sábado, marzo 19, 2016

11 lemas populares hedonistas de la sociedad moderna.

“La verdadera libertad no es la habilidad de hacer lo que queremos, sino la habilidad de hacer lo quedebemos.” JPII.




El relativismo moral ha sido aceptado como la filosofía moral primaria de la sociedad moderna. El relativismo moral es la opinión de que los juicios morales son verdaderos o falsos sólo en relación con algún punto de vista personal y particular, y que ningún punto de vista es único y privilegiado sobre todos los demás.

El relativismo moral no es un punto neutral, mas bien como hemos dicho: es un punto de vista determinado y particular, y que conduce a sus defensores en contradicción, como señala Paul Vitz, profesor de psicología en la Universidad de Nueva York:


“Los teóricos creen sin dudas que la clarificación de valores es algo bueno… Ellos critican la enseñanza tradicional de valores como ‘empujando’, y ‘obligando’ los valores propios de uno mismo sobre los demás. Pero cuando se trata de el valor de su propia posición, (de los relativistas) el relativismo convenientemente desaparece, y entonces los mismos relativistas empujan su propia posición moral en sus propios comentarios”. [1] 

En efecto, si no hay un estándar moral objetivo al cual todos debemos de sujetarnos, entonces no debemos condenar a nadie, ya que no tendría sentido, y estaríamos cayendo en contradicción. La única razón por la que podemos condenar algunos actos como equivocados, es que presuponemos un objetivo o una norma absoluta universal, a lo que refuta al mismo relativismo moral.


Analicemos algunos de estos lemas y sofismas populares hoy día.

1. “Sigue solo lo que te dicte tu conciencia y tu corazón”. 

Este lema o dicho popular propone que un acto o sentimiento es moralmente justificable por una creencia personal sincera profunda. Sin embargo, como comúnmente sucede, la conciencia en sí puede estar mal formada y nos puede guiar hacia la falsedad, el error, la mentira.

Hay un proverbio que se puede malentender y malinterpretar: "Por encima de todo, vigila tu corazón, porque de él brota la vida". Proverbios 4.23. Cuando la Biblia nos habla del corazón, está haciendo referencia al "alma", "el ser interior", “el lugar donde se sientan las emociones”, los pensamientos, lo que nos mueve a pensar, a tomar decisiones y a obrar. Es una referencia al espíritu del hombre, que gobierna todo lo que el es. Cuando el proverbio nos dice "vigila tu corazón" nos está diciendo cuida lo que entra en tu alma. Cuida de que no entren los pensamientos equivocados: guardar rencor, envidia, lujuria, soberbia. De nuestro corazón pueden brotar la vida, (tener buenos deseos, ser amigables, etc...) también puede brotar el error, la equivocación, y el pecado. Así lo enseña nuestro Señor: Mateo 15:19; Mat 12:34-37.



Si nuestros corazón o nuestra conciencia no están bien formados, y van a ser los que estén dirigiendo nuestros pensamientos, decisiones, y emociones, es obvio, entonces, que esto va a afectar inadecuadamente la manera en la que tomamos decisiones, emociones y actos. Así las creencias sinceras o profundas de la conciencia o emociones personales, no son una garantía de que lo que hagamos o pensemos sea moralmente correcto. Por eso la conciencia o nuestro corazón en sí puede estar mal formado e informado, pero también puede estar bien formado. Nosotros debemos de formar nuestra conciencia en la enseñanza del Magisterio de la Iglesia Católica. 


2. “Si algo te gusta, hazlo”. 

Este sofisma o lema popular es parecido al primero, y presupone que un sentimiento o acción es moralmente justificable porque toda moral o reclamos morales son meramente cuestiones de opinión o preferencia personal. Pero la verdad es que este refrán podría llevar a libertinaje y a la esclavitud de los vicios. Y esto porque no todo los que nos gusta o nos causa placer es beneficioso para la persona a corto o largo plazo. 

Este lema no es éticamente consistente porque consiente para todas las personas basar sus actos solo en el gusto o preferencia personal. Este lema aceptaría y respetaría los actos inmorales de un pervertido sexual, entre otros actos perversos. “Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos por las virtudes, o pervertidos en los vicios”. [2]

Mas esto no quiere decir que no podamos hacer aquello que nos guste o nos cause placer. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario.

3. “Si algo no te gusta, cámbialo”. 

La ética de situación nos pide hacer nuestra propia moral conforme avancemos en la vida. La Ética situacional establece que la toma de decisiones debe depender de las circunstancias de una situación particular, y no de leyes fijas. El único absoluto es el bienestar personal o lo que la persona entiende por “amor”. Siempre que su intención sea el amor, o el bienestar personal, el fin justifica los medios. Este modelo ético permite que todo se justifique, no importa si para conseguir la estabilidad emocional o el bien personal se recurre a obrar un mal. 


4. “Cada quien tiene sus propias opiniones y gustos, hay que respetar.” “Nosotros no somos quien para juzgar a nadie o imponerle nuestras ideas.” “Hay que ser tolerantes con todos, quien soy yo para decirle a alguien que esta equivocado?” 

El relativista confunde el deber de respetar a la persona que opina y su derecho a opinar con el deber de respetar toda opinión. Todos tenemos el deber de respetar a los demás y también su derecho a opinar. Pero no tenemos por qué respetar todas las opiniones. Por ejemplo, si un hombre dice que él opina que los maridos pueden abusar de sus esposas, yo tengo el deber de respetar a ese individuo, pero al mismo tiempo tengo el deber de decirle que su opinión es absolutamente falsa y dañina. Si todos los valores son subjetivos entonces también la tolerancia es subjetiva.


5. ¡Pero si todo el mundo lo hace¡ 

Esto es la apelación a la práctica común. Lo que la mayoría de la gente piensa o hace no es una base válida para una verdad moral. En pocas palabras, es posible que la mayoría este en el error acerca de los criterios éticos correctos y aprobar acciones poco éticas. 


6. “Es mi vida ¿y que?” 

Se podría formular estas preguntas cuando alguien dice “Es mi vida ¿y que”: Si es tu vida: ¿cómo es que te diste tu solo la existencia? Si es tu vida: ¿entonces porque no tienes control para no enfermarte? San Juan Pablo II en su encíclica Evangelium Vitae escribe: “La vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital. 

Por tanto, Dios es el único señor de esta vida: el hombre no puede disponer de ella. Dios mismo lo afirma a Noé después del diluvio: « Os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana » (Gn 9, 5). El texto bíblico se preocupa de subrayar cómo la sacralidad de la vida tiene su fundamento en Dios y en su acción creadora: « Porque a imagen de Dios hizo El al hombre » (Gn 9, 6)”. [3] 

El lema “Es mi vida ¿y que?” es un grito que pretende una falsa libertad, es un dicho racionalmente y teológicamente equivocado. No podemos apararnos bajo el para hacer lo que se nos antoje, lo que nosotros creamos que es mas conveniente. Porque nuestras acciones equivocadas que se amparan bajo este dicho podrían afectar a nuestros seres queridos, y a la sociedad. Como un alcohólico o drogadicto que por mas que le digan que no puede manejar bajo la influencia de alguna droga y sin embargo dice "Es mi vida ¿y que?" pero por ampararse bajo ese lema atropella a un peatón, o choca con otro carro. 

Imaginemos otra situación en la que vamos caminando por la calle y de repente de un apartamento de dos pisos una mujer avienta a su hijo pequeño por la ventana, ¿seguiría caminando muy tranquilo al tiempo que dice?: "Es su vida ¿y que? ¡Ella sabrá lo que hace!" Por eso no podemos permanecer neutrales ante un asesinato o a permitirle a un vicioso que se ampare bajo este falso lema de "Es mi vida ¿y que?"


7. “La vida es corta, solo se vive una vez, disfrútala.” 

Una canción mexicana popular resuena este falso principio moral: “El día que yo me muera, no voy a llevarme nada, hay darle gusto al gusto, la vida pronto se acaba. Lo que paso en este mundo, nomas los recuerdos quedan, ya muerto voy a llevarme, nomas un puño de tierra.” Este sofisma se escuda bajo dos principios que a primera vista parecen ser indiscutibles para justificar soltar la rienda a nuestras pasiones: La vida es corta. Solo se vive una vez. 

Sin embargo analizando bien estos dos puntos vemos que la vida no es corta, (si la vivimos prudentemente) y no se vive solo una vez, la vida es un continuo vivir: usted no sólo se vive una vez; usted vive constantemente. Obviamente a los que quieren darle rienda suelta a sus placeres pasiones como la gente hoy día, la vida solo se vive una vez. 

Este sofisma pone en la mente de miles de personas ese pensamiento urgente, motivando por una especie de inquietud desesperada para exprimir la última gota de placer a cada día, a cada situación, ante el supuesto desvanecimiento rápido de la vida. Cuando creemos en este lema o dicho moderno, que los únicos placeres disponibles para nosotros son aquellos que podemos extraer de la trama de nuestras vidas cortas, el tiempo se convierte en nuestro mayor enemigo, un frenesí caótico estalla en nuestros corazones y en nuestras mentes: "¡No puedo creer que nunca llega a ver Italia!" “Mi sueño es tirarme en paracaídas; ¿podre realizarlo algún día?” "¿Qué va a pasar si nunca encuentro un marido, una esposa, o si no tengo hijos?" 

Pero como cristianos, creemos que existen placeres mas duraderos que no desgastan al ser humano. “Más bien, como dice la Escritura: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que lo aman.” (1 Corintios 2.9). Y como cristianos disfrutamos de los placeres de la vida con mesura y dentro del plan de Dios, porque sabemos dominar nuestras apetencias, y no dejamos que nuestras apetencias nos dominen. 

“El que somete su propio cuerpo y domina su alma, sin dejarse llevar por las pasiones es dueño de sí mismo: se puede llamar rey porque es capaz de gobernar su propia persona; es libre e independiente y no se deja cautivar por una esclavitud culpable” [4] 

Creemos también que existe vida después de la muerte, rechazamos por tanto ese sofisma de que solo se vive una vez. Creemos y esperamos una resurrección gloriosa. Por tanto no es que vida es corta, ni que se viva solo una vez y por tanto hay que dar rienda suelta a las pasiones; (hay que darle gusto al gusto) mas bien si nuestro afán en la vida es darle “gusto al gusto” la vida pronto se acaba.




8. “¡Pero es que yo la amo!” 

Los medios de comunicación, las películas, las telenovelas, las revistas, las personas famosas, todos éstos promueven las relaciones sexuales fuera del matrimonio como algo normal, como algo necesario en una relación en pareja. Esto ha llevado a una confusión social en cuanto al verdadero amor de pareja, y por eso la gente hoy día para maquillar el adulterio, la fornicación, el homosexualismo se dice: “Pero es que yo la/o amo!” 

Los seres humanos tienen una inclinación para amplificar lo que se siente bien, lo que causa placer, y esto nos ha llevado a creer que lo que sentimos es amor.

“El que quiere permanecer fiel a las promesas de su bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios para ello: el conocimiento de sí, la práctica de una ascesis adaptada a las situaciones encontradas, la obediencia a los mandamientos divinos, la práctica de las virtudes morales y la fidelidad a la oración. “La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos.” [5] 


9. “Dios es muy bueno, El perdona todo, El quiere que yo sea feliz, El no desea mi infelicidad.” 

Dios es muy bueno y perdona todo, y no desea nuestra infelicidad eso es cierto. Mas sin embargo el deseo de Dios es que no alberguemos la presunción falsa de que El tolerara o disimulara nuestros actos malos abrigados bajo el pretexto de que el es muy bueno y no desea nuestra infelicidad. Debemos pues de eliminar de nosotros esa falsa imagen del dios que nos hemos hecho, y que no es el Dios verdadero, un dios bonachón, un dios que tolera nuestros ofensas, que todo lo permite, un dios que solapa los deseos oscuros de sus creyentes, y que no es capaz de hacer juicio sobre los deslices inmorales de sus seguidores, un dios adaptado a nuestro propio antojo.



10. “Es imposible alcanzar la perfección en este mundo ¿para que esforzarse?” 

Debemos distinguir entre el perfeccionismo que es la creencia de que si tenemos una casa perfecta, un trabajo perfecto, un aspecto perfecto, y actuamos perfectamente, podemos reducir al mínimo o evitar el dolor, la culpa, el juicio, y la vergüenza. El perfeccionismo no es lo mismo que tratar de ser lo mejor posible. Es cierto que no podremos alcanzar la perfección aquí en la Tierra, mas no por eso debemos de rendimos darnos por vencidos “tirar la toalla” y adoptar la actitud de la avestruz. 

Claro que los desafíos nos exigen salir de nuestra zona de confort, lo cual puede ser bastante aterrador. Por eso muchas personas se escudan bajo este sofisma. Sin embargo, debemos de ver la perfección como una vía, como un proyecto. Debemos hacer lo que podamos para perfeccionarnos en cuerpo, mente y espíritu. Debemos hacer lo que podamos para perseguir a la libertad y la justicia, incluso si sabemos que tanto ellos son defectuosos en la Tierra. 

A nuestra cultura moderna le encanta la palabra “fácil”, si es fácil me gusta, si es difícil no. En la televisión siempre escuchamos: ¡Compre este producto y le hará la vida mas fácil!” “¡Inventamos este aparato que le hará la vida mas fácil!” Y a nuestra cultura por eso le fascina lo fácil, lo que no requiere mucho esfuerzo. Nos olvidamos que los desafíos y problemas son parte inevitable de la vida, mas todo depende de cómo percibamos y enfrentamos los problemas. 

Podemos verlos como algo negativo y aterrador que nos paraliza, y meter la cabeza en la tierra como la avestruz, o podemos verlos como oportunidades o incluso, bendiciones y ser como el Ave Fénix. Por eso en la búsqueda de la perfección, podemos llegar a ser mejores, sin caer en el error del perfeccionismo. “El camino de la perfección pasa por la cruz.


No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (cf 2 Tm 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas: 

«El que asciende no termina nunca de subir; y va paso a paso; no se alcanza nunca el final de lo que es siempre susceptible de perfección. El deseo de quien asciende no se detiene nunca en lo que ya le es conocido» (San Gregorio de Nisa, In Canticum homilia 8). [6] 

10. “Yo me muevo como viene la vida,” “I move with the flow”. 

Este otro sofisma moral hedonista* se parece al anterior. Nadar contra la corriente, no es nada fácil solo mira a un salmón. ¿Porque simplemente no nos dejamos a la deriva tranquilamente y “dejar la bola rodar?” "Ir con la corriente" se ve mucho más atractivo, ¿Para que afanarse tanto? Esa es una pregunta importante para un salmón, que debe luchar su camino a veces cientos de millas contra las fuertes corrientes con el fin de llegar a sus lugares de desove. 

¿Porque a veces tenemos la obligación moral de tomar medidas, incluso si esto significa “nadar contra la corriente”? Pues porque “la corriente” (el vaivén de la vida) no siempre su movimiento nos encamina al refinamiento, a la excelencia, a lo honroso, a lo que en realidad nos conviene, física, emocional, o espiritualmente. Por el contrario nos hace victima de los vicios, de la dejadez y la flojera y la conveniencia. 

No podemos vivir en el sueño Americano de: “¡Don´t worry be happy, just relax!”, y vivir a expensas de lo que nos ofrezca la sociedad moderna, que celebra y pregona al dios del materialismo, consumismo, y comodísimo. Como sociedad debemos de entender que la pérdida de tiempo, el conformismo, y la ignorancia, el pecado de omisión, son vicisitudes que no nos podemos permitir.



11. “El dolor, el sufrimiento es malo, hay que evitarlo.” 

Bajo esta engaño moral, muchos crímenes se han cometido y se cometen a diario. El dolor y el sufrimiento son tan malos como los enfrentamos y los hacemos. Si creemos que tenemos derecho a una vida llena de comodidad y confort desmedido, es obvio que cuando llegue irremediablemente el dolor los problemas, los sufrimiento haremos mal nuestro juicio moral, y el sufrimiento tendrá una única dimensión: la negativa. Niccoló Tommaseo, escritor y lingüista italiano, dijo: 

“El hombre que no fue educado por el dolor sigue siendo siempre un niño”. 

Y esto es cierto, porque solo crecemos cuando sufrimos. Pero debemos de sufrir y encara el dolor con un propósito, no solo el de aprender a tolerarlo. El elemento esencial en la aceptación del sufrimiento es afrontarlo como medio de santificación aceptado voluntariamente por amor a Dios y a los demás. Como algo que nos fortalecerá nuestro carácter. Si esto no está presente, todo el asunto del dolor y el sufrimiento no tiene mucho sentido. 

Contrario a esto huir del dolor, tratar de evitarlo con drogas, con irresponsabilidades, corriendo tras la comodidad, las cosas mas fáciles, nos harán débiles y enfermizos. Las cosas blandas y suaves nunca han sido buenas para forjar personalidades recias. Todo lo contrario: nos mantienen en la niñez, en el miedo, en el aislamiento, y no logramos que nuestra personalidad madure. 


Dios te bendiga y te haga muy santo. 

____________________

[1] Paul Vitz, "Why Values Clarification Must Be Rejected," Francis J. Beckwith, ed., Do the Right Thing (Sudbury, MA: Jones and Bartlett, 1996), p. 85. 

[2] Catecismo de la Iglesia Católica p. 379. 

[3] Evangelium Vitae, 39. [4] San Ambrosio, Expositio Psalmi, 118, 14, 30: PL 15, 1403ª. [5] Catecismo de la Iglesia Católica (pp. 482–483). 

[6] Catecismo # 2015. 

* hedonismo n. m. 1 Doctrina ética que identifica el bien con el placer, especialmente con el placer sensorial e inmediato: el principal representante del hedonismo es Aristipo de Cirene (siglo IV a. C.). Cayuela, N. L. (Ed.). (1997). Diccionario general de la lengua española Vox. Barcelona: VOX.

2 comentarios:

Vicens dijo...

Estoy de acuerdo contigo a medias.
Creo existe un tipo de moral absoluto. Es decir hay cosas que son buenas porque lo son y no depende de la opinión y preferencias de cada uno. Pero es cada uno que se ha de dar cuenta de ello y no somos nadie, por mucho que nos duela, para decir a este o aquel que esta obrando mal. El tiene que darse cuenta solo. Esto entraña interesantes cuestiones pues, ¿Como respondemos si realiza acciones que nos perjudica? Desde el punto de vista puramente teórico nada. Esto tiene difícil aplicación en la realidad y es, desde mí punto de vista, entran en conflicto la moral relativista / absoluta.
Tú puedes predicar tu Fe pero no obligar a otros que crean en ella por muy convencido que estés de ella y el bien que puede hacer a lo demás. Terribles injusticias se han cometido por gentes que se creían en posesión de la verdad. Ya lo dice el dicho "El camino al infierno esta lleno de buenas intenciones". El problema de dejar que cada uno se guíe por sus apetencias es que muchos caen en las redes del hedonismo puro y arruinan sus vidas. Ahí esta la paradoja de la vida y que ha hecho que ninguna forma de pensar se haya impuesto sobre la otra...

Veni Domine Iesu dijo...

Saludos Vicens, gracias por tus comentarios.

Yo también creo que existe un tipo de moral absoluto. Sin embargo me intriga que aceptes de cierto buen modo esto y a la vez añadas que cada uno debe de darse cuenta por si mismo, y que “no somos nadie para decirle a alguien que esta obrando mal”. Es decir que tu mismo me parece que caes bajo la misma consigna que intentas empujar, pues dices “que no somos nadie para decirle a alguien que esta mal”, pero a la misma vez crees que alguien esta mal.

¿Que sucedería si leváramos esto que dices a la practica? Imaginaba que un día llegas a tu casa, entras al cuarto de tu hijo de 13 años y lo descubres mirando una revista porno, o fumando un cigarrillo de marihuana ¿le diarias que esta obrando mal o lo dejarías que descubra por si solo, ergo: pues no somos quien para decirle a nadie que esta obrando mal. Ejemplos como estos podrida poner muchos.

Aparentemente estas acciones inmediatamente no nos perjudican, y quizás haya padres que hasta las aprueben. Pero creo que si acarrean consecuencias negativas posteriores para el, la familia y la sociedad.

Estoy de acuerdo, la fe en su diversidad de matices no debe imponerse. El catecismo de la Iglesia dice: “…nadie debe ser obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza» (DH 10; cf. CDC, can.748,2). «Ciertamente, Dios llama a los hombres a servirle en espíritu y en verdad. Por ello, quedan vinculados en conciencia, pero no coaccionados […].

Estoy de acuerdo también que grandes injusticias se han llevado a cabo por personas que crean estar en la verdad, eso sin embargo no debe de desanimarnos a no buscar la verdad, o peor aun: olvidar que han sido mas las obras de justicia por otras muchas personas u organizaciones que creían y creen estar en la verdad.

Si, es cierto lo que dices: el camino al infierno esta lleno de “buenas intenciones” porque obras son amores no buenas razones como reza otro dicho.

Estas en lo cierto también al decir que muchos caen en las redes del hedonismo puro y arruinan sus vidas. En lo que no concuerdo es que no haya una forma de pensar que se imponga sobre la otra, creo que si la hay, y es el pensar claro, la filosofía sana.

Saludos.