jueves, marzo 19, 2009

El dolor, segunda parte

"Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios. Porque para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas". 1Pe 2:19,21.

Para poner fin a este modo mezquino e injusto de pensar, era necesario que se revelase en su radicalidad el misterio del sufrimiento del Inocente, del Santo, del "Varon de dolores"! Desde que Cristo escogio la cruz y murio en el Golgota, todos los que sufren, particularmente los que sufren sin culpa, pueden encontrarse con el rostro del "Santo que sufre", y hallar en su pasion la verdad total sobre el sufrimiento, su sentido pleno, su importancia.

El sufrimiento es una prueba de Dios, y como tal la ven y la aprecian los justos, por eso no es de extrañar que se proclame feliz a quien lo acepta: Jb 5,17; Ps 94,12; Tb 13,16. “Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia, siento nacer tristeza, tedio en mi corazón. Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento”. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. Amigo que sufres, te invito a que reflexiones a la aceptación humilde del dolor es el eco de una altísima enseñanza que procede de la palabra revelada y de la paciente experiencia de muchas personas que nos han precedido.

El dolor lleva a la maduración y conocimiento de si mismo

Es increíble pero cierto los mas extraños a nosotros somos nosotros mismos. Nuestro mundo interior es un auténtico misterio que esta por conocerse y valorarse. Pero este descubrimiento no es fácil ni inmediato falta tener edad y experiencia es menester sufrir desilusiones y penas es necesario que el individuo advierta poco a poco la superficialidad de las relaciones con el prójimo. El sufrimiento, las dificultades en general, juegan un papel decisivo para el conocimiento propio, tanto de las propias posibilidades como de las propias fronteras. Dolor y enfermedad son factores desencadenantes en la construcción de la personalidad, puesto que, a través de ellos, el hombre se vuelve consciente de lo que tiene que superar. Con el sufrimiento se adquiere la verdadera experiencia de la vida, y se comprenden su seriedad y su compromiso.

En esta sociedad hedonista, quizá quienes huyen con pavor del sufrimiento sean quienes más lo necesiten, para madurar como personas y empezar a pensar en otra cosa que en sí mismos, abriéndose a los demás y a la trascendencia de la vida. Dios cuenta con el dolor como medio para mejorar el carácter, las disposiciones, el amor por las personas, y de este modo construir un mundo más humano, un mundo mejor. Juan Pablo II explicaba que «en la intención divina los sufrimientos están destinados a favorecer el crecimiento del amor y, por esto, a ennoblecer y enriquecer la existencia humana. El sufrimiento nunca es enviado por Dios con la finalidad de aplastar, ni de disminuir a la persona humana, ni de impedir su desarrollo. Tiene siempre la finalidad de elevar la calidad de su vida, estimulándola a una generosidad mayor... En el designio divino todo dolor es dolor de parto; contribuye al nacimiento de una nueva humanidad» (27-IV-1983).

El dolor capacita para comprender a los demás

El placer debilita al alma, corrompe la vida, deforma el carácter y vuelve al hombre egoísta y el egoísmo puede adoptar formas diferentes, y una de ellas es la autocompasión. «Sentirnos víctimas viene a ser casi siempre la causa principal de nuestras protestas, de nuestras quejas, de todo lo que suscita el odio y la violencia contra los demás. Por eso, en cuanto nos consideramos rebajados o desposeídos o maltratados, nos afanamos en proclamarlo; necesitamos ayuda; queremos que nos comprendan, que nos den la razón y, sobre todo, que nos compadezcan.

Los sufrimientos nos vuelven más buenos e indulgentes con los demás, porque el sufrimiento nos acerca más a Dios. Una de las ventajas del sufrimiento con amor es que madura a la persona y la capacita para comprender a los demás. El sufrimiento es, de hecho, el gran altavoz del que se suele servir Dios para dejarse sentir como Padre. «Al enfrentarme con la perfección he visto que para llegar a ser santo era necesario sufrir mucho». Tanto en salud como en enfermedad esta es la voluntad de Dios nuestra santificación y en parte consiste en ayudar a los demás; “Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” Mat 25:43. Ciertas llagas de nuestro prójimo solo se pueden tocar con las llagas traspasadas por los clavos.

El dolor es fuente de alegría y paz

Hay algunos que tiene paz consigo, y también con los otros. Otros hay que ni la tienen consigo, ni la dejan tener a los demás: molestos para los otros, lo son más para sí mismos. Y hay otros que tienen paz consigo, y trabajan en reducir a paz a los otros. Pues toda nuestra paz en esta miserable vida, está puesta más en el sufrimiento humilde, que en dejar de sentir contrariedades. El que sabe mejor padecer, tendrá mayor paz. Este es el vencedor de sí mismo y señor del mundo, amigo de Cristo y heredero del cielo.

Dice Chesterton, que la alegría es el gigantesco secreto de los cristianos y Pascal, afirma que nadie es tan feliz como el verdadero cristiano, el cristiano debe tomar su cruz y sufrir porque los términos cruz/alegría no son contradictorios sino complementarios no hay alegría sin cruz, no hay paz sino en el sufrimiento, las alegrías mas grandes son a las que siguen las luchas mas arduas y duras, la Madre Teresa de Calcuta decía: “Ama hasta que te duela; si te duele es la mejor señal”. El dolor es el mayor signo del amor.Un santo nunca se ha manifestado triste ni siquiera en los momentos de pruebas mas oscuras y de los sufrimientos mas agudos;

-La santidad consiste en estar siempre alegres. San Juan Bosco

-Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres. Santo Domingo Savio

-Un santo triste es un triste santo. San Francisco de Sales


Sufrir con paciencia


Cuantas veces en la Sagrada Escritura se nos dice que es necesaria la paciencia, entendida como constancia en las tribulaciones, tolerancia aceptación de los dolores;


“En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas”. Luc 21:19


"En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor yo he vencido al mundo" (Jn.16,33)


"...sabemos que la tribulación produce la constancia, la constancia la virtud probada, la virtud probada la esperanza y la esperanza no quedará defraudada porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rom 5,1)


"...alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración" (Rom. 12,12)


"Yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismo como una víctima viva, santa y agradable a Dios, este es el culto que deben ofrecer" (Rom.12,1)


“Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos”. Rom 8:25


“Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís…”2Ts 1:4


A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos. La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.


Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo. La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo. La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.


Quien sufre sin paciencia, pierde el cielo; quien sufre con paciencia, gana el cielo; quien sufre con gozo, asegura el cielo. San Juan María Bautista Vianney


Todo pecado ha de atribuirse a la impaciencia, porque todo mal es impaciencia contra el bien. Para hacerse malo basta con no soportar el bien. Tertuliano


La alegría de sufrir.

Puede parecer paradójico pero en realidad el sufrimiento de un alma generosa engendra alegría profunda, porque en la hora del dolor la vida es mas fecunda y nuestra humanidad es purificada más. Gozo verdadero alegría perfecta son palabras corrientes en la vida de los santos que son auténticos portadores de alegría, Francisco de Asís gritaba; “La perfecta alegría solo consiste en soportar por amor a Cristo, penas, injurias oprobios y desgracias”. De esta alegría habla el Apóstol en la carta de los Colosenses; “Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpo, que es la iglesia”. Col 1:24. La fe en la participación de los sufrimientos de Cristo lleva consigo la certeza de que completa lo que falta para la salvación de sus hermanos y hermanas en la dimensión espiritual donde en Cristo formamos un solo cuerpo 1Co 12:26,27.

¿Cuál es, por tanto, el auténtico fundamento que nos permite, como cristianos, estar alegres? Ésta es la respuesta de Jesús: «Alegraos de que vuestros nombres están escritos en los cielos». Lo que realmente hace felices es que Dios nos acepta, que hay cielo, y que está abierto para nosotros. Estar escrito en él, en el libro de la vida, es la solución de todo nuestro destino; arroja un rayo de luz sobre nuestra vida, tan grande, que, aun en el valle oscuro, podemos siempre estar alegres. Los Apóstoles, después de la resurrección, estaban animados por esta alegría íntima, de modo que se alegraban de sufrir por el nombre de Jesús. Guiados por esta alegría, llevaron el Evangelio al mundo, y lo cambiaron.

"No dejes que la tristeza se apodere de ti ni te atormentes con tus cavilaciones. Un corazón alegre es la vida del hombre y el gozo alarga el número de sus días. Vive ilusionado y consuela tu corazón, y aparta lejos de ti la tristeza, porque la tristeza fue la perdición de muchos y no se saca de ella ningún provecho". Sira 30:21,23. Parece difícil poder vivir en alegría porque cada adversidad contribuye a entristecernos y a apagar la sonrisa de nuestros labios sedientos de felicidad, sin embargo el Apostol Pablo atribulado y perseguido escribía; “Yo siempre les hablo con toda franqueza y tengo sobrados motivos para gloriarme de ustedes. Esto me llena de consuelo y me da una inmensa alegría en medio de todas las tribulaciones. 2ª Cor 7:4. Levanta con tu sonrisa el gran telón que oculta ignorados tesoros de amor y de paz, sonríe siempre, la sonrisa en unos labios enfermos es el acto de fe más maravilloso.

Extraña paradoja

Por eso la Iglesia ve en todos los hermanos y hermanas de Cristo que sufren como un sujeto múltiple de su fuerza sobrenatural. ¡Cuán a menudo los pastores de la Iglesia recurren precisamente a ellos, y concretamente en ellos buscan ayuda y apoyo! El Evangelio del sufrimiento se escribe continuamente, y continuamente habla con las palabras de esta extraña paradoja. Los manantiales de la fuerza divina brotan precisamente en medio de la debilidad humana.

Los que participan en los sufrimientos de Cristo conservan en sus sufrimientos una especialísima partícula del tesoro infinito de la redención del mundo, y pueden compartir este tesoro con los demás. El hombre, cuanto más se siente amenazado por el pecado, cuanto más pesadas son las estructuras del pecado que lleva en sí el mundo de hoy, tanto más grande es la elocuencia que posee en sí el sufrimiento humano. Y tanto más la Iglesia siente la necesidad de recurrir al valor de los sufrimientos humanos para la salvación del mundo.

Amigo que sufres, cada instante, cada punzada, cada lagrima cada golpe que forma parte de tu historia, preséntalos como una ofrenda de amor a Dios, podemos asegurar que Dios no es ajeno a ninguna desgracia ni a ningún dolor, la enfermedad mas maligna, nada acontece por casualidad, en la creación no puede haber nada erróneo o absurdo, ¿Acaso dudamos de que Dios pueda tener la inteligencia para conocer lo que nos conviene y lo que no? No te turbes ni te preguntes ahora por las adversidades pues ellas están destinadas a producir frutos de salvación que tu desconoces, Dios ya ha pensado por ti. Si te niegas recibir de Sus manos las tribulaciones a las que has sido destinado estas obrando contra tus propios intereses, puedes estar seguro de que no te será dado el mas leve golpe del cincel que no sea necesario y que no tenga como finalidad el santificarte.

Nada te turbe, nada te espante todo se pasa,
Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza,
quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.

El purificador de plata.

Un grupo de mujeres en su estudio bíblico leían el libro de Malaquías cuando encontraron el siguiente versículo referente a Dios: "Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata" - Malaquías 3,3. Este verso les intrigó en gran manera. ¿Que podría significar esta afirmación con respecto al carácter y la naturaleza de Dios? Una de ellas se ofreció a investigar el proceso de la purificación de la plata. Esa semana llamó a un orfebre e hizo una cita para ver su trabajo. Ella solo le mencionó que tenía curiosidad sobre la purificación de la plata.

Mientras la dama observaba al orfebre sostener una pieza de plata sobre el fuego, dejándolo calentar intensamente, él le explicaba que para refinar la plata, debía ser sostenida en medio del fuego donde las llamas arden con más fuerza, para así sacar las impurezas. En ese momento ella imaginó a Dios sosteniéndonos en un lugar así de caliente. Entonces recordó una vez mas el versículo: "Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata".

Le preguntó entonces al platero si era necesario que él se sentase frente al fuego durante el tiempo que la plata era refinada. El hombre respondió- "Oh Sí. No sólo debo estar aquí sentado sosteniendo la plata, sino que también debo mantener mis ojos fijamente en ella durante el tiempo que esta en el fuego. Si la plata fuese dejada un instante más de lo necesario sería destruida"

La mujer se mantuvo en silencio por un momento y luego preguntó. -¿Cómo sabe cuando ya esta completamente refinada? El sonrió y le respondió:, "Ah, muy simple – Cuando puedo ver mi imagen reflejada en ella." Si hoy sufres la purificación del fuego, recuerda que Dios tiene sus ojos puestos en ti cada instante y continuará observándote y sosteniéndote hasta que vea Su imagen en tí.




Dios te bendiga


Referencias:

Kempis-Imitación de Cristo - Capítulo 3 : Del hombre bueno y pacífico.

Juan Pablo II Catequesis – Sentido del sufrimiento a la luz de la Pasion - 9-11-1988

Juan Pablo II Salvifici doloris

Carta encíclica Spe Salvi # 3

Fdez-Carvajal: Antologia – Felicidad

M. Salisachs, en Las Bienaventuranzas.

Poesias - Sta. Teresa del Niño Jesús 5

Para sufrir menos para sufrir mejor de Novelo Pederzini

Las estaciones de la Cruz. Heriberto Jacobo M.

2 comentarios:

MARISELA dijo...

Gaudencio: tienes un premio en mi blog, no es obligatorio recogerlo, pero está dado con mucho amor por tu buen hacer, por transmitir valores esenciales y por tu valentía al hacerlo.

Veni Domine Iesu dijo...

Gracias hermana Marisela. Mi nombre es Jorge y estoy a sus ordenes...

Gracias de nuevo por el premio y que Dios le bendiga en abundancia...