sábado, septiembre 06, 2008

¿Para que existe la Iglesia Católica?



La Iglesia existe y fue creada por Cristo para salvar a la humanidad, para ser dispensadora de los misterios (sacramentos) instituidos por Cristo. Los Apóstoles fueron los gérmenes del nuevo Israel y al mismo tiempo origen de la sagrada Jerarquía que conocemos hoy en los Obispos católicos (1).

La palabra Iglesia significa asamblea, no es el Templo como a veces erróneamente decimos o acostumbramos llamarle. De hecho es muy común en nuestras culturas escuchar decir hoy en día, “voy a la Iglesia” cuando vamos a Misa, no hay nada de malo, pero seria conveniente saber que la Iglesia no es una estructura inanimada, que mas que una amalgama de piedras y cemento y distinto material, esta formada de -piedras vivas,- como lo dice la Escritura “...también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual...” 1ª de Pedro 2:5.


Con nuestro bautismo hemos entrado a formar parte de esta construcción espiritual al cual se le llama Cuerpo místico, comunión de los santos, (Gal 3:27; Col 2:12; 1Co 12:13). Siendo mismo Cristo la piedra angular y central de esta construcción, (Mat 21:42; Hechos 4:11). Sostenida en la fe de los apóstoles empezando por Pedro “...«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, “Piedra”. “... y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (Juan 1:42; Mat 16:18). Y los demás apóstoles (Ef 2:20; Ap 21:14). Ellos fueron los primeros en edificar y poner las primeras piedras a esta gran construcción que hoy conformamos como Iglesia Católica, con sus vidas y testimonios y trabajos apostólicos bajo la guía del Espíritu, para conformar mas que un solo cuerpo; “…para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros...” (Jn 17:21). Todos los santos en Cristo por tanto forman mas que un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Eph 4:4-5).

De tal suerte que cada bautizado y confirmado profesa cada domingo en el credo el mismo deseo que fuera de Jesús y los apóstoles que la Iglesia sea una, santa, católica, y apostólica. Desafortunadamente muchos católicos nunca meditan sobre esto, que la iglesia solamente este fundamentada y arraigada sobre la fe de Jesucristo y los apóstoles (Ef 2:20), quienes pusieron los cimientos a la construcción, y se van a engrosar las filas de otros cultos extraños y sectas que les ofrecen credos e ideologías que nunca estuvieron en la boca de Jesús, ni en el pensamiento de los Apóstoles.

Es bien sabido que solo la Iglesia Católica puede demostrar por escrito su precedencia a lo largo de los años en cada época en el transcurso de los siglos, y presentar una lista de Obispos tan larga que llega hasta los mismos apóstoles “sin interrupción”. Es cierto que la Iglesia católica reconoce en las otras religiones la búsqueda, todavía en sombras de la verdad, y que aprecia todo lo bueno y verdadero, que puede encontrarse en las diversas religiones, (2) pero dado que la Iglesia es signo e instrumento de salvación para la humanidad entera, se rechaza como errónea la opinión que considera las diversas religiones como vías complementarias a la Iglesia en orden a la salvación. (3)


Decimos que la Iglesia es “Una” y es “Santa” alguien pudiera objetar en lo segundo y decir; “si hay tanto pecado por parte de sus pastores y miembros ¿no esta en contraposición con lo que dice la Escritura que su iglesia no tendría ni mancha ni arruga según (Efesios 5:27)? Respondemos: Si bien es cierto que en los veinte siglos de historia que tenemos como Iglesia, han existido hombres corruptos. Por ejemplo el “siglo oscuro” o “siglo de hierro”, que se prolongó hasta mediados del siglo XI, cuando la Santa Sede cayó en manos de las facciones que dominaban la ciudad de Roma, auténticos clanes nobiliarios romanos. Sometida al tiránico dominio de estas familias, la Sede de Pedro fue ocupada durante una época no corta por una larga serie de papas que fueron individuos insignificantes o indignos de llevar el cargo de ser pastores de la Iglesia, y que hicieron descender al pontificado a los niveles más bajos que ha conocido en su historia dos veces milenaria. Sin embargo como en todas las épocas también hubo hombres en Iglesia ejemplares; entre ellos los monjes Cirilo y Metodio, San Fráncico etc, Por eso si existe el pecado o ha existido son responsables aquellos solos de su pecado, pues solo ellos se pusieron en la influencia del pecado, y no lo que realmente produce y ha producido la verdadera enseñanza de la Iglesia, los santos. Nos dice el catecismo;

“…abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación" (4), es decir, la santidad de la iglesia depende tanto de sus miembros como de quien la hace santa, como dice en la Lumen Gentium “…La Iglesia santa, por voluntad divina, esta ordenada y se rige con admirable variedad. Pues a la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, pero cada miembro esta al servicio de los otros miembros" (Rm 12,4-5) (5). De ahí se sigue que la santidad de la Iglesia proviene de su Fundador que es Santo; (Lucas 1:35; Mc 1:24; Hechos 3:14). “...separados de mí no podéis hacer nada. (Juan 15:5).


Por eso la madurez nos hace ser reflexivos y decir: la Iglesia está compuesta por hombres finitos y de naturaleza débil, pero es gracias a la Iglesia y lo que Ella nos dispensa que nos hace fuertes. Jesús mismo escogió hombres unos mas santos que otros, (Mc 3:13; 1Co 12:13) etc... Por so mismo sabemos que aunque los hombres podrán fallar Dios no, pues quien dirige a la Iglesia es el Espíritu Santo.

El mandato de Cristo a los apósteles de llevar su mensaje a todas las naciones y de administrar los sacramentos a toda la creación (Mt 28:18-20) implica una obligación de toda la humanidad de obedecer su enseñanza y en consecuencia de ser miembro de Ella. Pero esta pertenencia implica un compromiso activo en esta membresía y de ningún modo pasivo en la salvación nuestra y en la de nuestro prójimo o familiar, porque sin duda alguna en nuestro juicio particular se nos pedirá cuentas por habernos dado Dios de pertenecer a la Iglesia verdadera y nunca haber perseverado en ella por eventualidades pasajeras de la vida, y nuestro juicio será mas riguroso.

Aunque sólo la fe puede reconocer que la Iglesia posee la plenitud de la verdad (Juan 14:6-9), sus manifestaciones históricas son signos que hablan también con claridad a la razón humana (6). Recuerda el Concilio Vaticano I: "La Iglesia por sí misma es un grande y perpetuo motivo de credibilidad y un testimonio irrefutable de su misión divina a causa de su admirable propagación, de su eximia santidad, de su inagotable fecundidad en toda clase de bienes, de su unidad universal y de su invicta estabilidad". (7)


En conclusión.

¿Para que existe la Iglesia Católica? En palabras de Papa Pablo VI diríamos junto con el que: “Ella existe para evangelizar y “evangelizar significa para la Iglesia, llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro y renovar a la misma humanidad.” (8)



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Bibliografía

(1). (Ad Gentes 5)
(2) Catecismo católico # 843
(3)Congregación para la Doctrina de la Fe – (Hacia una teología cristiana del pluralismo)
(4) Catecismo católico # 827
(5) Inciso # 32
(6) Catecismo católico # 812
(7). DS 3013
(8) Evangelii Nuntiandi 18

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