cualidades que lo preservaban del dolor y del sufrimiento. Por insidias del demonio Adán peco, y perdió así todas las cualidades que le hacían inmune al dolor, en ese momento nace el dolor en el mundo.

“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor parirás los hijos; Gén 3:16

“…dijo a Adán: "Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: 'No comerás de él,' Maldita será la tierra por tu causa; Con trabajo (dolor) comerás de ella Todos los días de tu vida. Gén 3:17

"Con el sudor de tu rostro Comerás el pan Hasta que vuelvas a la tierra, Porque de ella fuiste tomado; Pues polvo eres, Y al polvo volverás." Gén 3:19.

Adán es nuestro progenitor y nosotros herederos directos por lo cual su culpa también es culpa nuestra. Es el pecado original un pecado de naturaleza es decir, universal en el tiempo y espacio, origen y raíz de todos nuestros males; “Sin embargo, La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán”. Rom 5:14.

El castigo de Dios fue inexorable y el anuncio de las consecuencias de una ofensa tan grande fue clarísimo. Consecuencias del mismo fueron la expulsión del paraíso, la fatiga física las desventuras, de todo género humano, el desencadenamiento de todas las pasiones humanas, en pocas palabras el dolor y el desorden, fue una ruptura cuádruple, con Dios, con uno mismo, con mi semejante y con la creación entera.

Pero… ¿como podría restaurar el orden quebrantado por la culpa del mal hecho, en otras palabras, redimir el pecado? Dios mismo que había condenado a Adán en el instante del pecado, al verle postrado bajo el peso de su dolor, le anticipo el anuncio de un Libertador que habría de anular la deuda del pecado. La suma sabiduría y el infinito amor de Dios encontraron la solución al problema, el Hijo de Dios bajo del cielo y asumió la naturaleza humana, uniéndola a su naturaleza divina. Fue esta naturaleza humana asumida voluntariamente por El, la que se convirtió en el instrumento de su generosa expiación; y cada día y cada hora fue una preparación al gran sacrificio de la Cruz.

Es por ello que a cruz de Cristo arroja de modo muy penetrante luz salvífica sobre la vida del hombre y, concretamente, sobre su sufrimiento, porque mediante la fe lo alcanza junto con la resurrección: el misterio de la pasión está incluido en el misterio pascual. Los testigos de la pasión de Cristo son a la vez testigos de su resurrección. Escribe San Pablo;" Para conocerle a Él y el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, conformándome a Él en su muerte por si logro alcanzar la resurrección de los muertos. Conforme El mismo dijo un día, "Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Jn 15:13.

Jesús libremente acepto el sufrimiento que no había merecido y espontáneamente pago por los pecados de todos. En su humanidad sufriente en su cuerpo y en su alma unidos a su divinidad se abrió el puente en la confluencia del dolor y del amor que permite la entrada en el paraíso perdido, concediendo al dolor un valor infinito y satisfactorio haciéndolo desabocar en la eternidad, y la muerte salario del pecado se convirtió así en medio redención. Habría sido suficiente una sola gota de su preciosa sangre divina para redimir al mundo, pero El se entrego todo, sin reservas afrontando el sufriendo desde todos sus ángulos, desprecio, hambre, abandono, y toda la gama en que el dolor se puede manifestar; Ofrecí Mi espalda a los que Me herían, Y Mis mejillas a los que Me arrancaban la barba; No escondí Mi rostro de injurias y salivazos. Isa 50:6.

Y desde ese día en que Dios murió en la Cruz esta se convirtió en el símbolo que nos abre las puertas a la vida. Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios. 1Co 1:18. De aquel madero broto nuestra vida y aquella tarde dolorosa del Gólgota, fue verdaderamente la aurora para el mundo, por consiguiente en el calvario el dolor perdió su carácter penal y quedo consagrado por el sufrimiento divino haciendo de el un medio de redención universal y gran merito. El hombre que no pudo colaborar en la primera creación coopera en la segunda a imitación de Cristo que eligió para la segunda creación el árbol de la Cruz, árbol de vida, en efecto el sufrimiento puede ser el medio mas eficaz para colaborar con Dios "Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que Me siga”. Mat 16:24

De ahí que la redención de Cristo no sea un hecho aislado perdido en el tiempo y espacio y en la historia, es una realidad perene que se repite en cada discípulo en cada miembro del cuerpo cicatrizado y doliente en el cual se inserta cada bautizado por la gracia, el sacrificio humano llega a ser de esta manera el mismo sacrificio de Cristo en el sentido de una voluntaria y activa participación en la Pasión continuada, una participación que solo tiene significado y merito en cuanto supone su incorporación a Cristo, es decir al hecho de estar unidos a El a Su cuerpo vivió. De la misma forma como en el calvario María Su Madre, Simón de Cirene, las mujeres piadosas, la Verónica, fueron co-redentores asumiendo parte del sufrimiento en la redención de Cristo. Cristo ya no sufre en su cuerpo físico que ascendió a los cielos pero sufre en su cuerpo místico aquí en la Tierra.

Creación, Redención, Cuerpo Místico… Sublimes verdades que iluminan nuestro deseo de saber el porque del dolor en el mundo, en los inocentes, niños y ancianos, son verdades luminosas pro al mismo tiempo misteriosas. Por otro lado de nada sirve lamentarse por el sufrimiento de los demás sino hacemos por ello algo concreto, el dolor compartido es mas llevadero, Cristo no se sometió a los sufrimientos para pedir compasión, Cristo amo el dolor y no se sometió a el para aparentar o pedir compasión, lo amo para mostrarnos que por la cruz y el dolor se llega a la resurrección, frente al dolor lo importante es asumirlo, ya que ningún sufrimiento es inútil y es en vano, porque todo sufrimiento tiene una razón y una finalidad por que es El quien sufre con nosotros, en Jesús convergen y se centran el llanto de la humanidad entera, en el fluyen todos los sufrimientos del mundo, cada día es perseguido, herido y olvidado. "Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues?" Hch 9:4

Oración;

Señor Ayúdanos a ser valerosos para cargar con nuestras pequeñas cruces de cada día, ayúdanos a ser así como la Verónica y como Simón de Cirene para seguir tras tus pasos en el Vía Crucis de nuestra vida, enséñanos Tu como debemos cargar con nuestra cruz y con nuestros dolores, que sepamos levantarnos en cada caída, y ayudemos a los demás a seguir caminando, te amo Jesus.






2 comentarios:

MARISELA dijo...

Esto es muy profundo y me hace reflexionar, voy a contestarte en un post en mi blog, creo que vale la pena abrazar el sufrimiento si nos lleva, directamente, a los brazos del Padre.
Saludos en Jesús y María.

Veni Domine Iesu dijo...

En efecto, el tema del sufrimiento es bastante profundo y poco comentado por ende mal interpretado, especialmente en la vida del cristiano, ojala que esto nos ayude a tener una prespectiva distina hacia este misterio.

Muchas gracias por su opinion estare de visitas por su blog para seguir aprendiendo, que Dios le bendiga...